El Ministerio de Ciencias dio a conocer este lunes los detalles de la política a la que destinará los recursos que antes eran invertidos en Colfuturo, con miras a financiar la formación en maestrías y doctorados dentro y fuera del país. Se trata de COP 368.000 millones comprometidos entre 2026 y 2030 para financiar becas.
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“Esta declaratoria tiene como objetivo mejorar la disponibilidad y calidad del capital humano altamente calificado en Colombia, mediante el incremento y mejor direccionamiento de la inversión pública en la formación de alto nivel y la reducción de brechas territoriales, poblacionales y de género en el acceso a la formación avanzada, con el fin de contribuir a la consolidación de la sociedad del conocimiento y a los procesos de transformación productiva y social del país a 2030″, se lee en el Conpes 4182, el documento que asegura los recursos para esta política.
Se espera que, durante esos cinco años (2026-2030), la política logre beneficiar a dos cohortes de estudiantes, para un total de 900 profesionales, con un énfasis particular en varios grupos poblacionales. La primera cohorte, que iniciaría en 2026, beneficiaría a 830 profesionales, mientras que la segunda, prevista para 2027, a otros 70. Se espera que la convocatoria para la primera cohorte se abra durante la segunda semana de febrero.
De acuerdo con la entidad, hay tres metas que deberán cumplirse en la selección de los beneficiarios: el 60 % de los cupos serán destinados a mujeres, habrá prioridad para estratos 1, 2 y 3, y tendrá que haber una “inclusión explícita de comunidades indígenas y población negra, afrocolombiana, raizal y palenquera”.
Como contamos en un artículo en diciembre, el Gobierno decidió poner fin a la cooperación entre el Estado y Colfuturo, que duró cerca de 20 años y benefició a 25.000 estudiantes para adelantar este tipo de estudios, principalmente en el exterior. Esto era algo que se anticipaba desde junio de 2025.
Sin embargo, el Minciencias no había dado a conocer los detalles de esa política hasta ahora. Lo que se sabía es que cambiarían algunas de las condiciones que planteaba Colfuturo. A eso, justamente, apuntan las metas para priorizar a algunos grupos poblacionales. Además, habrá una prioridad para solicitantes que vayan a estudiar su maestría o doctorado en una universidad pública en Colombia.
Con este anuncio, el Minciencias asegura que se garantizará el fortalecimiento de la capacidad científica del país. Pero, persiste una duda: ¿Podrá esta nueva política impulsada por el Minciencias reemplazar lo que se lograba con Colfuturo, en donde el Estado invirtió COP 600.000 millones en los últimos nueve años?
Así será la nueva apuesta de Minciencias
Una de las características claves que plantea la nueva política del Minciencias es que se trata de “becas, no deuda”. A diferencia de los créditos-beca otorgados por Colfuturo, la entidad apunta a financiar la totalidad de los estudios de posgrado de los 900 beneficiarios que se esperan. Los recursos estarán destinados principalmente a estudiantes de doctorado, que podrán adelantar sus estudios en Colombia (a quienes se les dará prioridad) o en el exterior. Para aspirantes a una beca de maestría habrá menos recursos y la restricción de estudiar únicamente en Colombia, priorizando a quienes lo hagan en universidades públicas.
La distribución de los COP 368.000 millones será así: COP 182.625 millones para becas de estudiantes de doctorado en Colombia; COP 151.936 millones para estudiantes de doctorado en el exterior; y COP 33.456 millones para estudiantes de maestría en Colombia. Es decir, el 9 % de los recursos estarán destinados para becas de maestría. La ministra Yesenia Olaya aseguró que con estos recursos se espera financiar más de 600 doctorados y más de 200 maestrías.
Este enfoque en los doctorados y no en las maestrías contrasta con las prioridades del programa crédito beca Colfuturo. De los cerca de 25.000 beneficiarios de ese programa en los últimos 19 años, el 89 % estudió una maestría, mientras que el 10 % hizo un programa de doctorado. En la política que plantea el Minciencias, por el contrario, se invertiría esa proporción: cerca del 75 % de becas asignadas serían en el nivel doctoral, mientras que alrededor del 25 % serían para maestría.
A esto se suma el objetivo de financiar maestrías únicamente en universidades colombianas, de las cuales, además, el 60 % deberán ser públicas.
Al respecto, Jerónimo Castro, director de Colfuturo, nos dijo hace algunas semanas que “el impacto de estudiar una maestría en el exterior es grande. Durante la maestría, los estudiantes pueden validar su vocación investigativa y conectarse con grupos de investigación internacionales. Esto no sustituye a los doctorados nacionales, sino que los complementa”. Otras fuentes consultadas por este diario agregaban a esta discusión un argumento: hacer estudios en el exterior también brinda nuevas perspectivas y capacidades a las discusiones a nivel nacional.
“Acá lo triste es que nos cerramos. Nos cerramos a las posibilidades, y las universidades colombianas necesitan tener doctores y redes afuera. Si no, es endogamia. Cuando un sistema se cierra y empieza a tener solamente conexiones entre sí mismo, empieza a colapsar, porque la capacidad de las partes no va a superar lo que ese sistema tiene en ese momento”, dijo en diciembre Diana Basto Castro, exdirectora del programa Fulbright en Colombia.
El número de beneficiarios también se reduciría, aunque en este caso se trata de becas completas, algo que hace que las iniciativas “no sean comparables”, de acuerdo con el Minciencias. Desde 2015, Colfuturo solo reportó un año con menos de 800 beneficiarios. Esa cifra se superaría con la primera cohorte del Conpes 4182, pero en la segunda apenas hay recursos garantizados para 70 estudiantes.
La idea, dijo Olaya, es que en julio se anuncie una segunda fase de esta política, con la que se garantizarían recursos por cuatro años más (hasta 2034), para financiar nuevas cohortes de estudiantes. Como se trata de becas completas, la funcionaria asegura que “el impacto es mayor”. También explicó que esperan abrir nuevas convocatorias para estancias posdoctorales, buscando insertar laboralmente a los doctores y doctoras en el país.
Más allá de los estratos
Como contamos hace algunas semanas, una de las discusiones centrales tras la decisión del Minciencias de finalizar la cooperación con Colfuturo giraba en torno al destino que tenían esos recursos. Yesenia Olaya, ministra de Ciencias, aseguró en ese momento que el programa de crédito-beca “no respondía a unos criterios de democratización en el acceso a la formación de más alto nivel del país”.
Uno de los argumentos centrales, según la ministra, era que más del 70 % de los beneficiarios de Colfuturo durante los 19 años que duró la cooperación con el Estado pertenecían a los estratos 4, 5 y 6. Sin embargo, este porcentaje varía según la forma en la que se agrupen los estratos, como contamos en este artículo. Por ejemplo, en su página web, Colfuturo agrupa a los estratos 1, 2, 3 y 4, a los que corresponde el 59 % de los beneficiarios.
Aun así, es cierto que los estratos 1 y 2, los más bajos, apenas representan el 8 % de los beneficiarios de ese programa. El Minciencias, de acuerdo con el Conpes 4182 que se firmó recientemente, “implementará una focalización territorial que garantiza el 30 % de la inversión en regiones con rezagos estructurales (como el Pacífico, la Amazonía y los Llanos) y una focalización socioeconómica dirigida a profesionales de los estratos 1, 2 y 3″.
En rueda de prensa, la ministra Olaya aseguró que la política no busca excluir a los aspirantes de estratos 4, 5 y 6, sino que se hará una priorización de las solicitudes de los tres estratos más bajos. “Priorizar no es sinónimo de exclusión, sino de tomar acciones afirmativas que nos permitan equilibrar la balanza”, dijo la funcionaria.
Allí es clave recordar lo que planteó en estas páginas María José Álvarez Rivadulla, investigadora y docente de la Universidad de los Andes, frente al acceso a la educación. Para ella, el sistema educativo es una especie de embudo, en el que cada vez menos personas alcanzan los niveles más altos de formación, y lo hacen tras haber superado varias barreras, entre estas la económica.
En otras palabras, las personas que acceden a la educación superior en Colombia ven en esta una posibilidad de hacer un proceso de movilidad social. Esto implica que, aunque el proceso de formación educativa de una persona pueda iniciar cuando se encuentra en el estrato 1 o 2, es posible que, si logra acceder a un programa de posgrado, ya haya transitado hacia un estrato socioeconómico más alto. Esta, planteaban Álvarez y otras expertas hace algunas semanas, puede ser la razón por la que hay más beneficiarios de estratos más altos en un programa destinado a financiar maestrías y doctorados.
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