Antes de que en Jardín se dimensionara la tragedia humana que dejaría el terremoto en el país, lo primero que buscaron los ojos de sus habitantes fue la basílica. Durante los minutos en que la tierra se movió bajo sus pies, varios miraron hacia el centro del pueblo y vieron cómo la mole de piedra gótica se sacudía, como si una fuerza invisible se empeñara en arrebatársela de cuajo al Parque El Libertador. Pero las torres resistieron, el suelo se detuvo y en la zona urbana del pueblo antioqueño hubo una exhalación colectiva. La Basílica Menor de la Inmaculada Concepción seguía en pie.
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Para Juan Manuel Garcés, secretario de Planeación de Jardín, esa reacción instintiva reflejó la gravedad de lo que estaba en juego. En este municipio —cuyo parque principal y templo fueron declarados Monumento Nacional en 1985, una categoría que luego pasó a conocerse como Bien de Interés Cultural del ámbito nacional (BIC)—, el patrimonio de su arquitectura de más de 150 años es el corazón de la vida cotidiana.
Aunque el templo no sufrió un colapso, el sismo dejó grietas en sus muros, desprendió parte del altar mayor de mármol y dañó las imágenes religiosas de San José y San Francisco. “Además, en la zona declarada como centro histórico tenemos afectación en cinco viviendas que presentaron averías y daños en sus estructuras de tapia”, señala Garcés.
La historia se repite en al menos otros cuatro municipios que también hacen parte de la Red Turística de Pueblos Patrimonio de Colombia: Jericó, Buga, Aguadas y Salamina. Sus centros históricos sufrieron afectaciones, según el balance sobre BIC que dio a conocer el Ministerio de las Culturas el pasado 14 de agosto.
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Para Nelson Augusto Restrepo, secretario de Educación, Cultura y Turismo de Jericó, ver los daños que tuvo esa infraestructura es ver tocada la identidad de su pueblo entero. Según la resolución que declaró el centro histórico como BIC en 2018, su trazado de calles en forma de cuadrícula es una herencia hispánica que se mantuvo incluso en poblaciones fundadas después del periodo colonial, como Jericó. Sus casas, iglesias y edificaciones han sido preservadas por los habitantes desde la colonización antioqueña.
“Tenemos afectada una de las iglesias más icónicas, el santuario del Inmaculado Corazón de María de Santa Laura, la iglesia rosada, donde los pináculos de las torres están afectados seriamente y hay algunas grietas internas”, explica Restrepo. También reporta daños en el convento y la capilla de Santa Clara, en el cementerio parroquial —donde una grieta hizo descender varias bóvedas— y en dos viviendas de nivel 1 de conservación dentro del centro histórico.
El impacto también llegó hasta el cerro del Salvador, “donde el Cristo que tiene 98 años tutelando a Jericó se movió; son dos piezas, el pedestal y la imagen. Entre ambas, hay un movimiento considerable de la imagen a punto de caerse y es muy difícil hacer ese estudio patológicamente”, añade.
Los pueblos patrimonio de Caldas y Valle del Cauca
En Aguadas, el municipio caldense cuyo centro histórico fue declarado BIC en 2001 e incluido diez años después en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco como parte del Paisaje Cultural Cafetero, las principales afectaciones se concentraron en la arquitectura civil y los tejados de su casco urbano.
Henry Ipuz, secretario de Planeación de Aguadas, señala que el bien que más preocupa a las autoridades es la iglesia principal, la Inmaculada Concepción, que ya presentaba daños estructurales previos . “Estamos en proceso de encontrar un diagnóstico real y formal por parte de las entidades que nos han visitado”, explica Ipuz.
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A eso se suman 56 bienes inmuebles de carácter habitacional, de orden integral y tipológico, reportados en el centro histórico. “Son bienes susceptibles y muy sensibles al fracturamiento de las cubiertas, ya que son de madera y las tejas de barro sufren ante los desplazamientos”, señala el funcionario. Esas cubiertas fracturadas quedan expuestas a la lluvia, y protegerlas a tiempo no es solo un asunto de infraestructura doméstica, sino de evitar que se deteriore la arquitectura que ha marcado a Aguadas.
El sismo también dejó daños en el centro histórico de Salamina, fundada en 1825 y declarada Monumento Nacional en 1982. En 2005, obtuvo el título de BIC. El municipio también forma parte del Paisaje Cultural Cafetero. Tras el sismo, la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción resultó comprometida: la estructura sufrió agrietamientos en su fachada principal y las torres laterales del templo fueron afectadas.
Es un patrón que se repitió en el primer pueblo patrimonio del departamento del Valle del Cauca, Guadalajara de Buga, que también sintió el impacto. La “Ciudad Señora”, como se la conoce, ha sido destacada por su arquitectura colonial bien conservada y sus edificaciones republicanas. Su centro histórico fue declarado Monumento Nacional en 1959. Allí, la emblemática Basílica del Señor de los Milagros sufrió daños en su cúpula central. Mientras tanto, las misas se realizan en la plaza.
La urgencia de agilizar las intervenciones
El funcionario Garcés es enfático en una idea sobre la que no quiere dejar espacio a la duda: “Yo sé que no somos el municipio más afectado ni la comunidad que tuvo mayores pérdidas, pero sí estamos preocupados por nuestro patrimonio, que nos representa no solo a nosotros sino a toda la cultura de este lado del país. Requerimos atención porque sí tenemos averías y sí corre peligro nuestro patrimonio”.
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Es una postura que comparte el secretario de Jericó. “Por fortuna no fue tan grave como lamentablemente ocurre en otros pueblos patrimonio y ciudades de Colombia, pero sí tenemos unas afectaciones que afectan nuestro centro histórico”, coincide Restrepo.
En medio de las preocupaciones por lo que sigue y por cuánto tiempo se tardará en reparar los daños —sin importar su nivel de gravedad—, la ministra de las Culturas, Paola Holguín, anunció este 14 de agosto que “desde la Dirección de Patrimonio se va a expedir una resolución para agilizar las intervenciones en modalidad de reparación locativa”.
Para municipios con Plan Especial de Manejo y Protección, el anuncio significa acelerar un trámite clave, pues esa categoría determina que los propietarios e instituciones cuenten con una autorización antes de realizar cualquier obra en los inmuebles, un proceso que suele tomar tiempo.
“Se va emitiendo una resolución por parte del ministerio con la cual nos dan autorización de hacer esas intervenciones, con calidad y obviamente con la asesoría de expertos. Por ejemplo, en el santuario del Corazón de María queremos empezar a resanar todo lo que es externo, pero necesitamos ese permiso del ministerio”, explica Restrepo.
Por eso, Juan Manuel Garcés valoró la visita inmediata que hizo el representante de la Dirección de Patrimonio de Antioquia al día siguiente del temblor para orientar los primeros auxilios estructurales. “Él estuvo visitando el martes el centro histórico y le dio algunas instrucciones a los propietarios para que fueran realizando estos primeros auxilios. Claramente vemos con buenos ojos la resolución del ministerio porque eso despeja dudas respecto a la responsabilidad de los propietarios con las intervenciones que son necesarias en este momento”, señala.
Mientras el Ministerio de las Culturas define los términos de esa resolución, los cinco municipios permanecen a la espera, cada uno con sus propios daños por reparar. Ahora, la urgencia es prevenir que esas grietas se conviertan en daños mayores.
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