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La seguridad es el último candado antes de que un puerto entre en juego. Y Puerto Antioquia, apenas inaugurado en diciembre, acaba de girar esa llave a su favor.
La Dirección General Marítima de Colombia (Dimar) certificó a Puerto Antioquia como Puerto Seguro, un aval técnico que lo habilita para operar comercio internacional bajo los estándares exigidos por la navegación global. Esto permite recibir buques extranjeros, manejar carga internacional y ser parte de la rutas marítimas del mundo.
El documento expedido es la Declaración de Cumplimiento del Código PBIP, conocido internacionalmente como ISPS (por sus siglas en inglés). Se trata de un estándar de la Organización Marítima Internacional que regula la protección de buques e instalaciones portuarias frente a riesgos como sabotaje, contrabando, interferencias operativas o amenazas a la seguridad.
Desde la Dimar, el capitán de navío Germán Augusto Escobar, coordinador general de la entidad, celebró que “el puerto cumple con los estándares internacionales para recibir buques de bandera extranjera de cualquier país y que se cumple con toda la normatividad vigente en seguridad portuaria, protección marítima y operación segura”.
La certificación llega en un momento clave. Puerto Antioquia está en la recta final de su proceso de alistamiento y este aval era una condición indispensable para entrar en operación tras una inversión cercana a USD 800 millones, con participación de capital francés, colombo-peruano y colombiano.
Urabá ha sido históricamente una región productiva con salida limitada al comercio global. La falta de infraestructura portuaria moderna obligaba a mover carga por trayectos más largos y costosos hacia otros puertos del Caribe. Cada kilómetro adicional se traducía en tiempo, dinero y competitividad perdida.
Con Puerto Antioquia, la ecuación cambia. Desde el centro del país, llegar a Turbo implica, en promedio, 300 kilómetros menos frente a otros puertos caribeños.
“Este es un logro para la región”, dijo Alejandro Costa Posada, presidente del puerto. “Llevamos más de un año preparando las competencias de la región para asegurar que este sea un puerto de nivel uno manejado, operado y dirigido por personal de Urabá”, añadió.
Además, será la única zona portuaria del país que permite un tránsito de ida y vuelta en el mismo día entre el puerto y el interior, un factor decisivo para industrias que dependen de velocidad y previsibilidad, como alimentos, manufactura o comercio exterior de alto volumen.
“Somos un puerto de nivel uno a escala regional, nacional y mundial. Cada nave y cada mercancía serán operadas bajo los más altos estándares de seguridad, eficiencia y productividad. Puerto Antioquia, Turbo está listo para insertarse en la economía global”, señaló Costa.
Para evitar dragados masivos —con impactos ambientales irreversibles— la terminal se construyó aprovechando una profundidad natural de 16,5 metros, apta para buques Post-Panamax (hasta 15.000 contenedores).
La infraestructura conecta el mar con tierra firme a través de una pasarela de 4,5 kilómetros que cruza el río León, una solución técnica que refleja una decisión ambiental y logística a la vez.
La meta comercial es mover siete millones de toneladas al año. De entrada, el puerto ya tiene aseguradas dos millones de toneladas de carga perecedera que hoy salen por Turbo, además de acuerdos para graneles. El arranque contempla nueve buques semanales.
Hasta mediados de 2025, la zona portuaria de Turbo representaba apenas 0,8 % de la carga del país, muy lejos de Cartagena, Buenaventura o Santa Marta. Sin embargo, en el primer semestre de 2025 fue la región con mayor crecimiento porcentual, con un aumento del 52,9 % en toneladas movilizadas.
Mientras el tráfico portuario nacional caía 6,1 %, Turbo crecía.
Con la certificación de Dimar, Puerto Antioquia supera uno de los últimos filtros antes de entrar en operación.
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