17 Oct 2018 - 2:00 a. m.

Barcú, el festival que busca resignificar a La Candelaria

Del 24 al 29 de octubre de este año, la feria de arte y cultura ofrecerá un recorrido que procurará cambiar el imaginario que se tiene de esa parte histórica del centro de la capital.

Manuela Cano Pulido

Hace unos meses las calles de La Candelaria residían, como siempre, repletas de una magia inexplorada, relegada, desvanecida. Algunos de sus pequeños rincones, siempre artísticos, estaban esperando a ser descubiertos; puestos en consideración, estaban aguardando a ser iluminados. Un tiempo después, el arte y la cultura llegarían a revalorizarlos, a darles otros significados, otros sentidos. Barcú, una especial feria y festival de cultura y arte de Bogotá, sería cómplice de esta iluminación, vería en esos lugares un enorme potencial para resignificar La Candelaria desde el arte. Sus organizadores se adentrarían por sus calles en búsqueda de historias, de personas propias del mismo barrio y de lugares adecuados para recibir nuevas expresiones artísticas.

Fueron muchos los meses en que lugares tan comunes como parqueaderos, casas en ruinas, en el olvido, serían convertidas en dignas galerías de artes, en lugares propios de grandes conciertos y en locaciones propias para todo tipo de expresiones artísticas. Barcú buscará cambiar el imaginario que se tiene de esa parte histórica del centro de la ciudad, además de llevar a los bogotanos, colombianos y extranjeros, a caminarla, a disfrutarla y reconocerla. Para esto, la música, el grafiti, las artes escénicas y todo tipo de arte, además de gastronomía, se tomarán durante cinco días, y por quinto año consecutivo, una parte de La Candelaria, para buscar un cambio a largo plazo de las significaciones colectivas que se le dan a este lugar.

Los espacios que cuentan historias

Algunos eran espacios sin nombre, eran espacios dejados en el olvido; algunos otros yacían escondidos. Sin embargo, entraron a pertenecer al recorrido de Barcú y obtuvieron un nombre propio. Algunos se convertirían en galerías y se denominarían Casa Cicuta (Calle 9 N° 1-95) y Casa Factoría (Calle 9 N° 2-40 Este). Esas casas coloniales, coloridas, típicas de La Candelaria, que son ellas mismas una obra de arte, también abrirán sus antiguas puertas y sacarán a relucir las más diversas exposiciones de arte contemporáneo. En su interior, existirá un diálogo, una conversación entre lo propio y lo ajeno; lo colombiano y lo extranjero. Serán 20 las galerías provenientes de España, México, Cuba, Perú, Argentina y Estados Unidos, pero también se hará un importante énfasis en el arte local. Estas galerías buscan hacer que el arte contemporáneo trascienda fronteras, y que, también, comience a ser apreciado por los bogotanos.

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No obstante, los espacios que harán parte de Barcú no solo serán renombrados como galerías, sino que, así como se quiere dar a conocer La Candelaria desde otra perspectiva, también se buscará darle otra mirada al arte, dándoles cabida a nuevos y talentosos artistas. Así, Barcú abrió en octubre de este año una convocatoria que recibió 192 propuestas, de las cuales fueron escogidas únicamente 15, por parte de un comité de curadores, compuesto por Philipp Adams, Caridad Botella y Christopher Paschall. De manera que, en la Casa Spotlights confluirán la fotografía, las artes visuales, el diseño gráfico, el dibujo, la pintura, las artes plásticas, creados por unas manos hábiles que buscan hacerse conocer.

Son muchos los espacios que abrirá Barcú, como Stages, ese lugar destinado a espectáculos de danza, acrobacias, teatro; o los distintos restaurantes con sus diversas propuestas gastronómicas, acondicionados para las diferentes ofertas culturales que busca exponer el festival. Se busca, entonces, que sean todos los bogotanos quienes se comiencen a resignificar en La Candelaria, haciendo de esos espacios sus espacios y reconociéndose en los mismos.

Los rostros de La Candelaria

Los rostros de Barcú serán diversos y únicos a la vez. Habrá rostros de reconocidos artistas, de músicos talentosos, de habilidosos artesanos de La Candelaria; habrá, también, rostros de las mismas familias del barrio donde se llevará a cabo la feria, además de los miles de rostros de los asistentes que espera recibir el evento. Unos de los más esperados es el de Fillipo Minelli, un artista italiano, que, con el apoyo de la Embajada de su país, ha recorrido Colombia mucho más que gran parte de los colombianos. Viajó por el país, deambuló por Putumayo, por Guainía, por La Macarena y por la Sierra Nevada de Santa Marta. Llegó a los paisajes más inhóspitos, más periféricos, vírgenes y hermosos. Se familiarizó con las comunidades, comprendió su resistencia, buscó aprehender su identidad. Y a través de unas explosiones de colores que llevaba para hacer su arte, juntó lo sublime de los paisajes naturales colombianos, con la belleza del color en movimiento. Capturó esa peculiar combinación desde el ojo de su cámara, y ahora sus fotografías serán expuestas en otro tipo de paisajes colombianos: las calles de La Candelaria. Silence Shapes será la combinación entre lo natural y lo histórico, la tierra y la creación humana.

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Por otro lado, en Barcú estarán un rostro holandés y otro colombiano, que pertenecen a los otros dos artistas invitados para este evento. El primero, es Koen Vermeule, quien expondrá Blossom, uno de sus trabajos que se compone de paisajismo urbano. El segundo es Sair García, que, en representación de su tierra, Barrancabermeja, expondrá su trabajo Magdalena, en la que explora la importancia del río más imponente de Colombia, sus voces, sus historias, sus significados pasados y actuales, además de hacer un llamado de reivindicación a sus aguas y a los pobladores, por donde este atraviesa.

Los ritmos que recubrirán el centro de la ciudad

La música, como otra expresión artística, también recorrerá las calles de La Candelaria. En Barcú habrá, en las noches, una gran diversidad de ritmos, desde champeta y salsa, hasta rock. Además de una plataforma denominada como “Showcases”, que tiene como objetivo proyectar a nivel internacional la música colombiana. De igual manera, la electrónica estará presente en las tardes del centro de Bogotá, lo que contrastará con la presentación que dará de la Orquesta Juvenil de Cámara, en la Fundación Gilberto Álzate Avendaño (FUGA). Así, la música, desde su diversidad, es la apuesta final para cambiar, desde el arte, desde la cultura, esa concepción que se tiene de La Candelaria, convirtiéndola a ella misma, a ese centro histórico y cultural, en una obra de arte.

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