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El municipio de San Marcos, Sucre, fue el lugar elegido para realizar la declaratoria por la que se reconoció al Sistema Hidráulico Prehispánico del Bajo San Jorge y La Mojana como Área Arqueológica Protegida.
En el acto estuvieron presentes la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani, la directora del Instituto Colombiano de Antropología e Historia - ICANH, Alhena Caicedo Fernández, así como representantes de las gobernaciones de Sucre y Córdoba, la alcaldía de San Marcos y líderes y lideresas de la región del Bajo San Jorge y La Mojana.
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“La declaratoria como Área Arqueológica Protegida del Sistema Hidráulico Prehispánico del Bajo San Jorge y La Mojana es un acto para cuidar la sabiduría y la memoria que la región está llamada a proteger y preservar en el tiempo”, afirmó la ministra.
De acuerdo con un comunicado, este sistema hidráulico es único en América por su ubicación en una llanura de inundación y por su red de canales y camellones. La nueva área arqueológica protegida tiene una extensión de 340.000 hectáreas, de las 350.000 a 400.000 que abarca este sistema en total. La zona protegida comprende seis departamentos de Sucre y tres de Córdoba.
Esta declaratoria se firmó con el objetivo de salvaguardar este territorio, realizar investigación científica, visibilizar el sitio y asegurar el manejo adecuado del área como patrimonio arqueológico nacional.
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“Los vestigios arqueológicos del Bajo San Jorge y La Mojana son la muestra de la vida de sus pobladores. Esas maneras de vivir son necesarias ponerlas en valor, porque en ellas radica un lugar de arraigo y conexión para la región y para toda Colombia”, aseguró Alhena Caicedo, directora del ICANH.
El sistema hidráulico, con sus elevaciones del terreno ubicadas en zonas de influencia de cuerpos de agua, permitió a las sociedades prehispánicas construir, desde hace aproximadamente 3.000 años, sistemas de control y manejo fluviales con fines de habitación y producción agrícola, entre otros. Al día de hoy, la comunidad continúa utilizando este sistema para el aprovechamiento y uso responsable del agua.
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De acuerdo con Caicedo, la declaratoria es “un recordatorio permanente de que en este territorio vivieron sociedades de manera próspera en armonía con la naturaleza. Nuestro objetivo es que la declaratoria nos permita que la vida aquí sea sostenible”.
Con este nombramiento, el sistema hidráulico se convirtió en el área número 23 en recibir esta distinción. Otras zonas protegidas son el Salado de Consotá (Risaralda), el tramo de Rumichaca - Pasto del Sistema Vial Andino Qhapaq Ñan (Nariño) y el galeón San José.
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