El Magazín Cultural

2 Mar 2020 - 8:52 p. m.

Epitafio a Ernesto Cardenal

El pasado 1° de marzo murió un poeta, un teólogo, un revolucionario y un contemplativo. Ernesto Cardenal tuvo muchas caras y todas ellas mostraron preocupación, valentía y un espíritu sosegado.

Juliana Vargas / @Jvargasleal

AFP
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Es el 4 de abril de 1954. Un grupo de nicaragüenses revolucionarios se preparan para secuestrar al presidente Anastasio Somoza García y a sus hijos Luis y Tachito. También tienen planeado ejecutarlos y, cómo no, si Somoza mató a traición a Augusto Sandino, héroe que luchó contra la ocupación estadounidense; cómo no ejecutarlos, si el presidente ahora no es más que un dictador títere que aumenta las arcas de su familia mientras se apodera de todo un país.

Ahora estamos en el año de 1967. Un sacerdote trapista, vestido con una túnica y un escapulario a la manera de San Benito, dicta clase de poesía a un grupo de campesinos del archipiélago de Solentiname. Los exhorta a conocer a Dios, claro, pero a través de una interpretación libre y revolucionaria del Evangelio.

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