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El Museo de Arte Moderno de Bogotá ha estado en el centro del debate, luego de que se conocieran una serie de acusaciones en contra de su directora Martha Ortiz Gómez. A esto se suma la revelación de una presunta crisis económica en la institución, según la Revista Papel de Medellín.
De acuerdo con la publicación, parte del problema tiene que ver con la Gala MAMBO 2025, en la cual, según las fuentes consultadas por Papel, solo se recaudó entre el 20% y 25% de lo que esperaban. La meta de recaudo, según las fuentes, rondaba los $1.000 millones COP.
Por otro lado, aseguraron que hubo marcas que se retiraron del evento días antes de que sucediera.
Parte de la crisis fue atribuida a lo ocurrido con la Gala MAMBO, sin embargo, según publicaron, esta no sería la única causa. De acuerdo con una de las personas consultadas por Papel, tampoco se ha visto una gestión económica por parte de la directora. La presunta crisis ha ocasionado que se generen cambios en los contratos para ofrecer sueldos más bajos, eliminación de cargos y una persona asumiendo varios roles y responsabilidades.
Las denuncias de una crisis económica al interior del museo también están acompañadas por acusaciones de maltrato laboral, acoso y hasta tráfico de influencias por parte de Ortiz. En entrevista para El Espectador, la directora se refirió a estas acusaciones:
Hace unos días, La revista Papel publicó una serie de denuncias que la acusan de supuesto maltrato laboral y acoso. El Espectador se comunicó con la revista para conocer en qué consistían esas denuncias, pero no logramos acceder a la información. ¿Ya habló con la revista sobre este tema? ¿Tiene algo para decir sobre estas denuncias en las que, además, no solo se habló de usted como líder del MAMBO, sino del periódico El Colombiano?
Como directora fui convocada por la junta directiva, tras un proceso acompañado por un cazatalentos internacional, para liderar un fortalecimiento institucional que permitiera al museo ordenar y modernizar su estructura, superar dificultades históricas y proyectarse de manera viable hacia el futuro. Estos procesos implican decisiones responsables y, en ocasiones, exigentes, necesarias para garantizar transparencia, sostenibilidad y reglas claras para la institución. Frente a publicaciones que utilizan señalamientos graves sin sustento verificable, mi posición es de respeto por la libertad de prensa, pero también de defensa del debido proceso y de la responsabilidad informativa. He promovido relaciones laborales basadas en la formalidad y el respeto, y cualquier inquietud debe tramitarse por los canales institucionales y legales correspondientes, no mediante campañas mediáticas. Las mujeres que asumimos posiciones de liderazgo sabemos que los procesos de cambio pueden generar resistencias, pero el foco debe mantenerse en el propósito institucional: que el museo se fortalezca y avance, porque las instituciones culturales deben sostenerse en hechos y no en rumores.
También se la acusó de contratar a Felipe Parías por “tráfico de influencias”: “La directora del Museo hubiese (sic) interferido hasta en procesos de contratación, entre ellos uno para beneficiar al hijo de la directora del Instituto Distrital de las Artes de Bogotá”. Sabemos que Parías renunció y se publicaron unos chats en los que usted pidió que se le incluyera en el proceso de elección de aspirantes al cargo…
Esa afirmación es falsa. El Museo de Arte Moderno de Bogotá es una institución privada, autónoma y libre, con procesos internos definidos y responsabilidades claras. El ejercicio de la dirección implica garantizar que las decisiones se tomen dentro de marcos profesionales, con criterios técnicos y trazabilidad, y que los procesos institucionales se mantengan abiertos, rigurosos y verificables. Confundir el cumplimiento de ese rol con prácticas irregulares desvirtúa el debate de fondo, que es fortalecer instituciones culturales con reglas claras y legítimas, porque el carácter de una institución no se demuestra en el ruido, sino en la coherencia silenciosa de sus actos.