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Andrés Mompotes: "A los periódicos impresos les quedan muchos años de vida"

El Tiempo cambió este fin de semana su edición impresa a un formato tabloide. Hablamos con su director sobre la decisión de esta transformación y el presente que vive la prensa escrita en un mundo cada vez más inclinado a la virtualidad y lo digital.

Andrés Osorio Guillott
28 de septiembre de 2026 – 07:30 a. m.
Andrés Mompotes, director de El Tiempo
Andrés Mompotes, quien lleva varios años trabajando en El Tiempo, asumió la dirección del medio en 2021.
Foto: Cortesía El Tiempo

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¿En qué consiste el cambio de formato del periódico impreso de El Tiempo y por qué tomaron esta decisión?

El Tiempo tomó la decisión de modernizarse, de fortalecerse y de estar en la tendencia mundial con un cambio de formato que es una evolución para la historia del periódico. Es un salto a un formato tabloide, a un diseño nuevo, todo muy en la línea de lo que son las tendencias de consumo de los lectores, que son cada vez más exigentes, que requieren tener un formato más práctico, más moderno, más portable, más manejable, con el mismo ejercicio de profundidad y de análisis periodístico. Muy apegado a los principios que siempre nos han identificado, para garantizar que esa calidad de hacer periodismo esté también de la mano con este avance y esta evolución del periódico.

¿Qué significa un formato tabloide? ¿Qué opina usted de las distintas transformaciones que hemos tenido que realizar los medios de prensa escrita?

El formato tabloide es la posibilidad de tener una lectura más ágil, más práctica y más cómoda en el impreso. Y ese es el ejercicio de evolución que han tenido los grandes diarios del mundo y que, en el caso de El Tiempo, nosotros habíamos venido evaluando desde hace ya unos dos años y estábamos buscando el momento indicado para hacerlo.

Esto representa algo que han hecho los periódicos a lo largo de su historia, y es que han tenido una gran capacidad de adaptación a las necesidades de los públicos. Los periódicos fueron los primeros que enfrentaron el tema digital. Y hoy, los sitios (web) de los periódicos son referentes de buen periodismo en todo el mundo. En Colombia lo somos: El Tiempo y El Espectador lo son. Los periódicos hemos demostrado, en el aspecto digital, la capacidad de adaptación y de entender qué estaba pasando con las audiencias en el mundo digital.

Y los impresos son una plataforma que complementa esa manera en la que nosotros nos adaptamos a ese mundo digital y respondemos con periodismo a todas estas nuevas necesidades. El formato del impreso que lanzamos en El Tiempo, como sucede en otros periódicos que persisten y entienden el papel del impreso, es para un público que es selecto, que además le gusta entender la noticia, leerla en profundidad, disfrutarse los análisis.

Ese formato es un complemento a toda esa habilidad digital que hoy tenemos los periódicos y sigue siendo necesario. El impreso es y seguirá siendo muy importante.

¿Cómo ve usted el futuro de la prensa escrita?

Cuando empezó el mundo de internet (estamos hablando de finales del siglo pasado, comienzos de este siglo), muchos analistas y muchos apocalípticos de los cambios señalaban que a los periódicos impresos les quedaban pocos años de vida. Ese vaticinio no era cierto y el mundo se ha venido transformando en una serie de audiencias que disfrutan de diferentes plataformas y que saben encontrar el valor de cada uno de esos lenguajes y esas plataformas.

Eso ha hecho que los periódicos de papel sigan teniendo un lugar y lo van a seguir teniendo, porque los periódicos de papel tienen una habilidad que complementa lo que hacemos en el mundo digital. En un periódico de papel hay que tomar decisiones de jerarquía de la información, seleccionar lo más importante de las noticias, hacer una labor de curaduría de un día que hace que el lector entienda cuáles son los temas más importantes que impactan su vida diaria, que impactan su sociedad.

Eso no necesariamente ocurre en el mundo digital, donde la información es tan avasallante y encuentras tantas noticias a cada instante, a cada segundo, que no hallas la manera de establecer esa jerarquía sobre qué es más importante que otra cosa. El periódico impreso te da esa selección. Tiene detrás a un equipo de editores y periodistas que entienden cuáles son esos asuntos relevantes que marcan las conversaciones nacionales.Eso va a garantizar que los periódicos impresos tengan todavía muchos años de vida. Y eso es muy importante, porque aportan a la democracia, a entender los temas de discusión y aportan con un periodismo que es profundo, analítico, verificable y que el lector entiende como confiable.

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El otro día el director de El País, de España, decía que los medios, quizá por prestarle tanta atención al índice del clic y demás, estaban olvidando lo que significa el tiempo de lectura que uno les ofrece a los lectores, que era lo realmente importante. ¿Usted cómo cree que nosotros hemos logrado preservar los principios de la prensa escrita en medio de esta importancia que le tenemos que dar también a lo digital?

Los periódicos impresos hicimos esa adaptación a lo digital y las plataformas digitales de esos periódicos son líderes en todo el planeta en sus comunidades, en sus lectores digitales. Detrás de esa explicación hay periodismo, historias y profundidad. Uno ve medios que están más concentrados simplemente en el clic. Pero el periodismo en profundidad, en la medida en que ha venido decantándose este mundo digital, ha demostrado que hace la diferencia.

Los periódicos saben hacer la diferencia. Es un periodismo que necesitamos que la sociedad respalde más y entienda más su valor. Los periódicos, al trasladar esos principios, están encontrando que ahí está la base del futuro. Nos enfrentamos a un mundo de información manipulable, de fake news, de desinformación permanente.

La garantía que tiene un lector ahora y en el futuro es que lo que realmente lee o ve en una información es confiable, es creíble y es cierta. Los periódicos fueron los primeros en acuñar estos principios en la historia del periodismo en el mundo. Y hoy siguen siendo los que han ejercido el derecho y el compromiso de mantenerlos firmes. Esa transformación que hemos tenido ha sido técnica y hoy estamos demostrando que el papel del periodismo es más valioso que nunca.

Usted mencionó que hace unos 20 o 30 años ya se hablaba de que los periódicos impresos podían desaparecer, y quizá ahorita eso vuelve a mencionarse porque lo audiovisual y lo digital adquieren cada vez mayor relevancia. ¿Usted qué les dice a esas personas que vuelven a señalar un futuro sin prensa escrita? Usted, como director de El Tiempo, ¿en algún momento ha tenido ese temor?

Con los periódicos impresos es evidente, es innegable, que han reducido su circulación. Ya no tenemos el mismo alcance masivo que hace dos o tres décadas. Eso es lógico; hace parte de la evolución de un mundo digital. Y eso es muy importante entenderlo porque a los periódicos impresos les quedan muchos años de vida y seguramente estarán cada vez más enfocados, en los próximos años, en hacer un producto “premium,” de selección, que sea mucho más dirigido a unos grupos de nuestros países que toman decisiones de alto nivel: grupos políticos, económicos o académicos, que son los que leen más a fondo, que entienden que ese poder de la lectura a fondo es mucho más relevante para ellos en su vida y en su toma de decisiones.

Muy probablemente nos transformaremos cada vez más hacia eso, pero no habrá una desaparición; habrá una complementariedad. Y eso es importante entenderlo porque no le tememos a los videos; somos amigos de los videos. Todos nosotros, los periódicos que hemos hecho la transformación digital, sabemos que el video es el lenguaje del futuro y hacemos videos verticales; estamos haciendo transmisiones permanentes en vivo; somos multimedia.

Nuestra apuesta al final es una apuesta digital. Sabemos que el futuro es digital, pero eso no riñe con tener un complemento con el impreso, porque el impreso te da aquello que muchas veces el digital necesita: un lugar de mayor prestigio, un lugar de mayor selección. Te da una confianza que hoy el lector sigue pidiendo, que hoy es importante, y en la medida en que complementemos todos los lenguajes, todos los formatos, seremos capaces de avanzar.

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¿Hay algún otro cambio que se venga pronto en El Tiempo que sea importante mencionarles a los lectores?

Todo este cambio, que nos tiene muy contentos, la transformación y la evolución en este formato, nos permiten tener más información. Eso es muy importante para los lectores, porque cuando se dan estos cambios de tamaño se puede pensar que va a haber menos oferta. La decisión de El Tiempo es dar más oferta. Es otro formato, pero con mayor número de páginas, mayor número de secciones, más información, más análisis y más columnistas.

Aquí hay una apuesta por el futuro. Y es una apuesta integral, además, porque esto va de la mano con una inversión que tiene que ver con una nueva rotativa alemana para poder tener las condiciones de sostenibilidad de la producción de este formato, que estará además en un nuevo lugar y en una nueva sede del periódico El Tiempo.Entonces la apuesta es integral. Damos este paso de evolución: estamos estrenando rotativa y estamos estrenando próximamente un edificio nuevo, que son las instalaciones de la sede del futuro para los próximos años, para las próximas décadas, que va a quedar en el occidente de Bogotá, cerca del aeropuerto El Dorado. Esa sede ya está empezando a funcionar; ya hay gente que está trabajando en esa sede. Estamos haciendo todo el proceso de traslado y la inauguraremos en las próximas semanas. Será un edificio con todas las características multimedia.

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Estamos convencidos de que esta sede nueva será la más moderna para un periódico en Sudamérica y la más moderna para un medio de comunicación en Colombia.

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¿Usted qué opina de lo que ocurrió en las últimas semanas con Trump y los medios de comunicación en Estados Unidos?

Yo considero que todos los gobiernos, y el gobierno de Trump, obviamente, pueden tener su posición sobre cómo reaccionar, controvertir o criticar la información que algún medio haga sobre su desempeño. Los marcos jurídicos permiten eso. Y si un medio no cumple sus protocolos éticos, aquello que marca los principios del periodismo, el gobierno tiene la posibilidad de acudir incluso a instancias judiciales para revertir esa situación.

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Pero, más allá de que exista esa posición, a la cual tiene todo derecho, y puede decidir si a un medio lo atiende o no lo atiende, porque eso también es parte de la libertad que puede tener un gobierno y es legítima su decisión, lo que no me parece bien es que en espacios públicos donde hay acceso a todos los medios, como un espacio en la Casa Blanca donde hay unas posibilidades de ruedas de prensa, se les impida el acceso a algunos medios. Eso no manda una buena señal, porque al final todos los gobiernos tienen que entender que la defensa de la libertad de prensa y de expresión es parte de sus obligaciones.

Entonces, yo diría que esperaría que haya una reflexión interna sobre eso y que las cosas se manejen de manera tal que el acceso a la información pública en escenarios públicos, cuando se trata de ruedas de prensa, como por ejemplo lo que podría pasar en la Casa Blanca, pues tuviera otro tipo de conducta que garantice que ese acceso para el público sea el más benéfico.

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¿Qué tiene que seguir aprendiendo el periodismo en la democracia aquí en Colombia? Y se lo pregunto en dos vías: la primera, lo que se aprendió con un gobierno como el de Petro, un gobierno de izquierda, y lo que representa ahora el gobierno de De la Espriella.

La reflexión de fondo es que los periodistas tenemos que hacer nuestra tarea y nuestro juicio. Hay que hacer periodismo, hay que hacer el ejercicio de buscar las fuentes, de buscar la información, de hacer reportería, la reportería a fondo en las instituciones, en las oficinas públicas, en los espacios con la gente. El ejercicio de mantener esa actitud que nos señala que hay que hacer las preguntas donde toque hacer las preguntas, de investigar donde toque investigar, de analizar lo que toque analizar, es simplemente lo que hay que mantener.

Más que hablar de un gobierno u otro y qué pudo haber pasado, por ejemplo, en el gobierno anterior, que tuvo en ese momento, digamos, varios ejercicios sistemáticos de señalamiento contra la prensa, en informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la gran responsabilidad de los medios es seguir haciendo su tarea. Las condiciones, el ejercicio, todo lo que pueda cambiar, a nosotros solamente nos llevan a esa obligación, a mantener la tarea que tenemos por delante.

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Y eso es muy importante porque aquí lo que hay que seguir es conservando ese ejercicio de poder hacer reportería en función de las preguntas que se hace la gente.

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Comentarios
  • Ana Maria(q2pty)•Hace 3 horas
    Por favor de qué le sirve al Señor Monpotes tanto bla bla ; si El Tiempo sólo está al servicio de sus patrones y ahora de la caverna del filipichín….
  • Watasabi(56195)•Hace 3 horas
    Qué carretazo tan formateado, qué arrodillada esa respuesta frente a Trump pa que lo entienda el jefe Abelardo, El Tiempo va de caída por su oficialismo de siempre de la mano del establecikiento y los intereses comerciales, y el cambio de formato solo muestra su deterioro paulatino

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