3 Jun 2021 - 4:40 p. m.

“Dolor y esparanza”, una exposición de la obra de Oswaldo Guayasamín en Medellín

La exposición va hasta el 18 de julio en la Galería Duque Arango de Medellín. “He pintado durante medio siglo como si gritara desesperadamente. Y mi grito se añadió a todos los otros gritos que exprimen humillación y angustia en la época en la que vivimos”, afirmaba el artista ecuatoriano.

La exposición Dolor y Esperanza presenta 32 obras del artista nacido en Quito, Oswaldo Guayasamín (1919-1999), haciendo un recorrido por diferentes momentos de su trabajo artístico. Dolor y esperanza está expuesta en la Galería Duque Arango, de Medellín, hasta el 18 de julio.

La propuesta artística del ecuatoriano incluyó el trabajo de diferentes materialidades como la pintura, el mural, la escultura, la joyería, el dibujo, la obra gráfica e incluso concepciones arquitectónicas, en las que, a lo largo de seis décadas, desenvolvió su expresionismo figurativo así como su consciencia social.

“Para la Galería Duque Arango, los grandes maestros del arte a través de sus obras nos han exhortado sobre la condición humana en los distintos momentos de la historia y es, Oswaldo Guayasamín el artista más influyente del arte Latinoamericano en el siglo XX y hoy su obra se hace vigente y contemporánea en estos nuevos acontecimientos de la sociedad, invitándonos a reflexionar sobre el dolor y la esperanza, esta última que no debemos perder”, afirma Miguel González, curador de Dolor y esperanza.

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La obra de Guayasamín recogió la tradición de los expresionismos históricos, desde el Picasso del Guernica, pero preponderó las apuestas que estaban surgiendo en América Latina desde principios del siglo XX. El artista se diplomó en la Escuela de Bellas Artes de Quito en pintura y escultura, y cuando tenía 23 años realizó su primera exposición.

En la década de 1960, Guayasamín pintó series como “Mujeres llorando”, con rostros de dolor y colores fúnebres. En las series “El Grito”, “La Espera”, “Desesperados”, propuso diferentes composiciones y representaciones del cuerpo humano. Y en “Mientras viva siempre te recuerdo”, rindió un homenaje a la maternidad componiendo un espacio de compasión.

En la serie “La Edad de la Ira” plasmó un manifiesto político mediante la plástica, expresando ira, llanto, angustia, miedo y cabezas de una montaña aullante. Y en su conjunto de obras, añade González, se encuentra “no solo un mundo físico deformado y caricaturizado, sino una alegoría a la violencia moral, al ámbito del sufrimiento, la opresión, en seres atormentados, premonitorios del deterioro, la orfandad y la muerte”.

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Dolor y esperanza recoge una gran parte de su obra, en la que, además del expresionismo y su representación en figuras humanas, también incluyó bodegones y paisajes.

En 1976 el artista creó la Fundación Guayasamín, en Quito, a la que ofreció sus obras y su colección, pues concebía el arte como un patrimonio de los pueblos.

En 1999 fue galardonado por la Unesco por “su vida entera obrando por la paz” y el 10 de marzo de ese año falleció en Maryland, Estados Unidos.

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