El Magazín Cultural

15 Mar 2018 - 2:00 a. m.

Escribir para la paz o escribir para la guerra

Todo texto literario o contenido audiovisual concluyen en una postura ética y política del autor que, quiéralo o no, son inevitables.

Mauricio Navas Talero

Archivo
Archivo

Es muy interesante escuchar a algunos escritores que eluden esta realidad y se venden a sí mismos la mentira de que sus discursos narrativos son únicamente entretenimiento. Son, algunos de ellos, escritores de éxito y que sin duda venden muchos ejemplares de sus historias, ya sea en televisión, en libros o en largometrajes proyectados en las salas de cine.

Con esto resalto que la conciencia acerca de su trabajo no es una condición para el éxito en las ventas. La responsabilidad acerca de los contenidos que emana un escritor es personal e intransferible, así como también es inimputable, por fortuna.

Sería letal para la democracia que los escritores tuvieran que responder penalmente por sus ficciones; paradójicamente, también es letal para la humanidad el francotirador de ideas que camuflado de escritor da rienda suelta a sus desastres mentales y los vomita sobre aturdidos espectadores que deambulan indefensos convencidos de que toda resma de papel empastada y con letras en su interior o una película o telenovela empaquetada de marketing y galanes de moda es resultado de algún pensamiento edificante. Nunca antes había sido tan evidente el poder de la narración como en este tiempo de “terrorismo editorial” rampante en las redes sociales y usufructuado tan perversamente por los mercaderes del pensamiento y la política.

Lo escrito y lo leído se amalgaman en la mente del consumidor y se metabolizan en valores, ya sean para edificar un Ku Klux Klan o una “Resistencia Pacífica”. Por lo dicho, es exigible a todo aquel que se atreva a usar una pluma que se pregunte si escribe para la guerra o escribe para la paz.

Síguenos en Google Noticias