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Las vidas que no caben en los cofres del galeón San José

Como parte de las investigaciones sobre el Galeón San José, adelantadas por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia, se están estudiando las vidas de quienes navegaron en él.

Antonio Jaramillo Arango

02 de febrero de 2026 - 03:55 p. m.
En noviembre de 2025 se anunció la extracción de algunos objetos del Galeón San José.
Foto: AFP - -
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Pedro Gatica tenía apenas nueve años cuando la guerra estalló en su España natal. Era 1701 y los grandes imperios europeos se disputaban el trono de la monarquía hispánica: los Borbones, apoyados por Francia, se enfrentaron a los Habsburgo, respaldados por Inglaterra, Portugal y Holanda.

Pedro creció en un ambiente de violencia creciente. Había nacido en Puerto Real, un poblado de hombres de mar en la bahía de Cádiz. En 1702, una fuerza anglo-holandesa sitió la bahía; sus habitantes, fieles a los Borbones, resistieron el ataque. El padre de Pedro, Andrés Gatica, era un artillero experimentado y, con toda probabilidad, estuvo en primera línea en los barcos que defendieron su propio pueblo.

En 1706, surgió una oportunidad de escapar de la guerra: partirían de Cádiz los galeones de Tierra Firme, con destino a Cartagena, en el Caribe. Andrés, por su experiencia y habilidad como artillero, consiguió una plaza en la nave capitana de la flota: el orgulloso galeón San José. Además, su prestigio le valió para obtener también una plaza sencilla de paje para su hijo Pedro.

Mientras Andrés fue descrito en la marina como un hombre de 40 años alto, grueso y de nariz ancha, Pedro, un muchacho que para ese entonces apenas llegaba a los 14 años, tan solo resaltaba por su color de piel clara y por llevar un lunar en su brazo derecho. En marzo de 1706, Andrés y su hijo, Pedro, salieron de Cádiz hacia América, dejando atrás una cruel guerra que desangraba su tierra.

Registro de Pedro Gatica como paje en el galeón San José. Allí se indica que tenía 14 años en 1706, que era hijo de Andrés, oriundo de Puerto Real y sus señas físicas más notables. También tiene una nota que dice que pasó a ser grumete el 28 de septiembre de 1707.
Foto: Cortesía

Las labores de un paje eran sencillas. Mientras aprendía las labores marineras, tenía que limpiar la cubierta, rezar oraciones y dar vuelta a los relojes de arena. Su pago era igualmente modesto, apenas 2 ducados al mes, un tercio de lo que ganaba un artillero como Andrés. En Cartagena, Andrés, Pedro y el resto de la tripulación y militares a bordo del San José pasarían dos años. Los víveres que la flota traía de España se agotaron a los pocos meses y los Gatica, a falta de vino, empezarían a conocer las mieles de bebidas espirituosas del Caribe, como la ginebra y el ron. Finalmente, a finales de 1707 el galeón San José necesitaba prepararse para ir a Portobelo, actual Panamá, en donde se realizaría la feria comercial más grande de la región. Pedro, que ya había aprendido las labores marineras, fue ascendido a grumete, con mejor salario y labores de mayor responsabilidad.

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En Portobelo los trabajos para los marineros fueron duros y apremiantes. Debían adelantar la reparación y adecuación del galeón San José para su vuelta a Cádiz y los grumetes estuvieron prestos a auxiliar a los carpinteros, calafates y buzos. Pedro cayó enfermo en febrero de 1708. Su dolencia fue tan grave que tuvo que entrar en el hospital y no se presentó en el último llamado de los marineros antes de partir. Para Andrés debió ser un golpe duro y una decisión difícil: como militar no podía abandonar su puesto de artillero, pero como padre significaba un gran dolor dejar a su hijo enfermo en Portobelo, muy lejos de su natal Andalucía.

Por esas paradojas de la Historia, la enfermedad le salvó la vida a Pedro. Su padre murió defendiendo al galeón San José de la emboscada que le tenía preparada la armada inglesa en la entrada de la bahía de Cartagena. Andrés, junto con el galeón, se hundió en el mar Caribe el 8 de marzo de 1708. Pedro se reporta, aún enfermo, en el hospital de Portobelo varias semanas después, el 1 de mayo.

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No sabemos qué pasó con Pedro después de su enfermedad y del desastre en el que murió su padre. Lo más probable es que se quedara a vivir en América y nunca volviera a Puerto Real, donde su madre buscó después de la guerra compensación de la corona presentándose como viuda de Andrés Gatica, artillero, y madre de Pedro Gatica, grumete. Por los caprichos de la investigación histórica, el documento que registra los reclamos de su madre está roto, lo que nos ha privado de conocer su nombre.

Toda esta narración está basada en documentación de archivo y forma parte de la investigación que se adelanta en el Instituto Colombiano de Antropología e Historia sobre el galeón San José. Se equivocan quienes piensan que la historia del San José es únicamente la de guerras imperiales, saqueos coloniales y controversias internacionales. Esta es también la historia de hombres y mujeres como los de la familia Gatica: la de Pedro, la de Andrés y la de su madre y esposa de quien los documentos callan su nombre.

Por Antonio Jaramillo Arango

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