4 May 2020 - 2:23 a. m.

Anna Pavlova: de la obra una vanguardia

En su paso por México, a finales de la revolución zapatista, la bailarina rusa sorprendió al público con una adaptación del baile típico, Jarabe tapatío, al ballet clásico.

Laura Valeria López Guzmán / @Lauravalerialo

Anna Pavlova: de la obra una vanguardia

El Ballet de Anna Pavlova llegó a México a principios de 1919 y el territorio azteca estaba culminando la época de la revolución liderada por Emiliano Zapata. Por la coyuntura en la que se encontraba el país, Venustiano Carranza, presidente en aquel entonces, dio la orden de que 200 soldados escoltaran a la compañía desde Veracruz, lugar de embarcación, hasta Ciudad de México.

El 16 de febrero de ese mismo año, ya estando en la capital mexicana, Anna Pavlova se presentó en el teatro Toreo de la Condesa frente a 16.000 personas. Dentro de su gira por México también estuvo sobre las tablas del Teatro Abreu (Ciudad de México) y en el Teatro Principal (Puebla). Los cronistas y críticos de la época se refirieron a la bailarina como: “divinamente única”; “imposible onomatopeya visual”; “una flor de refinada civilización que trascendía sus perfumes de belleza en los centros cerebrales del mundo, ‘Venecias, Romas, Vienas, Parises…’ y pensábamos que nunca vendría a esta vasta aldea de edificios monumentales y de costumbres pueblerinas que es México…”.

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