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El caso de Jujutsu Kaisen y el cansancio moral de un abogado

El anime Jujutsu Kaisen propuso un caso de agotamiento moral frente al sistema judicial. Este texto explora esa historia y sus implicaciones en los personajes.

Juliana Vargas Leal

16 de marzo de 2026 - 04:18 p. m.
El anime de Crunchyroll se emitió por primera vez en 2020.
Foto: Jujutsu Kaisen - Jujutsu Kaisen
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En Jujutsu Kaisen –un mundo de hechiceros, maldiciones y energía maldita–, se le llama Expansión de Dominio a la creación de un espacio físico que manifiesta el mundo interior del hechicero. La Expansión de Dominio de Hiromi Higuruma, un entonces abogado defensor, fue un tribunal sobrenatural y caricaturizado.

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Su técnica consiste en invocar una sala de juicio donde cada enfrentamiento se convierte en un proceso penal acelerado: hay acusación, evidencia y veredicto, y todo ocurre en minutos. El tribunal está diseñado para demostrar la culpabilidad.

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A través de la energía maldita, un abogado defensor invierte la tradición jurídica que se ha convertido en el pilar fundamental de los sistemas judiciales modernos. La presunción de inocencia tiene una historia evolutiva que abarca desde el derecho romano hasta la consolidación de los derechos humanos en el siglo XX. Luego de torturas medievales, condenas en la hoguera sin pruebas y cacería de brujas, el principio de presunción de inocencia se erigió como una protección contra abusos policiales y judiciales. Se supone que el sistema judicial es uno garantista en el que el Estado debe demostrar la culpabilidad del acusado, y no al revés.

Pero el abogado Hiromi Higuruma no vio tales garantías. Durante años defendió casos perdidos, personas abandonadas por el sistema penal, acusados que parecían condenados antes de que empezara el juicio, procesados que sabía que eran inocentes. Un día, Higuruma se rompió. Su defendido fue condenado por un homicidio que no cometió y, luego de ver la mirada perdida de quien pasaría el resto de su vida en la cárcel, Higuruma desconcertó a toda la sala dando golpes con un martillo. Higuruma se había rendido.

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Así fue como un abogado terminó creando un tribunal sobrenatural como expresión de su desencanto. El juicio de Higuruma caricaturiza la tentación de simplificar la justicia. De reducirla a un procedimiento veloz en el que alguien es declarado culpable o inocente casi de inmediato. Las formas y las supuestas garantías no habían funcionado, entonces, no había más que entregarse.

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Si Kafka imaginó un proceso judicial interminable cuyo sentido el acusado nunca logra comprender, Higuruma imagina el extremo contrario, un sistema donde todo se decide demasiado rápido. Y entonces, Yuji Itadori, el protagonista de Jujutsu Kaisen, acepta haber cometido una masacre de la cual podía haberse defendido, pues la cometió mientras no era consciente de sus actos ni los podía controlar. Una cosa es la responsabilidad jurídica, y otra muy distinta es la responsabilidad moral. La primera se puede demostrar mediante pruebas y procedimientos; la segunda le pertenece a cada uno. Depende de la conciencia, la intención y un juicio netamente interno.

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El tribunal caricaturesco de Higuruma no supo qué hacer con alguien que se declaraba culpable de un acto que, en sentido estricto, no había cometido. Y esto fue así porque atentaba contra el cansancio y el resentimiento que había surgido del alma de Higuruma. Su tribunal no había surgido del desprecio por el derecho, sino del cansancio de haber intentado defenderlo por mucho tiempo. Pero en ese juicio imposible, Itadori le recordó que la confianza en la justicia, a veces, depende simplemente de que alguien decida no abandonarla.

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“—Itadori, ¿has acabado con la vida de alguien por voluntad propia?

—Sí

—Ya veo… Es la peor sensación del mundo, ¿no?”

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