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El regreso de la Colección Gelman a México reaviva una polémica histórica en el arte

En este conjunto de piezas se encuentran creaciones de Frida Kahlo, Diego Rivera y otros artistas mexicanos que serán trasladadas a España en junio.

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10 de febrero de 2026 - 10:11 p. m.
Las obras de la colección fueron cedidas por la familia Zambrano, dueños de la empresa Cemex y propietarios de estas piezas desde 2023, al Banco Santander.
Las obras de la colección fueron cedidas por la familia Zambrano, dueños de la empresa Cemex y propietarios de estas piezas desde 2023, al Banco Santander.
Foto: GettyImages - GettyImages
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Del 17 de febrero al 17 de mayo, en el el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México se exhibirán 68 obras pertenecientes a la Colección Gelman, una de las más importantes en la historia del arte mexicano, ya que contiene piezas de artistas como Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, María Izquierdo, José Clemente Orozco, David Alfaro, entre otros.

Esta es la primera vez que estas obras vuelven a ser expuestas en México en casi dos décadas. Las piezas de la colección fueron recientemente cedidas por la familia Zambrano, dueños de la empresa Cemex y propietarios de esta colección desde 2023, al Banco Santander. Se espera que las obras sean trasladadas en junio a España, para la inauguración del centro Faro de Santander en Cantabria.

Sin embargo, este hecho ha reavivado una serie de polémicas que han rodeado a la Colección Gelman en los últimos años y ha traído nuevas incógnitas sobre las razones por las que esta colección no ha podido permanecer ni exhibirse en México, además de lo que implica esto para la historia del arte en este país.

Jacques Gelman, migrante ruso y Natasha Zahalka, una joven checoslovaca, se convirtieron en una de las parejas de coleccionistas más influyentes del siglo pasado. En 1941 contrajeron nupcias y decidieron construir su vida en México, país donde se conocieron.

La riqueza y popularidad de los Gelman se remonta a la amistad y alianza que Jacques creó con el comediante mexicano Cantiflas, junto a quien fundó la productora Posa Films, futuro referente de la época de oro del cine mexicano.

Los Gelman rápidamente se abrieron paso en el mundo artístico del país latinoamericano y, particularmente Natasha, desarrollo un gusto especial por el talento de los creadores de este territorio, inclusive mucho antes de que adquirieran el impacto internacional que tienen hoy en día.

En 1943, Jacques Gelman le encargó a Diego Rivera que hiciera un retrato de su esposa, en el cual se la ve acostada en un sofá azul y con el aspecto propio de una estrella de Hollywood. Posteriormente, la pareja conoció a Frida Kahlo, pareja en ese entonces de Rivera.

A partir de ese momento, la colección de los Gelman se enriquecería con obras de Kahlo, como “Diego en mi pensamiento” (también conocido como "Autorretrato como tehuana", 1943) y “Autorretrato con monos” (1938), entre otras creaciones de otros mexicanos que marcarían la revolución del arte moderno en el país.

Jacques Gelman murió en 1986 y, en ese momento, apareció un personaje importante en escena: Robert R. Littman, curador estadounidense que se convirtió en el asesor de Natasha. Durante sus últimos años, la coleccionista prestó los cuadros de Frida Kahlo para ciertas exposiciones temporales, contribuyendo a su difusión a nivel mundial.

Con la muerte de Natasha Gelman, Littman se convirtió en el albacea de la colección. El último deseo de la dueña de las piezas fue que se quedaran en México. Además, de acuerdo con El País, una ley de 1972 protegía ciertas obras de la colección y solo el gobierno podía autorizar su salida temporal.

Con el tiempo, aparecieron familiares de los Gelman reclamando sus derechos sobre la colección e inclusive un hijo de Cantinflas afirmó que Littman se había aprovechado del alzhéimer de Natasha Gelman para convertirse en el dueño de la colección. El curador hizo que las obras emprendieran un extenso recorrido internacional durante los siguientes años, hecho que llevo a que lo acusaran de querer lucrarse de esta situación.

Sin embargo, hay expertos que argumentan que, si bien Kahlo ya era reconocida, sin la presencia de sus obras en exposiciones internacionales, no se hubiera dado la denominada “Fridamanía”. Finalmente, en 2023, la familia Zambrano terminó siendo la propietaria de estas obras, luego del traspaso que hizo la Fundación Vegel, perteneciente a Littman.

Frente a esta panorama, El País expuso que varias personas del gremio del arte mexicano han identificado problemas institucionales, como la falta de recursos y de voluntad por parte de las entidades para conservar las obras en el territorio nacional, así como la aparente laxitud con la que se ha manejado las leyes destinadas a proteger estas obras, dejando que varias de ellas salieran por periodos más extensos que los estipulados.

De las 68 piezas que serán exhibidas en el Museo de Arte Moderno, 27 de ellas cuentan con la declaración de Monumento Artístico. A pesar de esto y de los deseos de Natasha Gelman de conservarlas en su país de origen, pareciera que eso, nuevamente, está lejos de suceder.

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