Cultura

8 Feb 2017 - 5:15 a. m.

El singular desprecio de la risa

El periodista Antonio Morales y los comediantes Diego Camargo, Catalina Guzmán y Diego Mateus son los protagonistas de “Indignados Social Club”, una sátira en escena.

Juan Carlos Piedrahita B.

El singular desprecio de la risa

Antonio Morales, Diego Camargo, Catalina Guzmán y Diego Mateus son actores del conflicto, por lo menos han sido actores de su propio conflicto y eso es lo que exhibirán, con humor y sin rodeos, en la propuesta escénica Indignados Social Club. 

Lo que puso en sintonía a estos personajes para que de una vez aceptaran la responsabilidad de ir más allá del stand up comedy, en el caso de tres de ellos, fue la urgencia de recurrir a la sátira para comunicar ideas, para dejar en puntos suspensivos a algunos de los protagonistas del acontecer nacional y la intención evidente de incomodar. La motivación para el periodista Antonio Morales no fue tan distinta y, aunque durante el espectáculo plantea la falta de trabajo en su oficio, queda claro que el rol de maestro de ceremonias de un encuentro de estas características fue elaborado a su justa medida.

Indignados Social Club no es una obra de teatro, tampoco es una clásica puesta en escena en la que quienes participan tienen sus roles asignados. Es, como la han definido sus protagonistas, una sátira en la que pueden encontrar respaldo todas las personas, colombianos y extranjeros, que se han sentido afectados por actitudes, acciones y decisiones de quienes ejercen los cargos vinculados con el poder.

Desde su ejercicio como maestro de ceremonias, Morales distribuye dardos certeros cuyos destinatarios pueden ser presidentes, expresidentes, procuradores, alcaldes y periodistas. Habla sin contemplaciones de sucesos del pasado y también hace citas recientes como para no dejar al margen la coyuntura, ese elemento indispensable dentro de las rutinas de los comunicadores. Incluso, se cataloga como una de los más indignados y más boquisueltos del país.

Él es el primero en aparecer en escena y, como si se tratara de su propia rutina teatral, empieza a narrar los orígenes de Indignados Social Club. De una vez se remite a dos personajes, Daniel Álvarez Mikey y Yaneth Marín, los creadores del formato y los responsables de que los tres comediantes y el periodista hayan aceptado hacer parte de una propuesta con semejante tipo de exposición.

Desde la primera línea, Antonio Morales dice que no es comediante y que sus compañeros en esta iniciativa extraña son “unos morcilleros”. No porque se dediquen a hacer fritanga, sino porque tienen una capacidad única para improvisar. Además, son capaces de mantener un discurso durante varios minutos girando sobre el mismo punto sin repetir palabras y llevando a quienes los están escuchando por caminos sinuosos.

Dentro de su sátira plantea también que Indignados Social Club está integrado por tres prototipos bien catalogados: arribistas, mediocres y fanáticos. Una característica no excluye a las demás y por eso el mismo Antonio Morales Riveira dice que él encabeza los listados de las tres y que es muy difícil que ese lugar se lo pueda disputar alguien más.

El primer comediante en intervenir es Diego Camargo, quien tiene la misión de describir al arribista y lo hace a partir de ejemplos concretos, de acciones comunes en cualquier estrato social en Colombia. Con la experiencia de tener tres rutinas completas y registradas (A ver si es tan machito, No soy yo... es usted y El último convocado), este comediante se aventura a decir que la mayor muestra de arribismo es la política, y va más allá al manifestar que: “el bazuco de la política es el Congreso, mientras que el pegante es la oposición”.

La categorización del mediocre se sustenta sobre la creatividad de Catalina Guzmán, quien es publicista, productora escénica y comediante. Ella, tal y como lo realiza en propuestas anteriores como Soy     mujer y     hago     show y     Cataplum, deja fluir todo su humor negro para hacer referencia a ese amplio renglón de la población que siempre está en el promedio y que no se destaca por lo malo ni tampoco brilla por sus ideas innovadoras.


El fanático está, por supuesto, en las manos de Diego Mateus, quien es escritor y actor  de teatro, cine y televisión con más de una década de experiencia como comediante. Además, es licenciado en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital y tiene un magister en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia. Con todo ese conocimiento adquirido desde la academia y también de manera empírica, asume el fanatismo desde distintas aristas con el único propósito de no guardarse ni medio juicio de valor en el bolsillo.

La idea de Indignados Social Club, que comparten sus cuatro protagonistas, es que ese sentimiento de indignación sea mucho más que la cuota inicial de una acción para que la sociedad sea mejor. No se trata de una sátira sin objetivo, es más bien la reivindicación de la risa para que deje de ser vista con el singular desprecio con el que se hace en la actualidad.

* Indignados Social Club. Funciones desde el 8 al 19 de febrero. Miércoles a  sábado a las 8:00p.m.; y domingos a las 5:00p.m. Teatro Cafam de Bellas Artes, Avenida Carrera 68 Nº 90-88 (Bogotá). Información y boletería en: www.primerafila.com.co.

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