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El análisis que Bernanke hizo de la economía ante los legisladores fue inquietante, de no ocurrir la aprobación rápida por parte del Congreso.
Fue la segunda comparecencia consecutiva del presidente de la FED ante representantes y senadores, pero los miembros del Comité Económico Conjunto de ambas cámaras lo recibieron con la misma mezcla de duda e incomodidad que demostraron los senadores del Comité de la Banca.
“Los contribuyentes están muy enfadados por esto”, dijo el senador Sam Brownback, el republicano de mayor rango del Comité. Bernanke respondió con el argumento de que si no se hace nada, las cosas se pondrán peores.
“La intensificación de las tensiones financieras en las últimas semanas harán a los prestamistas más cautos a la hora de extender créditos a las familias y las empresas, lo que podría suponer un freno adicional al crecimiento”, añadió Bernanke. Cuando los prestamistas, preocupados, reducen el crédito, disminuye el gasto, la producción y la creación de empleo.
Ninguno de los congresistas rechazó el programa, pero no le dieron un respaldo sin objeciones a la fórmula planteada por el gobierno.
El titular de la FED predijo debilidad económica en la segunda mitad de este año y una recuperación gradual en 2009, “a medida que los mercados financieros vuelven a la normalidad”.