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El último encuentro con Victoria Amelina

La historia de Victoria Amelina, su obra “Un hogar para Dom” y la conexión inesperada con Héctor Abad Faciolince en medio del conflicto en Ucrania.

Pedro Mendoza
13 de febrero de 2024 - 09:41 p. m.
Fotografía de la reunión con la novelista ucraniana Victoria Amelina, autora de la obra "Un hogar para Dom", traducida al castellano por la editorial Avizor.
Fotografía de la reunión con la novelista ucraniana Victoria Amelina, autora de la obra "Un hogar para Dom", traducida al castellano por la editorial Avizor.
Foto: Pedro Mendoza

Era una tarde de abril del año pasado. Los tres se encontraron en la feria del libro en Londres. La cita fue con la escritora ucraniana Victoria Amelina para hablar de las claves simbólicas de su último libro “Un hogar para Dom”. Había café y algún jugo refrescante para la época primaveral.

En la mesa estaba José Manuel Cajigas, de Avizor, casa editorial de la traducción del libro, que tomaba notas en unas hojas grandes mientras permanecía atento a lo que decía Amelina. “Esa fue la última vez que la vi”, dijo para El Espectador Cajigas, quien vino a Colombia a participar en el Hay Festival Cartagena. Habló muchas otras veces con ella por teléfono. Estaba muy contenta con la portada de su último libro.

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“En Madrid recibí una llamada. Victoria me pidió que llevara su libro al apartamento de un gran escritor colombiano que había conocido hacía cuatro días. ´Se llama Héctor Abad Faciolince´, me dijo. Yo fui a llevar el libro, Héctor no estaba y lo dejé con un vecino”. Pero ese mismo día, 27 de junio de 2023, en la ciudad de Kramatorsk (este de Ucrania), un ataque con un misil ruso caería del cielo. El mismo lugar donde se encontraban reunidos Victoria Amelina, Héctor Abad Faciolince, Sergio Jaramillo y la periodista Catalina Gómez.

La noche del primero de julio, en el hospital de Mechnikov, ubicado en Dnipro, y como resultado de sus heridas, con 37 años falleció Victoria Amelina, escritora de novelas y poemas, recolectora de historias que incluían los crímenes de guerra en su país.

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“Llamé muchas veces a Héctor para decirle que le había dejado el libro. Solo después de unas horas me contestó y conocí de la tragedia”, afirma José Manuel Cajigas. Nos sentamos, tenía el ejemplar de carátula roja en sus manos, lo agarraba como si no quisiera soltarlo. Miro el texto y empezó nuestra conversación.

¿Cuál cree que es la obligación con el libro de Victoria Amelina?

Es un compromiso. Se ha convertido en una obligación moral para seguir difundiendo la obra de una mujer como Victoria Amelina, víctima de esta guerra, a quien yo edité en español y con quien tuve una excelente relación. Tengo un compromiso con Ucrania y la terrible e injusta situación que hoy atraviesa por el conflicto desencadenado por Rusia, violando todos los tratados internacionales.

Antes de hablar del libro y su autora, hablemos de la editorial.

La editorial se llama Avizor. La formamos un grupo de amigos hace unos años en la época de la pandemia. Disfrutamos de nuestra pasión en común por la literatura y queríamos proponer lecturas que no estuvieran en el objetivo de las grandes editoriales. Perseguíamos recuperar algún clásico que el tiempo hubiera hecho caer en el olvido. Nuestra última novela es negra, de Miguel Fortea, “Cuando se hiele el infierno”. Y tuvimos un gran éxito recientemente con la novela de un escritor griego, “El Libro de Katerina” de Auguste Corteau.

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¿Qué recuerda de ese primer encuentro con Victoria?

Fue hace ya más de dos años, gracias a unas asociaciones ucranianas que me presentaron a Victoria Amelina por videoconferencia. Hablamos todo el rato del libro. Ella estaba en Kiev y yo en Madrid; muy seria y orgullosa de su obra, como es natural.

¿Y cómo se logra que acepte publicar su libro en español?

Tuve que convencerla de que depositara en mí su confianza para la versión española. Tenía muchas dudas al ser una editorial pequeña con poca experiencia. Pero le prometí poner toda la pasión del mundo en su obra y lo cumplimos; no somos los mejores editores, pero sí los que más pasión ponemos para ayudar y difundir las obras de nuestros autores.

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¿Cómo era ella?

Las primeras conversaciones fueron puramente literarias. Luego me empecé a interesar por su activismo en defensa del patrimonio cultural de su país, afectado por los bombardeos rusos. Y, por último, su determinación y su incesante actividad en defensa de la libertad y del derecho internacional, como defensora de los derechos humanos, me cautivaron. Su personalidad era arrasadora.

Ella se consideraba continuadora de Raphael Lemkin y de Hersch Lauterpacht, dos pilares de la normativa internacional contra el genocidio y los crímenes de guerra. Lo paradójico es que Victoria fuera también víctima de uno de esos delítos.

Se encuentran un abril, próximos a la publicación del libro en español.

Sí, físicamente. Coincidimos varios días en Londres en abril de 2023 en la Feria Internacional del Libro. Desde entonces nuestros contactos se incrementaron notablemente pues el libro salió publicado en mayo del mismo año y se hicieron muchas presentaciones. En junio tuvimos mucho contacto por el éxito de las presentaciones de su libro en Madrid.

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¿De qué hablaron un día antes del ataque?

Sobre todo, me pidió llevarle a Héctor Abad el libro en español. Todo esto lo cuenta Héctor en el epílogo del libro. Fue un momento terrible.

El libro traducido tiene unas notas al margen, ¿por qué se hicieron?

Las referencias geográficas, históricas y sociales que contiene la novela, han hecho necesaria esa labor de introducir notas a pie de página. Esto, para que el lector en español de México o Colombia no se pierda. Para nosotros, Mickey Mouse es un dibujo animado que todos identificamos, pero no conocemos a Artemon, por ejemplo. Otro dibujo animado que todos los ucranianos o rusos conocen porque deriva de los años de la televisión soviética. Por eso, para hacer ágil la lectura, debemos ver referencias y explicaciones de pie de página. Victoria Amelina estaba feliz con estas notas.

¿Cómo funciona la confianza al hacer la traducción?

Hubo dos actos de fe: el mío en su novela, pues yo no hablo ucraniano; y el de ella en mi capacidad de lanzar el libro. Ella tuvo la suerte de hablar antes de la edición con Elena Pereira en Londres durante abril de 2023, quien es la verdadera artífice de la existencia del libro en español. Dedicó horas de trabajo a la corrección de estilo, a dar a la traducción la vertiente literaria y las referencias simbólicas que nos fue contando Victoria.

Conviene destacar que es un logro de nuestra editorial el haber propuesto esta versión en español, sin esperar a la traducción al inglés o francés como suele suceder hoy en día. Lo que leemos en español de otras culturas es lo que ha sido refrendado o validado por los lectores anglosajones. Nosotros nos hemos arriesgado y adelantado al mercado inglés que leerá la novela dentro de un año.

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¿Cómo es esa relación que nace con Héctor Abad después de la tragedia?

Héctor Abad Faciolince es un ser extraordinario. Es un gran escritor, pero es mejor persona. Solo conocía a Victoria de cuatro días previos al ataque. Sin embargo, el vivir en carne propia semejante tragedia, sin duda lo marcó.

Hemos desarrollado una amistad fundada en el desastre, no en la diversión o en lo lúdico, como suele ser frecuente. Debo subrayar que el epílogo que escribió relatando su opinión sobre la novela y lo que ocurrió en aquel trágico final de junio de 2023. Lo ha cedido de manera altruista sin querer recibir retribución alguna. El epílogo dota al libro de un extraordinario colofón; de un cierre que le permitirá sobrevivir a la tragedia. Héctor ha contribuido a que el legado de Victoria sea imperecedero.

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¿Hay un libro antes y después de su muerte?

Pues la historia es la misma: la vida de una familia ucraniana tras la caída del dominio soviético y maravillosamente relatada por su mascota, el perro Dom. Nos permite conocer lo que todos quieren ocultar: sus secretos, sus esperanzas y sus miedos del pasado. Pero es verdad que la muerte de la autora de una manera tan injusta y trágica supone un cambio radical; un antes y un después como decías en la pregunta. No deja de ser una gran historia. Pero es que, además, nos permite reivindicar constantemente que Victoria Amelina está viva. Sigue viva en su gran obra.

Hablemos de Dom, ese perro centro de la historia.

La mirada del perro Dom nos muestra, en una visión terapéutica, la vida de esta familia ruso-ucraniana que esconde secretos del pasado y que sufre apuros económicos insuperables. Los protagonistas de esta novela buscan superar las heridas del pasado y encontrar certezas para afrontar las incertidumbres del futuro. El perro Dom les observa y comparte esa necesidad de un hogar, de una vida mejor o, más bien, sencillamente de una vida.

Dom nos muestra las dificultades y las pequeñas alegrías de su vida ordinaria. Y con su sensible perspicacia y olfato nos enseña, al mismo tiempo, parte de la terrible historia de Ucrania durante el siglo XX. Nos permite comprender mejor lo que ocurre hoy en este país.

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Ella tenía un perro real, ¿cómo se llama?

Victoria siempre tuvo perro, desde niña. Tenía un perro llamado Loba que está con su familia. Le encantaba decir que el personaje más real de su novela era el perro Dom.

¿Cuándo se podrá tener el libro en Colombia? Sé que en el pasado Hay Festival se vendió.

En Cartagena de Indias se vendieron todos los ejemplares que llevamos. El interés por la novela y por el epílogo de Faciolince desbordó nuestras expectativas. Victoria hubiera disfrutado de este éxito en el lugar al que vino hace justo un año. En unas semanas estará disponible en las librerías de Colombia. Yo estoy deseando volver al país a hablar del libro y de la personalidad de su autora. Es un ejemplo para futuras generaciones de mujeres valientes.

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En una parte del epílogo, Faciolince escribió: “Esta escritora maravillosa a quien yo no había leído cuando cayó herida de muerte frente a mí, pero que ahora sigue viva en mi recuerdo y viva sobre todo en las palabras los olores y las historias de sus libros”.

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Por Pedro Mendoza

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Felipe(c4w2p)13 de febrero de 2024 - 10:29 p. m.
y acerca de abad , escritor de un libro muy bueno , y apoyando a Ucrania resiste tambien esta equivocado este escritor español
osvito(10170)13 de febrero de 2024 - 09:54 p. m.
Triste la muerte de una literata, pero todos deben afrontar con profundidad la causa de los conflictos y no caer en una sola visión sesgada que no permite acabar con el conflicto.
Felipe(c4w2p)13 de febrero de 2024 - 10:27 p. m.
correccion geopolitica . rusia no violo nada m, la que violo fue ucrania apoyada por la otan y algunos ciudadanos neofascitas.
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