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Movilidad en Colombia: lo que ya se está haciendo y lo que falta

Estimaciones del CAF sostienen que para reducir las brechas en infraestructura será necesario invertir no menos del 3,12 % del PIB de manera sostenida hasta 2030.

Diego Ojeda
28 de septiembre de 2026 – 03:00 p. m.
En el foro, autoridades y expertos analizaron los desafíos y las oportunidades de la movilidad.
En el foro, autoridades y expertos analizaron los desafíos y las oportunidades de la movilidad.

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La movilidad es mucho más que mover vehículos, es acercar a las personas con las oportunidades. De ella depende que alguien pueda llegar a tiempo a su trabajo, acceder a la educación o a los servicios de salud y, en general, participar de la vida en sociedad.

Esa fue una de las conclusiones que compartió Rodrigo Peñailillo, representante del CAF en Colombia, durante el Foro de Movilidad y Transporte organizado por Foros El Espectador y Caracol Televisión.

Este encuentro reunió a diversos expertos y autoridades en la materia para abordar un tema puntual: la estrategia que se requiere para mejorar la movilidad en el país.

La inversión

Para Peñailillo, el transporte público debe verse como la base de este sistema, pues es el que permite mover a más personas en menos espacio, además de ser el medio con menor consumo energético por pasajero y menores emisiones por viaje.

Según los cálculos del CAF, si en América Latina y el Caribe se quieren reducir las brechas en infraestructura será necesario invertir por lo menos el 3,12 % de su Producto Interno Bruto (PIB) de manera sostenida hasta 2030. Esto se traduce en un esfuerzo económico considerable que no se sostendría con el solo presupuesto público, sino con mecanismos innovadores que atraigan las inversiones del sector privado.

En transporte público, la especialista de transporte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Natalia Ariza, señala que es necesario que la región invierta el 1,37 % del PIB anual. Aquí la brecha es sustancial, pues la inversión actual es de solo 0,95 %.

Movilidad con menos emisiones

El futuro de la movilidad se plantea con bajas o cero emisiones. Los buses eléctricos, por ejemplo, no solo mitigan la cantidad de material particulado que calienta el planeta y se asocia a millones de muertes año tras año, sino que también reducen los ruidos y las vibraciones, lo que beneficia a conductores, pasajeros y comunidades cercanas.

El director general de KIA Colombia, Jorge Neira, señala que el pensamiento de los consumidores está migrando hacia estas tecnologías. Muestra de ello es que el año pasado uno de cada cuatro vehículos que se vendieron en el mundo fueron 100 % eléctricos. Esa cifra no solo se traduce en la comercialización de 20 millones de unidades, sino también en el ahorro de 1,7 millones de barriles diarios de petróleo que dejan de contaminar el planeta. Para 2030 se proyecta una disminución de cinco millones de barriles diarios de petróleo.

Andrés Vargas, director de movilidad del grupo Vanti, señala que Bogotá es un claro ejemplo de cómo las ciudades se están movilizando hacia formas de transporte más sostenibles.

“Hoy, cerca del 35 % de la flota de transporte público es sostenible. En el caso del gas, más de 2.100 buses del sistema masivo Transmilenio funcionan con este combustible, mientras que 1.500 son eléctricos. Tenemos que continuar migrando hacia estas tecnologías y llevar ese proceso, por ejemplo, al transporte de carga, cuya flota es 95 % diésel. La tecnología de gas natural es probada y más limpia, con más de 30 años de experiencia en el mercado”, detalla.

Los desafíos

Cada tecnología tiene sus propias barreras, muchas de las cuales también pueden ser vistas como oportunidades.
En materia de vehículos eléctricos, por ejemplo, ciudades como Bogotá pueden llegar a tener más de 30.000 matriculados, pero al tiempo disponer de solo 220 electrolineras públicas, cuando el estándar internacional dicta que por cada 10 vehículos debería haber una electrolinera. Es decir, en esta materia existe un déficit cercano a las 3.000, solo para atender la demanda actual.

Neira dice que se requiere que el Gobierno defina una hoja de ruta que facilite la inversión privada. En Colombia, aunque una electrolinera puede costar cerca de COP 60 millones, ponerla en funcionamiento puede requerir otros COP 300 millones, debido a los trámites de importación y las complejidades para conectarla al sistema eléctrico.

En transporte público, Ariza resalta que menos de dos tercios de la población urbana en América Latina y el Caribe viven a menos de 500 metros de un punto de transporte público, lo que afecta la equidad social. También que, en promedio, una persona pierde hasta 132 horas al año debido a la congestión vehicular.

Finalmente, como lo subraya Paula Parra, directora de asuntos públicos y gobierno para Latinoamérica de inDrive, parte importante del problema en las regiones radica en la conectividad y la accesibilidad.

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“Cerca del 70 % de los municipios en el país están a una hora o más del centro urbano más grande, y además en condiciones de difícil acceso con respecto a infraestructura”, detalla.

Para ella, el desafío es transformar la movilidad en un motor de equidad y desarrollo económico en las regiones, entendiendo que estas se mueven de forma distinta a las ciudades.

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“También es importante avanzar en la regulación de las plataformas, que es un debate que está abierto desde hace más de 10 años. Es importante tener ese debate y poder incluir a todos los actores”, concluyó.

Los megaproyectos en Bogotá y Cundinamarca

En el foro también participó el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey. Ambos brindaron un reporte de los avances que se vienen consolidando en materia de movilidad.

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La primera línea del metro de Bogotá, con corte al 31 de agosto, consolida un avance del 82,33 %. Se tienen 19 de los 30 trenes y el primero que llegó a Bogotá ya cumplió con todas las pruebas técnicas para ser certificado. Para 2027 se terminará el viaducto (en enero) y se terminará la etapa de construcción (en septiembre). Luego entrará en etapa de pruebas para que en marzo de 2028 los bogotanos puedan empezar a usar este medio de transporte.
En Cundinamarca se avanza en el Regiotram de Occidente. La meta de Rey es que antes de que finalice su gobierno se entregue el 100 % de la infraestructura del Regiotram entre Facatativá y Fontibón en marcha blanca, y hasta un 50 % de avance hasta la calle 26.

A esto se suman las líneas 2, 3 y 4 del metro, los cables aéreos de Soacha, La Calera y Potosí, y las fases II y III de Transmilenio en Soacha.

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