El 1° de enero varios personajes, caricaturas, libros, películas, grabaciones musicales y obras de arte entraron en el dominio público. “Mientras agonizo”, de William Faulkner, fue uno de los trabajos que formó parte de esta lista. Sin embargo, más allá de la literatura, obras de Luis Buñuel y Salvador Dalí, Paul Klee, Marc Chagall, Piet Mondrian y José Clemente Orozco, pueden ser alteradas y usadas libremente a partir de este año.
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“En teoría, de acuerdo con la ley de derechos de autor de Estados Unidos, que establece que los derechos de autor se levantan después de 95 años a menos de que se renueven, cualquier obra de arte producida en 1930 ahora estaría libre de las protecciones que la rigen”, reportó el portal Art News. Sin embargo, de acuerdo con el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke, la materia del dominio público puede ser un camino rocoso, ya que puede haber advertencias sobre ciertas obras o versiones de ellas, especialmente en lo que a las artes visuales se refiere.
“Determinar la situación de los derechos de autor de obras de arte antiguas es un desafío. Solo son de dominio público en 2026 si fueron “publicadas”, según la definición de la ley de derechos de autor de 1930, y a menudo no está claro cuándo ocurrió exactamente la publicación. Las normas son confusas, y “publicado” es un término técnico legal que no estaba bien definido. Generalmente, la ley examina si la obra de arte se divulgó genuinamente al público al ser exhibida sin restricciones de copia, circulada en una revista o catálogo con autorización, o puesta a la venta al público”, reportaron en un artículo para el Centro de Estudios Jennifer Jenkins y James Boyle.
El momento en el que se crearon estas piezas era convulso. Por un lado, Estados Unidos navegaba en los estragos de la Gran Depresión, mientras que en Europa se observaban las secuelas de la Primera Guerra Mundial y el ascenso de los totalitarismos. En el arte estaban todavía vigentes las vanguardias y los movimientos como el art deco, el surrealismo, la influencia de la Bauhaus, el muralismo mexicano y muchos otros. En este contexto fueron creadas las piezas “Prometeo”, de José Clemente Orozco; “L’age d’or”, de Luis Buñuel y Salvador Dalí; “Composición con rojo, azul y amarillo”, de Piet Mondrian, y “Tier freund schaft” (Amistad animal), de Paul Klee, entre otras.
José Clemente Orozco y un Prometeo moderno
El Pomona College, en California, fue el lugar en el que el muralista mexicano José Clemente Orozco creó su primer mural para Estados Unidos. Sobre una chimenea del refectorio de la institución, Orozco pintó durante tres meses esta obra que entró al dominio público. El artista es considerado como uno de los grandes muralistas mexicanos, junto con Digo Rivera y David Alfaro Siqueiros.
Los cuatro paneles, uno central, dos a los lados y uno encima, presentan una paleta de color en la que prevalece el uso de azul, negro y rojo. El mural fue comisionado por el arquitecto del edificio Sumner Spaulding, y se sabe que los estudiantes de la universidad ayudaron a recaudar una parte de la tarifa que cobraba Orozco.
El mural representa al titán griego Prometeo, quien robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos en la forma de sabiduría y tecnología. Esa acción hizo que Zeus lo castigara al atarlo a una roca a la que un águila era enviada a diario para comerse su hígado. Aunque hay poca documentación de la comisión, en un artículo publicado en el “Daily Bulletin”, David Allen escribió que algunos creen que fue el profeso de historia del arte, Joseph Piojan, quien le sugirió la temática al artista.
Un detalle sobre esta obra es que Orozco pintó a Prometeo desnudo, aunque sin genitales, por temor a ofender susceptibilidades en la audiencia. “‘Prometeo’ simboliza un momento significativo de interacción e intercambio entre Los Ángeles y América Latina. Se lo aclamó de inmediato como obra maestra, y los críticos destacaron la habilidad de Orozco para adaptar la composición al entorno arquitectónico”, escribieron en “Google Arts & Culture”. Esta obra ha sido interpretada por algunos como los sacrificios y desafíos que enfrentan aquellos que quieren expandir su conocimiento.
Una crítica social en manos de Dalí y Buñuel
“L’age d’or” fue la segunda película sonora creada en Francia, y otra colaboración del artista y el cineasta, tras el éxito de “Un chien anadolou”, que causó controversia en el mundo. La trama planteada en la comedia satírica surrealista sigue a una pareja en sus intentos por consumar su relación, los cuales se ven interrumpidos por las normas sexuales de la época, la Iglesia y sus familias.
La producción tuvo un presupuesto de un millón de francos, lo cual la convirtió en una superproducción en ese momento. Ese dinero venía de los vizcondes de Noailles, y “aunque Buñuel despreciaba la aristocracia, al final accedió a realizar la película, que es, entre otras cosas, una crítica corrosiva a la aristocracia (en realidad a todas las clases sociales)”, escribió Miguel Calvo Santos para el portal Historia Arte.
La censura y los ataques al filme no se hicieron esperar. “En su estreno en 1930, ante una treintena de amigos y familiares de los Noailles, la película tuvo una acogida tímida y educada. Su primera proyección pública, unos meses después, no convenció al público. El verdadero escándalo estalló cuando la película se proyectó en el Studio 28, el famoso cine de Montmartre. Miembros de movimientos de extrema derecha interrumpieron una de las proyecciones, llegando incluso a desfigurar las obras de arte surrealistas expuestas en el vestíbulo del cine”, escribió Andréa Mendes para el Festival de Cannes.
Los Noailles retiraron la película de la distribución durante 40 años, y fue solo hasta la década de 1980 que pudo ser proyectada de nuevo, tras una restauración hecha por el Centro Pompidou, en 1981. Más que por los elementos surrealistas, este largometraje fue condenado por su crítica contra la moral burguesa y las normas católicas. “Los hombres de mi generación, sobre todo los españoles, padecen una timidez hereditaria en lo que respecta al sexo y a las mujeres. Nuestro deseo sexual debe verse como el producto de siglos de catolicismo represivo y castrante, cuyos numerosos tabúes… han convertido el deseo normal en algo excepcionalmente violento. La mayoría de los surrealistas provenían de familias acomodadas; como en mi caso, eran burgueses que se rebelaban contra la burguesía”, escribió Buñuel en “Mi último suspiro”.
La belleza universal de Mondrian
“Composición con rojo, azul y amarillo” del holandés Piet Mondrian, con su paleta de cinco colores y bloques y líneas definidas, plantea más a la audiencia de lo que se ve a simple vista. Más que abstracción, el artista se refería a su estilo como “neoplasticismo”, y en su ensayo de 1917 promovió la abstracción como una expresión de la vida moderna.
“Mondrian y otros modernistas querían llevar la pintura más allá de la representación naturalista para centrarse en las propiedades materiales de la pintura y su capacidad única para expresar ideas de forma abstracta mediante elementos formales como la línea y el color”, escribió Stephanie Chadwick para Smart History.
Esta pintura en particular presenta cuadrados y rectángulos en blanco, rojo, azul y amarillo, demarcados por una línea continua y precisa en negro. Con este contraste entre colores primarios y líneas verticales y horizontales, Mondrian creía que lograría llegar a un lenguaje pictórico universal, “representando las fuerzas dinámicas y evolutivas que rigen la naturaleza y la experiencia humana. De hecho, creía que la abstracción ofrece una imagen más fiel de la realidad que las representaciones ilusionistas de los objetos del mundo visible”, de acuerdo con Chadwick.
A pesar de su tamaño (45 cm x 45 cm), esta pintura se ha convertido en una de las más características del artista holandés. La creencia de Mondrian de que las direcciones cardinales y los colores primarios eran vehículos que podían llevar a una belleza universal de “contrastes balanceados y tensión dinámica”, de acuerdo con James W Singer.
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