
La estrechez en el mercado de gas natural en Colombia ha pasado factura. El precio de la molécula ha subido en los últimos dos años, al punto que algunas industrias han decidido migrar a otros energéticos, como el carbón; a la vez, el país ha vivido el acecho del fantasma del racionamiento.
Este viernes, la situación se complicó: el Ministerio de Minas y Energía declaró un racionamiento programado. Para los expertos y gremios, la medida es una muestra de las vulnerabilidades del sistema y de la necesidad de actuar.
Colombia importa gas desde 2016 para respaldar la generación de energía con plantas térmicas, pero desde diciembre de 2024, por la declinación de los campos, también se necesita traer del exterior para atender la demanda de hogares, comercios e industrias. De acuerdo con un informe de Promigas, en lo corrido del año el gas importado ha representado el 28 % del suministro de Colombia; para agosto se ubicó en el 34 %.
Para traer el hidrocarburo desde la fuente, que puede ser Estados Unidos o Trinidad y Tobago, es necesario convertirlo en líquido y transportarlo en buques especializados. Luego hay que regasificarlo para inyectarlo a la red nacional. En este momento, la única infraestructura para hacer ese último proceso es la regasificadora de Cartagena, la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC LNG).
La regasificadora informó el viernes que por una “condición operativa imprevista”, su capacidad total de importación bajará de 475 millones de pies cúbicos por día a 400 millones de pies cúbicos por día hasta el primero de octubre. Esta falla técnica se traduce en que Colombia no tiene todo el gas que necesita.
Si no se tomara ninguna medida, como indican los datos del Consejo Nacional de Operación de Gas Natural, habría una “restricción” de 15 giga BTU por día para la demanda esencial; es decir, algunos hogares, comercios, hospitales, colegios se quedarían sin gas.
Para garantizar el abastecimiento de los usuarios que sí o sí deben tener gas, el Gobierno decidió declarar un racionamiento programado. ¿Qué implica el anuncio? Básicamente, que el gas se entregará por orden de prioridad. En los primeros lugares está la demanda esencial, buena parte de la generación térmica y la demanda industrial necesaria para transportar crudo para la refinación, que garantiza el abastecimiento de combustibles líquidos del país.
Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), explicó que para las térmicas habrá una “afectación menor”, que se atenderá prendiendo otras plantas que funcionan con carbón o con gas, pero que el impacto real lo sentirán los industriales: “Será una afectación importante porque es el equivalente al 7 % del total de lo que consume Colombia en gas natural”, explicó. Al cierre de esta edición, todavía no estaba claro qué empresas y en qué regiones tendrán problemas de suministro.
Un sistema frágil
En el panorama actual, una falla técnica se convierte en un racionamiento. Para la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas) la contingencia pone en evidencia la vulnerabilidad que se ha advertido en los últimos años, así como la necesidad del país de tener más alternativas de suministro y respaldo para responder cuando una infraestructura enfrente una contingencia.
“Hoy tenemos una infraestructura que continúa operando de manera segura, pero una contingencia en uno de sus componentes reduce inmediatamente el margen de respuesta del sistema. Estamos operando como si fuera un carro sin llanta de repuesto: cuando falla o se pincha una rueda, tenemos pocas alternativas para continuar sin afectar el servicio. La seguridad energética se construye antes de que llegue la emergencia”, dijo Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas.
El gremio sostiene que este racionamiento no es el resultado de una contingencia operacional, sino el reflejo de decisiones estructurales que se aplazaron o no avanzaron a la velocidad que necesitaba el país, particularmente para aumentar la oferta, desarrollar infraestructura, ampliar las alternativas de suministro y atraer la inversión.
De acuerdo con el Informe de Recursos y Reservas de 2025, que publicó la Agencia Nacional de Hidrocarburos en junio de este año, el balance entre reservas y producción de gas, que determina el horizonte de autosuficiencia del país, se mantiene estable en 5,9 años. Datos recopilados por Campetrol muestran que el horizonte de autosuficiencia está 2,2 años por debajo del promedio de la última década y 8,2 años por debajo del pico registrado en el año 2007 (14,1 años).
Este racionamiento, sostiene Jose Plata Puyana, experto en el sector y socio de Serrano Martínez CMA, deja sobre la mesa que “el gas natural es un bien esencial”. De ahí que es urgente que Colombia tome decisiones para aumentar la oferta.
“El mensaje es que estamos apretados por todo lado, tanto en energía como en gas. Dependemos en casi 35 % de la importación de gas por SPEC. Necesitamos otras infraestructuras para importar, pero también aumentar el gas nacional, con ‘fracking’, con Sirius”, dijo Castañeda.
La estrechez en el mercado ha generado distintas implicaciones. El más cercano, quizá, es el incremento en las facturas: en varias regiones del país, como Bogotá, hubo incrementos significativos a principios de 2025. Para este año, se registraron aumentos para los hogares del Eje Cafetero y Antioquia y el gas vehicular subió principalmente en Cundinamarca, Boyacá, Santander, Valle del Cauca y Yopal.
Pero hay otros efectos. Un informe de Promigas concluye que el suministro “insuficiente, costoso o incierto puede llevar a los consumidores a reducir su actividad o migrar hacia energéticos de mayores emisiones y, en algunos casos, mayores costos”. El análisis muestra que entre enero y agosto de 2026, la demanda no térmica de gas disminuyó 7 % frente al mismo periodo de 2025. La mayor caída se reportó en el segmento industrial (23 %).
En marzo de este año, un informe de Naturgás también advirtió que entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025 el sector industrial, incluyendo construcción, alimentos y bebidas, metalmecánica, papel y cartón, no renovó un 16 % de los contratos de gas. Los datos del gremio mostraron cómo las empresas sustituyeron el consumo: el 50 % por GLP; 23 % por carbón; 11 % por bagazo; 10 % por fuel oil; 6 % por electricidad y 0,1 % cerraron y migraron a otros países.
El sistema en El Niño
La preocupación crece en pleno fenómeno de El Niño (sin contar con otras situaciones que están poniendo en alerta al sector, como el caso de Canacol). La mayoría del gas que se importa por la regasificadora de Cartagena es para respaldar la generación térmica, pero, como ya explicamos, desde 2024 las plantas le están vendiendo una parte al mercado para enfrentar el déficit de producción local.
El problema es que durante El Niño, cuando cae el nivel de los embalses por la sequía, las térmicas generarán más energía y, por ende, necesitarán el hidrocarburo. La entrada de los proyectos de importación es urgente, incluyendo Puerto Bahía, Amazónica y la ampliación de la capacidad de SPEC.
La demanda de energía eléctrica sigue creciendo a tasas cercanas al 6 % anual, mientras la expansión de la oferta sigue rezagada. Cifras recopiladas por la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) indican que de los 4.475 megavatios que debían ingresar por nuevos proyectos en 2026, a junio solo habían entrado 306 megavatios, es decir, el 6,8 %.
“Para enfrentar El Niño de 2023-2024 había un colchón de 2 % de energía firme, pero ese colchón desapareció porque no se hizo la tarea en el Gobierno pasado. Entonces, hoy tenemos un déficit de entre el 1 % y el 2,4 %”, explicó Castañeda.
Ante la imposibilidad de hacer nuevos proyectos en tres meses, los gremios y expertos han propuesto incentivos para que la industria venda al sistema parte de la energía que genera. Otra de las claves será el ahorro: la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) ya definió los lineamientos del programa de ahorro.
El racionamiento, que afecta la competitividad de la industria, es otra prueba de las vulnerabilidades del sistema. Aunque la situación de hoy es resultado de decisiones de años, las acciones de los próximos meses serán clave.
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