Este 8 de abril, el proyecto de actualización de la Ley General de Cultura fue aprobado en segundo debate de la Cámara de Representantes. El Proyecto de Ley 630 de 2025, “por medio del cual se dictan normas de reequilibrio e inclusión en el sector de las Culturas, las Artes y los Saberes”, busca reformar la Ley 397 de 1997, mejor conocida como Ley General de Cultura. Este proyecto fue radicado el 7 de mayo de 2025 y, casi un año después, esta normativa fue aprobada para ser discutida en el Senado.
Frente a esta decisión, la ministra de las Culturas, las Artes y los Saberes, Yannai Kadamani, declaró lo siguiente: “Gracias, porque entre distintos roles y distintas tensiones se ha logrado un consenso entre las distintas bancadas. Le hemos apostado en este ministerio a escuchar técnicamente todas las proposiciones y lograr hoy una apuesta más que de gobierno, de sector cultural. Por supuesto, nosotros desde el gobierno del cambio le vamos a apostar siempre a lo que tiene que decir el sector artístico y cultural y gracias a los que escucharon, normalmente llamados oposición, que yo creo que es la tensión normal de la vida, por escuchar a un sector que está dispuesto también a resolver los problemas en la escena”.
La propuesta se basa en cuatro ejes estratégicos: la dignificación del sector cultural, promoviendo condiciones justas y respeto por el oficio de los gestores; el fomento de la gobernanza y los espacios de participación para los agentes culturales; el fortalecimiento sectorial e intersectorial, integrando la cultura con otras áreas de la sociedad; y el impulso de la financiación y estímulos dentro del gremio.
A partir de esto, se busca realizar una serie de reformas, entre ellas la reactivación del Fondo para la Promoción del Patrimonio, la Cultura, las Artes y la Creatividad (FONCULTURA), la creación del Sistema Nacional de Convocatorias y el reconocimiento de los actores culturales dentro de la legislación.
En entrevista con El Espectador, Kadamani, declaró que este proyecto no solo se estaba gestando desde la bancada del gobierno, sino con otros actores: “Llevamos cuatro años construyendo esto, con más de 17 encuentros regionales, siete mil artistas, y no todos pertenecen a la misma corriente política”.
El debate de este proyecto comenzó en la plenaria del 7 de abril. El representante de la Alianza Verde y ponente del proyecto, Jaime Raúl Salamanca, destacó que este proyecto busca “que se garantice el acceso equitativo a los derechos culturales y que se dignifique el trabajo de artistas, gestores y portadores de saberes desde la participación activa y democrática”. También afirmó que de las 271 proposiciones presentadas por los distintos partidos, se avalaron 173 proposiciones, es decir, el 64%. Por último, pidió que se vote positivamente este proyecto.
Posteriormente, en la plenaria se presentaron dos recusaciones, es decir, solicitudes para apartar a uno o más congresistas del proceso por dudas sobre su imparcialidad. Estas fueron dirigidas contra el Partido Liberal y el Partido Conservador, debido a que la actual ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, y la ministra del Deporte, Patricia Duque, serían, según la solicitud, “fichas” de cada uno de estos partidos dentro del Gobierno Nacional. La recusación sostuvo que esto supondría un conflicto de interés, ya que los representantes podrían verse beneficiados por estos nombramientos para respaldar la iniciativa en discusión.
Estas recusaciones fueron criticadas por miembros de ambos partidos, así como por congresistas del Pacto Histórico y la Alianza Verde. Varios dijeron que esto era una forma de seguir retrasando la discusión y Piedad Correal, representante del Partido Liberal, lo describió como una “recusación temeraria”, mientras que Dorina Hernández, del Pacto Histórico, dijo que eran un “pretexto” y que “el sector cultural en este país ha sido marginal”, lo que indicaba la necesidad de continuar con el debate de esta ley.
Durante su conversación con este medio, la ministra Kadamani demostró su inconformidad con los retrasos que ha tenido este proceso. “En el momento de debatirlo en plenaria en el Congreso toda discusión se vuelve política, inútil y estéril. Entonces podría decir uno que poco o nada les interesa. Esa es mi consideración. Su único interés es ganar la batalla ideológica, política y mediática”, manifestó.
Debido a que la mesa directiva de la Cámara de Representantes debía tomar una decisión sobre las recusaciones, se suspendió la sesión plenaria y se convocó nuevamente el debate para el miércoles 8 de abril. Finalmente, se estableció que las recusaciones no tenían cabida, por lo que se continuó con el trámite ordinario del proyecto de ley sin interrupción. Después de realizar la lectura de las proposiciones para los distintos artículos, el proyecto fue aprobado.