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El teatro La Candelaria cumple 60 años de pensar al país a través de las artes escénicas

A propósito de un nuevo aniversario de esta compañía teatral, revisamos cuál ha sido el papel que ha cumplido en la creación del tejido social y cultural colombiano y que la ha consolidado como un elemento insoslayable de las artes escénicas en el país.

Santiago Gómez Cubillos

06 de junio de 2026 - 05:00 p. m.
Patricia Ariza, acá protagonizando una de sus obras, fue una de las fundadoras de este teatro junto con el dramaturgo Santiago García, fallecido en 2020.
Foto: Carlos Lema P
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En 1988, durante la presidencia de Virgilio Barco, un grupo de soldados armados entró al Teatro La Candelaria. Eran los años del genocidio de la Unión Patriótica, el partido político nacido del proceso de paz de las FARC con el gobierno de Belisario Bentacur y del que Patricia Ariza, fundadora de este espacio cultural, hacía parte en ese entonces. Ese día, los militares no se llevaron su vida, como sí le sucedió a más de 6.200 víctimas entre 1984 y 2002. Tuvieron que conformarse con unos viejos arcabuces del siglo XVI y algunos fusiles de utilería que se utilizaban durante las presentaciones de “Guadalupe años sin cuenta”. Este es apenas uno de los episodios que este teatro ha tenido que enfrentar durante 60 años por atreverse a hacer parte de la conversación política a través del arte.

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Pero los episodios amargos no son los primeros que vienen a la cabeza de Ariza cuando rememora lo que ha vivido en este teatro. Para ella, es mucho más sencillo recordar todo lo que ha logrado con este espacio que el 6 de junio de 1966 comenzó junto al dramaturgo Santiago García, aunque en ese momento se llamaba Casa de la Cultura y quedaba en un galpón de la calle 20 con carrera 13, en lugar de la casona colonial que los acogió dos años después y que permanece hasta el día de hoy como su sede principal. Allí, se han montado 120 obras de teatro, se ha visto crecer a grandes nombres de la industria y, como destacó Ariza en una entrevista para este diario, se le ha enseñado al público colombiano que esta siempre ha sido tierra fértil para la dramaturgia.

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Estos son algunos de los miembros más recientes del Teatro La Candelaria.
Foto: Cortesía del Teatro y de Emmanuel Jaramillo

“Estos 60 años significan todo para nosotros, porque no son muchos los colectivos de dedicación sistemática al teatro en el mundo que hayan permanecido tanto tiempo. Claro, antes de La Candelaria se fundaron otros grupos y otras salas, pero nosotros tenemos la gran virtud de haber permanecido a pesar de las dificultades y la represión que hemos enfrentado. Eso es un acto heroico”, afirmó Ariza, quien además destacó que uno de sus grandes aportes a las artes escénicas ha sido la consolidación de la creación colectiva como el sello de su producción teatral. Es con esta técnica, reconocida como patrimonio inmaterial de la ciudad de Bogotá y en proceso de convertirse en patrimonio de la nación, que han logrado algunos de sus montajes insignia, como “Guadalupe años sin cuenta”, “Camilo” y “Nayra: la memoria”.

“Con la creación colectiva se logra una mirada muchísimo más amplia de lo que puede ser una obra, porque nosotros los actores y las actrices estamos involucrados en todo el tejido de la obra teatral: la dramaturgia en escena, en el texto, en la escenografía, en el vestuario... todo hace parte de una gran conversación”, explicó Nohra González Reyes, dramaturga y artista plástica que ha hecho parte de La Candelaria durante casi 30 años. Se trata de un desmonte de la jerarquía, tan usual en otros teatros, para lograr una obra enriquecida por las voces de todos los que la hacen posible, al igual que por la exhaustiva investigación que la acompaña. “No nos basta con hacer teatro, también hay que pensarlo y hay que pensar la época que estamos viviendo a través del teatro”, acotó Ariza.

Para González, esta ha sido una de las grandes enseñanzas que su trabajo aquí le ha dejado, pues se trata de un espacio que ha impulsado la formación de actores que piensan constantemente cuál es su lugar en el mundo, que va mucho más allá del simple entretenimiento. “Somos seres absolutamente políticos, lo cual no significa militar para algún partido, sino que como artistas estamos llamados a tener una postura y cultivarla ha sido, para mí, uno de los grandes aportes del Teatro La Candelaria. Nosotros no podemos centrarnos únicamente en actuar bien, aunque por supuesto que debemos hacerlo, sino de hacer nuestro trabajo pensando que el arte también hace parte de lo que está sucediendo en el mundo”, opinó.

Y todo eso pasa por la creación colectiva, que González también ve como un ejercicio de resistencia hacia un mundo con personas cada vez más aisladas. “Siento que La Candelaria representa también la resistencia frente a un mundo neoliberal que nos está impulsando solamente al individualismo. La creación colectiva invita a volver al tejido social, invita a volver a la tribu, a la manada, al colectivo. Y eso es absolutamente valioso, porque es una manera de resistir a esa manera de concebir el mundo donde todos somos unos productos. Aquí somos seres creadores que nos unimos por un bien común”, concluyó.

Es esta forma de hacer teatro la que también los ha acercado a la creación de piezas centradas en algunas de las discusiones políticas y sociales de su tiempo. Desde el principio, el Teatro La Candelaria ha asumido la tarea de ser mucho más que un espacio para el ocio. Hay comedia, hay drama, risa y miedo en cada una de sus obras, pero estas no se quedan en eso, sino, como pasa tanto con el arte, se enfocan en plantear preguntas difíciles y poner sobre la mesa los debates que nos construyen como sociedad. “Han demonizado mucho la relación entre el teatro y la política, pero eso es un error porque el teatro es un ejercicio de la libertad. No se le puede decir nunca a un grupo de qué puede hablar y de qué no”, afirmó Ariza.

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Ahora, en un momento de profunda polarización política como el que enfrenta el país, el Teatro La Candelaria se planta nuevamente como un espacio de discusión y de memoria. Sus obras muestran el país que fuimos, las luchas que nos marcaron y las heridas que llevamos desde hace siglos, e invitan a construir una nueva ruta hacia un mundo donde la violencia no sea la regla general. “Nosotros siempre estaremos del lado de la vida y con nuestras obras siempre querremos recuperar lo más humanista que tiene. Siempre nos la jugaremos por la vida”, cerró Ariza.

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“Desconcierto”, un recorrido musical por la historia de La Candelaria

Como parte de las celebraciones por los 60 años del Teatro La Candelaria, el grupo montó “Desconcierto”, una creación colectiva que recorre algunos de los momentos emblemáticos de su historia a través de canciones.

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“Es una obra cantada, en la que recogimos muchas de las canciones de otras obras para narrar la historia de La Candelaria. Aunque también hay ahí otras que nos han atravesado el alma, como algunas de Silvio Rodríguez o Paco Ibáñez. Es un mosaico musical con el que queremos mostrarle al público lo que han representado estos 60 años para nosotros”, contó Patricia Ariza. Las funciones serán el 11, 12, 13, 14, 17, 18, 19 y 20 de junio.

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Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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