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13 May 2022 - 6:39 p. m.

¿Por qué son importantes los maestros?

Este 15 de mayo se conmemora el día internacional del maestro. La lista de motivos por los cuales son importantes es larga. Aquí destacamos una razón más para entender por qué son esenciales en nuestra sociedad.

Julio Jairo Ceballos*

El maestro es un formador social por excelencia.
El maestro es un formador social por excelencia.
Foto: Pixabay

El maestro es un formador social por excelencia. Su criterio ilumina a muchas personas, las mismas que orienta y acompaña en los escenarios presenciales o virtuales de la educación. En la conmemoración del día de quienes tienen la noble tarea de formar y la coyuntura electoral actual, es pertinente preguntarnos qué sentido tiene su función en la conciencia política de los jóvenes.

Una de las tareas más difíciles que enseñaban los antiguos griegos, al referirse a la educación, era que esta debería conducir al conocimiento de la verdad, la belleza, la bondad, y dirigir al alumno a un mejor conocimiento del universo y de él mismo.

Allí, la política cobra gran sentido como actividad social, que busca la felicidad de los individuos que bajo distintos regímenes buscan mejorar sus condiciones vitales y, más allá de ello, construir un futuro promisorio bajo las leyes y proyectos políticos.

Forjar la conciencia política no es tarea fácil, pero advierte en nuestro contexto varios elementos para ser tenidos en cuenta por los maestros; uno de ellos, la formación en el sentido de lo humano como esencial, también la comprensión de que no hay política sin actor social, sin seres humanos que, congregados, buscan solucionar los problemas más profundos de la sociedad. (También puede leer: ¿Le interesa ser docente? Esta convocatoria tiene más de 36 mil vacantes)

El respeto por la ley y la justicia deben ser un factor esencial de formación de la conciencia política, no es posible una sociedad sin unas instituciones que le brinden el equilibrio necesario para respetarse unos y otros.

La solidaridad: la conciencia política debe apoyar la solidaridad con el prójimo, movilizar la idea de la tolerancia, la diversidad y las ideas diferentes. Finalmente, la reducción del conflicto a sus mínimas expresiones. No existe sociedad sin conflicto, pero no podemos formar a un ciudadano que deba vivir en conflicto permanente, sino que logre comprenderlo y resolverlo de manera pacífica.

Nuestro contexto colombiano es promisorio en tanto comprendamos que en medio de situaciones trágicas que vivimos, comprendemos la dimensión humana de las personas, reconocemos la necesidad de trabajar en proyectos comunes, impulsar el desarrollo, las capacidades y virtudes de los seres humanos. Un maestro contemporáneo nos hace pensar sobre nosotros mismos, sobre los otros y sobre la naturaleza, y nos impulsa a reconocernos como seres éticos que merecemos un conocimiento universal.

La dimensión social del educador es esencial en la búsqueda del sentido para nuestra sociedad. Los maestros, no agotan o encierran su conocimiento, sino que lo comparten y son capaces de transmitir su misma humanidad a los alumnos; allí está una de las mayores tareas de educar, formar, aprender y desaprender, un ciclo de comprensión del mundo y de las circunstancias que nos lleven a pensar en nuestro futuro como nación. (También puede leer: No se quede sin estudiar. Fulbright amplía fechas de inscripción para becas)

La forja del ethos político implica, por tanto, un sentido político, ético y estético de nuestra vida en la casa común. Mas allá del individualismo pregonante, también existe un sentido comunitario básico para comprendernos a nosotros mismos y proyectar el sentido de una nación que busca consolidar sus pilares fundamentales institucionales y busca, a su vez, su libertad.

*Rector General - Universidad Pontificia Bolivariana

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