2 Dec 2014 - 3:02 a. m.

Cortázar y el cine

El festival más importante de cortos de la capital discutirá, entre otros temas, la relación entre la obra del autor argentino y directores como Michelangelo Antonioni, Jean-Luc Godard.

Juan Pablo Russo

La relación entre Julio Cortázar y el cine empezó hace ya más de 50 años y da la sensación de que esta parece no agotarse. Llevado a la gran pantalla por cineastas como Michelangelo Antonioni, Jean-Luc Godard o Manuel Antín, el celuloide abarcó gran parte de la obra de uno de los hombres más reconocidos de la literatura argentina.

La obra de Julio Cortázar fue traspasada al cine, en su mayor parte, por Manuel Antín, que en 1961 filmó La cifra impar, basado en el cuento Cartas de mamá, del libro Las armas secretas. La película altera la narración cronológica y espacial al estilo nouvelle vague, imitando la estructura literaria del propio Cortázar.

Al escritor le gustó la adaptación y autorizó que Antín filmara otros cuentos. Por eso, en 1963, el director realizó Circe, sobre un relato del libro Bestiario y el mismo Cortázar como guionista, y en 1964 hizo Intimidad de los parques, basada en los cuentos Continuidad de los parques y El ídolo de las Cícladas.

Sin embargo, la película cortazariana más famosa, por la relevancia del director, la distribución internacional y los premios recibidos es Blow Up (1963), de Michelangelo Antonioni, curiosamente el mismo año en que Rayuela se convertía en best seller. Las babas del diablo aparece con el nombre del filme, pero a pesar del éxito Cortázar no la acepta y sostiene que desconoce su relato, exceptuando uno que otro de los travelling del bosque.

A Cortázar le hubiera gustado que Luis Buñuel se hiciera cargo del filme, dicen quienes lo conocieron; aunque hubo un proyecto que tenía a Buñuel como director de un filme basado en un grupo de historias de Cortázar, reunidas en una, para lo cual se entrevistaron un par de veces; pero por diversos factores no se pudo concretar.

La época de oro cortazariana siguió con Weekend, de Jean-Luc Godard, basada en La autopista del sur, pero para corroborar que la cultura francesa ha sido, junto con la argentina, una de las más influenciadas por la prosa del escritor, podría mencionarse también a Le fin du jeu (1968), de Walter Renaud, basada en Final del juego, cuento que 10 años después Luigi Comencini utilizaría para L’Ingorgo (1978), protagonizada por Annie Girardot y Marcello Mastroianni.

Como curiosidades de esta estirpe podría mencionarse el corto Continuidad de los parques (Fabián Bielinsky, autor de la reconocida Nueve reinas), la película Monsieur Bébé (Claude Chabrol) y la argentina Sinfín (Cristian Pauls), versión libre en el cuento Casa tomada.

De allí en adelante sólo se presentaron algunas versiones menores, poco difundidas, como la norteamericana End of the game (sobre Final del juego); la lituana Autobús, basada en Omnibus; la australiana House taken over (sobre Casa tomada); Furia, adaptación de cuento Graffiti, dirigido por Alexandre Aja y protagonizada por Marion Cotillard; la paraguaya Sueños (sobre La noche boca arriba) y la argentina La puerta equivocada, de Ezequiel Brizuela y Martín Kraut, con las actuaciones de Marcelo Melingo, María Alché y Felipe Cura.

La directora checa Jana Bokova adaptó Diario para un cuento (1998), con los argentinos Leticia Bredice y Germán Palacios, mientras el brasileño Roberto Gervitz filmó en 2005 el corto Jogo Subterraneo, basado en Texto en una libreta, del libro de cuentos Queremos tanto a Glenda, uno de los últimos trabajos de Cortázar.

Otro en adaptar un relato de Julio Cortázar al cine fue el argentino Diego Sabanés, para su ópera prima Mentiras piadosas, basado en el relato en La salud de los enfermos. El filme narra la historia de Pablo, hijo preferido de mamá, que viaja a París y no da noticias de su paradero después de varias semanas. Para cuidar el frágil estado de salud de la madre, se pone en marcha un dispositivo familiar que incluye el falso envío de cartas, regalos y visitas de su novia a pesar de la ausencia.

Otra obra de Cortázar trasladada al cine fue Historias de cronopios y de famas, uno de los libros más complicados de traducir en imágenes, a cargo de Julio Ludueña, quien eligió diez relatos y las ilustraciones de Daniel Santoro, Luis Felipe Noé, Antonio Seguí, Carlos Alonso, entre otros artistas plásticos, para realizar este filme animado, en el que se aborda el universo cortazariano desde diferentes miradas.

Uno de los últimos trabajos en ser llevados al cine fue realizado por estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata. Se trata del filme de corte experimental Cort(os)azar, compuesto por 17 cortos breves en el que 58 realizadores de la capital de la provincia argentina de Buenos Aires interpretan libremente la obra del autor de Rayuela.

Como se ve, más allá de Manuel Antín, Jean-Luc Godard o Michelangelo Antonioni, el universo del gran cronopio inspiró y sigue inspirando a cien años después de su nacimiento a cineastas de todo el mundo que hacen que su obra cobre vida y el cine inmortalice sus personajes.

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