El Magazín Cultural

13 May 2018 - 10:34 p. m.

“Este es el momento para las mujeres”: Salma Hayek en Cannes

En el encuentro Women in Motion, en el marco del Festival de Cannes, la actriz y productora mexicana, lanzó un grito de lucha por los derechos de las mujeres.

Janina Pérez Arias

La actriz y productora mexicana Salma Hayek, quien afirma desde Cannes que la clave del futuro está en la educación por los valores fundamentales. / Cortesía
La actriz y productora mexicana Salma Hayek, quien afirma desde Cannes que la clave del futuro está en la educación por los valores fundamentales. / Cortesía
Foto: ©GTRESONLINE - Ian West

Salma Hayek (Veracruz, 1966) recuerda cuando llegó a Estados Unidos. Famosa en México a causa de las telenovelas donde había actuado, pero en el norte, no era nadie. Humildad, valentía, paciencia, no es una receta mágica pero estos fueron los ingredientes que la ayudaron a hacerse de un lugar en la fiera industria del cine estadounidense.

“No sé si tuviese el coraje hoy en día (de emprender la aventura), así que me alegro de haber dado el paso”, se confesaba en el encuentro Women in Motion organizado por Kering en el marco del Festival de Cannes.

Hoy en día Salma Hayek es lo que llaman “un gran nombre” en la industria. Cotizada actriz, arriesgada y tozuda productora. Hayek sabe que conquistó El Dorado, y desde siempre se dispuso a apoyar al talento hispanohablantes que desembarcaba en Hollywood.

“He luchado por las mujeres latinas en Estados Unidos durante mucho tiempo”, recapitulaba en el séptimo piso del Hotel Majestic con el esplendor de la Costa Azul a sus espaldas, “también he luchado por la aceptación del latino y la diversidad, pero esto se mueve muy lento”, decía con pesar, mostrando preocupación por la existencia de otras minorías que se encuentran en condiciones aún peores.

Salma, la luchona. Salma, la solidaria. Salma, la que mantiene el pulso de las situaciones. No podía dejar de mencionar al “innombrable” de la industria del cine: Harvey Weinstein. Cuando escucha la pregunta, lo hace atenta, todos en aquella sala saben que Hayek fue una de sus tantísimas víctimas.

La vergüenza, y quizá un sentimiento de que la impunidad prevalecería, la frenaron para hablar de Weinstein hace 16 años, época cuando protagonizó y produjo Frida, película en la que también participaba la Weinstein Company.

Weinstein no es el único depredador, la industria toda está minada de lobos feroces, “pero están agazapados y aterrorizados”, asegura, “eso se siente en la atmósfera”.

Con el caso Harvey Weinstein, la mexicana se sumó a la recolecta de improperios y vejaciones en ese histórico Me Too que sigue aumentando tanto en volumen como en fuerza.

Pero a los hombres también hay que darles un espaldarazo, porque está convencida de que la cuestión está en la educación. Por eso activamente apoya a ONGs que ponen el foco de atención en los jóvenes; y esto lo hace en pro de “una mejor humanidad”.

Salma Hayek es un torrente en palabras, en gestos y risas. En estos días del Festival de Cannes está en todas más una, como la demostración de mujeres en la alfombra roja, a través de la cual se dejaba claro que en 71 años del festival, apenas 82 mujeres habían optado por la Palma de Oro.

“Y ¡todo el espacio que quedaba (en la alfombra roja), estábamos a nuestras anchas!”, le puso humor al evidente escaso número de directoras en la competición principal.

“Siendo parte de esta comunidad, y al tener que librar las luchas que todas las mujeres nos vemos en la necesidad de librar, este es un paso importante y significativo”, calificaba la experiencia.

Precisamente es Hayek una de las principales responsable de sacar adelante hace cuatro años el Woman in Motion, evento que se propone visibilizar la labor de las mujeres en el cine, y que se lleva a cabo durante los días del Festival de Cannes.

“Este es el momento”, reiteraba Salma Hayek una y otra vez durante los 60 minutos de esta conversación, refiriéndose a la avanzada de las mujeres no solamente en el cine, sino también en nuestras sociedades. Atiza los ánimos, sabe hacerlo con su facilidad de discurso, y la empatía que establece con una audiencia variopinta, de hombre y mujeres.

Percibe que algo está pasando en la industria del cine, que se mueven las paredes, que la resistencia (masculina) cede. Cuenta que es un hecho que las mujeres ahora son escuchadas y tomadas en cuenta. Tanto es así que en su caso se ha dedicado a desempolvar proyectos que había presentado hace una década y que fueron rechazados.

“Ahora hay muchos sitios donde puedo presentar proyectos latinos, y de hecho este año he vendido cuatro de televisión, y tengo dos más en desarrollo”, un balance que no hubiera imaginado hace 20 años.

Tanto como productora y como actriz ha afilado las espuelas a la hora de negociar, “porque pretenden pagarte los salarios de antes, y en este punto hay que decir que no, aquí se debe ser más agresiva”, propone estrategias.

Abusos de poder, acoso, desigualdad en todos los niveles, entre otras plagas. El proceso de cambio es imparable, y Salma Hayek forma parte activa del mismo. “Hay que tomar esta oportunidad, no hay que perder tiempo”, así alzaba su grito de lucha, “tenemos que esforzarnos en lo mejor que podamos, tenemos que lucirnos, mostrar lo mejor de nosotras mismas”.

Pero sobre todo, “tenemos que unirnos lo más pronto posible, porque es la unión lo que hace la diferencia”, alborotaba una vez más el ambiente en la sala, aunque Salma Hayek está consciente de que los cambios no se producirán automáticamente. “Los seres humanos somos muy lentos para cambiar”, apuntillaba.

 

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