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La próxima reunión de la junta directiva del Banco de la República sobre tasas de interés será el jueves 30 de abril. Pero hasta ahora, persisten dudas sobre si en el encuentro se podrían tomar decisiones, teniendo en cuenta que en la última reunión, el pasado 31 de marzo, Germán Ávila, ministro de Hacienda, anunció una ruptura del gobierno con el órgano directivo del Emisor. Le explicamos cómo está el panorama.
Una silla vacía
Usualmente, después de la reunión de la junta, hay una rueda de prensa en la que el gerente del Banco, Leonardo Villar, y el ministro de Hacienda responden preguntas. Ese 31 de marzo, Villar leyó el comunicado en el que se informó un alza de 100 puntos básicos en la tasa de interés, dejando el indicador en 11,25 %; pero la silla del ministro Ávila estuvo vacía.
El jefe de la cartera abandonó el edificio del Banco y organizó una rueda de prensa por su cuenta, en la que manifestó descontento con la decisión del órgano directivo.
En diciembre de 2023, el Banco empezó a bajar las tasas de interés, que habían llegado hasta 13,25 % para contener el pico inflacionario pospandemia. La junta hizo recortes, pero no al ritmo que pedía el Gobierno: en junio de 2025 el indicador llegó a 9,25 % y así se mantuvo hasta diciembre.
En enero de este año, después de que el Gobierno Petro decretó un aumento de 23 % en el salario mínimo y las expectativas de inflación se dispararon, la junta decidió dar un giro a la política monetaria y empezar a subir de nuevo las tasas. Para este punto ya se han hecho dos alzas de 100 puntos básicos cada una, una en enero y una en marzo.
Villar ha defendido que el Banco tiene el claro mandato constitucional de mantener el poder adquisitivo de la moneda y que la decisión de subir la tasa está justificada. La inflación lleva cinco años por fuera de la meta, que es 3 %, y este año se espera un repunte. En marzo, la inflación se ubicó en 5,56 %. El anterior dato más alto, como resaltó Piedad Urdinola, directora del DANE, se registró en septiembre de 2024 (5,81 %).
Ávila, por su parte, sostiene que son los factores externos, con choques de oferta, y la crisis climática los que están impulsando la inflación en Colombia. De ahí que defiende que subir las tasas en este caso no tendrá ningún impacto en bajar los precios porque el problema no es la demanda.
En cambio, asegura el jefe de la cartera, la decisión de la junta sí afecta al país: según cálculos de Hacienda, el aumento de 200 puntos básicos en las tasas se traduce en 0,36 % menos crecimiento económico; puede incrementar el desempleo en 0,18 %, y aumentar la deuda pública en cerca de COP 1,8 billones.
Los ataques
Esta semana, durante el debate de control político en la Comisión Cuarta de la Cámara de Representantes, Villar dijo que aprovechaba el estar sentado al lado del ministro Ávila para hacerle una solicitud al gobierno de Gustavo Petro: “Bajar los ánimos y bajar el lenguaje con el cual se está manejando la relación con el Banco de la República”.
Después de los múltiples ataques que ha hecho el presidente Petro públicamente, el gerente afirmó en el Congreso que lo más conveniente para el país, considerando que la confianza internacional se deteriora, es “frenar la campaña abierta de descrédito del Banco de la República que está adelantando el Gobierno”.
Agregó que se está degradando el debate con la descalificación permanente de la junta directiva del Banco de la República, de los funcionarios y de las mujeres miembros del órgano directivo. Villar, que usualmente da declaraciones en voz tranquila, esta vez rechazó rotundamente que en el consejo de ministros del pasado lunes el presidente Gustavo Petro haya dicho que una codirectora de la junta pasó de “guerrillera del EPL” a “genocida”.
¿La junta directiva del Banco podrá decidir?
Villar explicó que en países como Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Japón, los bancos centrales funcionan sin la presencia del ministro de Hacienda en la junta. Pero en Colombia, desde hace más de tres décadas el jefe de la cartera de Hacienda pertenece a la junta.
En el artículo 35 del decreto 2520 de 1993, reglamentario de la Ley 31 de 1992, se estableció: “La junta directiva solamente podrá sesionar, deliberar y decidir con la asistencia de por lo menos cinco de sus miembros, uno de los cuales deberá ser el Ministro de Hacienda y Crédito Público, quien la presidirá”.
Villar dijo que hasta ahora el esquema ha funcionado y ha permitido una comunicación de doble vía entre las autoridades económicas del Gobierno y la junta directiva. Pero resaltó la importancia de que siga funcionando sin que la presencia del ministro esté condicionada a que el Banco decida lo que el Gobierno considera apropiado.
En palabras del gerente, si la junta no puede sesionar porque el representante del gobierno no asiste, el hecho se convertiría en una “forma de evitar que la junta funcione y de vetar que el Banco decida con la autonomía que asignó la Constitución”. En ese caso, aseguró, debería revisarse el decreto.
Esta semana se conoció que el Consejo de Estado estudiará una demanda contra el decreto 2520, específicamente contra el artículo 35.
El ministro no ha confirmado públicamente si planea o no asistir. Abogados y expertos han advertido que la inasistencia del ministro a la junta sería un incumplimiento a sus deberes legales y podría tener sanciones.
Lea también: ¿Puede el ministro de Hacienda bloquear al Banrep? Consejo de Estado estudiará este tema
Entre tanto, mientras sigue en duda qué pasará en la próxima reunión del Banco de la República, el martes 21 de abril se realizará el foro “Política monetaria en un contexto progresista”, organizado por el Ministerio de Hacienda, para analizar el impacto social de las decisiones de la banca central en la realidad económica del país y para “repensar la política monetaria desde una perspectiva heterodoxa y progresista”.
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