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⁠Antonio Samudio y el arte del grabado

El pintor bogotano falleció este 15 de febrero. Su legado está marcado por sus aportes a esta técnica manual que lo convirtió en un referente artístico.

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16 de febrero de 2026 - 04:55 p. m.
La obra de Antonio Samudio se caracterizó por una exploración de distintas técnicas de grabado.
La obra de Antonio Samudio se caracterizó por una exploración de distintas técnicas de grabado.
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Antonio Samudio falleció este 15 de febrero. La noticia fue confirmada por medio de su cuenta de Instagram. “Hoy despedimos a Antonio Samudio con tristeza, pero también con una profunda gratitud por todo lo que nos dejó. Su arte, su sensibilidad y su manera de mirar el mundo marcaron a quienes tuvimos la fortuna de conocer su obra y su espíritu creativo”.

La galería LM, que representaba al artista bogotano, también expresó sus condolencias y manifestó que “su trabajo permanece como testimonio de una vida dedicada al arte y como una invitación constante a mirar con atención y curiosidad el mundo que nos rodea”.

El artista se convirtió en un referente del arte contemporáneo por sus aportes al mundo de la pintura y del grabado. Reconocido como un destacado colorista, Samudio ahondó en temas como la naturaleza muerta, las escenas cotidianas y la figura femenina. Su obra estuvo cargada de erotismo, ironía y un interés notable por la condición humana.

La trayectoria de Samudio también estuvo marcada por un fuerte uso del grabado, que lo posicionó como un referente de esta técnica en la región. El maestro exploró todas las posibilidades que le otorgó grabado: xilografía, linóleo, litografía, aguafuerte, punta seca y mezzatinta. Sin embargo, el grabado a buril se convirtió en una de las opciones favoritas del artista en su proceso creativo.

El grabado a buril es considerada una de las técnicas más difíciles en el mundo del arte. El buril es una herramienta manual con punta afilada y de corte de acero, que permite hacer incisiones en distintas superficies, usualmente madera y metal. El buril es un instrumento esencial en la fabricación de joyería.

En una entrevista con El Tiempo, Samudio expresó que durante su formación artística recurrió al linóleo, la madera y otras técnicas, pero su interés por el buril nació a partir de la obra de Alberto Durero, uno de los mayores exponentes del Renacimiento alemán y ampliamente reconocido por sus grabados de animales y de la naturaleza.

De acuerdo con el Museo de Arte del Tolima, desde los años sesenta, Samudio empezó a mostrar su afinidad por el grabado a blanco y negro y lo usó para retratar en primer plano y pequeños formatos, sus característicos objetos de bodegones y personajes voluminosos.

El artista contaba con dos talleres independientes: uno para pintura y otro para el grabado. Cuando Fernando Gómez Echeverry, periodista de El Tiempo, le preguntó si prefería el grabado o la pintura, el maestro respondió: “Son cosas diferentes. Ambos me enriquecen y me hacen llevadero el existir. Para mí, la pintura es color; el grabado, el blanco y negro; en la mañana pinto, y en la tarde grabo”.

“Banista” (2000) es una clara representación del interés de Samudia por la figura femenina, que se convirtió en una constante de su obra. Aquí, la desnudez, el volumen y el erotismo de su personaje se convierten en los rasgos distintivos de las líneas talladas en esta pieza de bronce.

En 1961, el artista recibió el II Premio en Grabado “Salón Cano” de Bellas Artes, en Bogotá y en 1962, se le otorgó el I Premio en Grabado “Salón Nacional” en Cúcuta. Su extensa fue recopilada en libros como “Los grabados de Antonio Samudio”, publicado por Ediciones Jaimes Vargas en 2016.

Este libro es una recopilación de 250 obras, donde se puede apreciar las piezas a las que les dio vida a partir de esta técnica que lo acompañó durante su trayectoria artística. Esta publicación incluye textos de Santiago Mutis, escritor y editor; y de Juan Manuel Roca, escritor, periodista y crítico de arte.

Frente a este proyecto, Roca manifestó lo siguiente: “Nuestro pintor y gran colorista es a la vez de la creencia de que el grabado es además un arte que dista mucho de ser menor, y que más bien es un territorio propicio para ejercer la crítica social, como lo supo Goya en una España tenebrista y como lo supieron en Colombia Carlos Correa o Augusto Rendón”.

Además, su hija, Patricia Samudio, expresó que “a lo largo de los años encontró en el grabado otra forma de expresión bastante bonita, para él es un juego divertido y espontaneo donde él logra sentir la vida y sentirse a gusto, fue encontrando en este una forma de hablar del entorno social, una forma de expresarse y quizás quejarse de lo que le duele”.

La reproductibilidad de esta técnico abre un mundo de posibilidades para transmitir un mensaje. La relación íntima entre Samudio y el grabado trascendió su obra y se convirtió en la marca distintiva del maestro, que le permitió reflejar distintos contextos de la sociedad en la que vivió. Su entrega al trabajo gráfico marcó un antes y un después para esta técnica que, en sus manos, revolucionó el arte para siempre.

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