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Para Colombia implica que las exportaciones a ese país, cerca del 40% de las ventas al exterior, se resentirán. Según Javier Díaz, presidente de la Asociación Colombiana de Exportadores (Analdex) “habrá caídas en los precios de los productos básicos (petróleo, carbón, cobre y café) y se reducirá la demanda por bienes como confecciones y calzado, por la menor demanda en E.U.”.
Otra implicación, según Díaz, será la disminución en el envío de remesas de colombianos a sus familias, que golpeará en consumo interno. Aunque el presidente de Analdex es optimista sobre que la recesión durará pocos meses, por el nuevo aire que traerá el gobierno de Obama para que la tendencia comience a cambiar en el segundo semestre de 2009.
Para Alberto Bernal, analista de mercados de la firma Bulltick, que tiene actividad en la Bolsa de Nueva York, una alternativa para que la situación de deterioro económico no se prolongue por muchos meses es que el nuevo gobierno estimule un amplio plan de inversiones en infraestructura para rescatar el empleo y estimular el consumo en Estados Unidos.
Incluso, Bernal no atribuye la caída de Wall Street el lunes pasado (7,7%) al anuncio de recesión, sino a la necesidad de muchos inversionistas de realizar sus ganancias de días anteriores y porque debían cumplir algunos compromisos de pagos.
En la búsqueda de alternativas para salir de la crisis, los países de la Unión Europea preparaban ayer un plan financiero, por US$252 mil millones, con alcance de dos años, luego de la caída de 0,2% en el Producto Interno Bruto (PIB) del tercer trimestre.
La alternativa considera estimular el gasto público, en especial en infraestructura, del orden del 1,5% del PIB, y descartaron una reducción al impuesto a las ventas para estimular el consumo. Gran Bretaña, que no usa el euro, ha bajado su impuesto al valor agregado del 17,5% al 15%, hasta fines del 2009.
Pero Alemania y Francia se opusieron a ello debido a que reduciría los ingresos estatales y a su juicio haría poco para estimular los gastos de consumo.