Se acerca la media noche del 31 de diciembre y con ella la famosa lista de resoluciones de año nuevo. Ir al gimnasio, aprender un instrumento o un idioma, viajar y, por supuesto, leer más son algunas de las que suelen aparecer por estas fechas. Pero la realidad a la que muchos se enfrentan a la hora de cumplirlas es que, conforme baja la motivación de las festividades, se vuelve más difícil convertir un deseo en un hábito.
La razón por la que esto sucede muchas veces tiene que ver con la falta de un plan. Una estrategia sólida de cómo llegar a una meta puede ser una forma mucho más efectiva de materializar eso que hoy usted se quiere proponer para el nuevo año. Es por eso que armamos esta corta guía con algunas recomendaciones que puede poner en práctica para que el 2026 sea un año lleno de libros para usted.
¿Qué leer?
La pregunta por los libros que usted va a escoger, sobre todo si está empezando, es fundamental, porque un hábito de lectura muchas veces se consolida a través del gusto. Si no sabe por dónde empezar, una buena guía puede ser a través de otros intereses que tenga. Solo en Colombia se publican más de 20.000 libros cada año, según datos de la Cámara Colombiana del Libro, por lo que seguramente habrá algo para usted.
Si no está seguro, el método de prueba y error puede convertirse en su mejor aliado. En páginas de internet que venden libros muchas veces se publican fragmentos de ellos que pueden ayudarlo a saber si es un título que puede ser de su interés o no. Ahora, esto también puede ser un arma de doble filo si tiene en cuenta que la calidad de un libro no depende apenas de sus primeras páginas, así que tómelo con una pisca de sal.
Eso sí, no hay un solo lugar por donde empezar y, cuando de leer se trata, todo dependerá de lo que a usted realmente le apasione.
¿Cuándo leer?
Una de las excusas más comunes para no leer es la falta de tiempo, por lo que hacer que este sea un hábito depende también en gran medida de que usted logre destinar algo de su día para ello. Todo dependerá de su rutina, pero es útil identificar patrones de cansancio o “tiempo muerto” durante el día para saber cuándo puede ser el momento indicado.
Es normal pensar que para ser un lector hay que dedicar dos horas o más de nuestro día para que en serio lo consideremos “tiempo de lectura”, pero nada de eso servirá si no se logra construir de manera sostenible. Resulta mejor lograr sacar diez o quince minutos diarios para leer un par de páginas todos los días que sacar una tarde entera de lectura y no volver a abrir un libro en dos meses.
¿Cómo leer?
Sea en el celular, en el computador, en un libro o en una tablet, no hay una sola respuesta correcta a la hora de escoger un medio, todo dependerá de su estilo de vida. Si es una persona que le gusta tener varios libros al tiempo, la versión electrónica puede darle esa ventaja, mientras que si usted prefiere rayar y doblar las páginas de los libros para dejar su marca, lo análogo siempre será la mejor opción.
Y si nunca ha intentado acercarse a un audiolibro, esta también puede ser una buena forma de engancharse con la lectura.
El cómo parece una pregunta superficial, pero no debe subestimar el poder de la emoción que genera comprar un libro o sumarlo a su biblioteca digital en la creación del hábito. Desarrollar una relación personal con su objeto de lectura es también parte de esta experiencia.
¿Dónde leer?
Muchas de las listas de este tipo sugieren cargar un libro adonde quiera que usted vaya. La premisa es: si siempre lo tiene a la mano, es más probable que se lance a leerlo en lugar de quedarse viendo videos en su celular cuando tenga un poco de tiempo para matar. Y esto tiene una razón de ser y es que no hay un solo lugar para leer.
Si es ruidoso, si es silencioso, si es un cómodo sofá con un café o una sala de espera en un consultorio odontológico poco le afectará si usted realmente está enganchado en lo que tiene en las manos.
Ahora, esta pregunta del dónde puede también puede conducir a una respuesta distinta y es en un club de lectura. A través de la participación en comunidades lectoras es que muchos han logrado consolidar su hábito lector. Unirse a uno de estos grupos puede ser de gran ayuda para lograrlo, con la ventaja de que, además, tendrá personas con quienes hablar sobre su emoción y frustración con cada historia.
¿Por qué leer?
Esta es una pregunta que nosotros no podemos resolver, pero que sí debería plantearse usted si “leer más” está dentro de sus resoluciones de Año Nuevo. La lectura puede ser una ventana al conocimiento, al entretenimiento y al placer, por lo que es importante identificar sus motivaciones y utilizarlas como motores del hábito. Siempre será más fácil seguir con el camino cuando se sabe adónde se quiere llegar.
Una recomendación más que se suele dar es usar aplicaciones o páginas que le ayuden a documentar su camino lector, pues ayuda a visualizar con mayor claridad el progreso que se tenga en este ámbito. Esta puede ser una herramienta muy útil, pero recuerde que si su objetivo tiene más que ver con la cantidad que con la calidad, puede estar trabajando en vano. Preguntarse por qué leer evita que la meta se vuelva un número de páginas y pone el foco en un propósito mayor de crecimiento personal, intelectual y cultural.
Convertirse en un lector no es un camino lineal y muchas veces puede llegar a ser frustrante, pero si su propósito de Año Nuevo es ese, puede hacerse todas estas preguntas para que las bases de su hábito sean mucho más sólidas.
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