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29 Apr 2016 - 2:31 a. m.

Un nuevo impulso para estudiar cine en Colombia

Directores y realizadores nacionales inspiran a los estudiantes desde las aulas, motivados por el buen momento que vive la industria nacional y que la academia busca aprovechar para impulsar la profesión.

Redacción Especiales

La nominación de ‘El abrazo de la serpiente’ al premio Óscar en la categoría de Mejor película extranjera puso al cine colombiano en otro nivel y se convirtió en un referente importante para los nuevos realizadores del país. Y los referentes son fundamentales para los cineastas que empiezan a crecer en las aulas de las universidades y escuelas de cine.

Sergio Becerra, docente del programa de Cine de la Universidad Central y coordinador de su cineclub, señala que hoy la oferta académica en Colombia tiene suficientes argumentos para evitar que los estudiantes migren a otros países a formarse como pasaba hace años debían irse para México, Argentina o Europa. “Hay una generación de jóvenes cineastas que le habla de cerca a la generación de futuros realizadores. Por primera vez, en esa conjunción entre la realización y la academia hay un referente de calidad. Los directores están en las aulas para generar un proceso de inspiración”, señala Becerra.

En ese mismo sentido, Santiago Trujillo, director del programa de Cine y Televisión de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, asegura que las leyes de cine han permitido que las producciones de buena calidad y los espacios para su exhibición se incrementen, junto a una posibilidad clara de que el público colombiano se apropie del cine nacional y que lo vea no solo como una forma de identidad, sino como un espacio para el entretenimiento. “La universidad está entendiendo cuál es la importancia de formar una generación constructora de la imagen y de la memoria audiovisual del país, que logre insertarse en las dinámicas de la industria”.

Sin embargo, aunque el cine nacional pasa por un buen momento los retos desde la academia no son pocos. Becerra piensa que lo más urgente es la especialización desde el pregrado, es decir, que si un estudiante tiene interés en guion, por ejemplo, su formación desde los primeros semestres se enfoque en esa dirección. “Es algo que ya está pasando en las escuelas de Estados Unidos y Europa”, dice, al tiempo que destaca el futuro que tienen en Colombia los formatos cortos, las obras experimentales, transmediales y los videojuegos.

Sara Molina Maya, productora del corto 1969 —un trabajo de grado de Esteban Lopera que le valió el reconocimiento al pregrado de Comunicación Audiovisual y Multimedial como escuela de cine por parte del Festival de Cannes—, explica que “independiente de la duración y el presupuesto, todo va en los estándares de calidad. Este corto quisimos sacarlo de las aulas, hacerlo con los mejores equipos y profesionales. Lo importante es plantearse la dimensión del proyecto”, y subraya el esfuerzo que se hace desde escuelas como el Sena en la formación de técnicos a través de programas en iluminación, animación o fotografía.

Lo claro es que la academia está aprovechando este momento para mejorar la formación en cine del país, con miras no solo a tener productos de alta calidad que puedan competir internacionalmente, sino a que el documento de la historia nacional se convierta en un verdadero motivo de orgullo.

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