Publicidad

Gisèle Pelicot anunció la publicación de su nuevo libro para dejar el “estatus de víctima”

Año y medio después de que culminara el juicio contra su exesposo, Gisèle Pelicot anunció la publicación de un libro que será un “testamento” de todo lo que ha vivido desde 2024 y con el que espera dejar atrás el “estatus de víctima”.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
EFE
11 de febrero de 2026 - 10:19 p. m.
Entre 2024 y 2025 se realizaron los juicios por el caso de Gisèle Pelicot.
Entre 2024 y 2025 se realizaron los juicios por el caso de Gisèle Pelicot.
Foto: EFE - Guillaume Horcajuelo
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Año y medio después de la condena a su exmarido por haberla ofrecido a medio centenar de personas para que fuera violada mientras estaba drogada, Gisèle Pelicot publica un libro en el que desvela, entre otras cosas, por qué no quiso que el proceso fuera a puerta cerrada: “No quería ser rehén de sus miradas”.

“Durante todo el proceso, me calificaron de víctima. Hoy en día, ya no quiero ese estatus”, aseguró la francesa Gisèle Pelicot sobre los motivos que la han llevado a contar su historia en un libro, tras la condena a su exmarido por ofrecerla a decenas de hombres para que la violaran estando drogada.

En una entrevista concedida al diario francés Le Figaro, Pelicot explicó que ha desnudado su alma en este relato, titulado ‘Et la joie de vivre’ (traducido como ‘Un himno a la vida’ en su edición en España) y que será publicado el 17 de febrero.

El libro es una suerte de “testamento” de todo lo que ha vivido, entre ello la notoriedad mundial que le dio su juicio en 2024, especialmente a raíz de que ella decidiera que fuese un proceso abierto para que la vergüenza cambiara de bando y recayese sobre sus violadores.

“Todo esto me ha llegado de golpe, pero yo no he cambiado: sé de dónde vengo y quién soy. Soy consciente de la fama que no he buscado, pero mantengo los pies en la tierra”, afirmó la mujer de 73 años en la actualidad.

Confiesa igualmente que le “molesta enormemente” que se tenga que decir de ella que es un “icono”, pero a la vez es “consciente” de que su historia “ha dejado una gran huella”.

No fue ella la que quiso escribir este libro, reflexionó, sino que la fueron a buscar las editoriales, y lo escribió -junto a la periodista y novelista Judith Perrignon- porque sintió que podía ser “útil”.

Rechazó toda consideración financiera en ese sentido y lamentó que siempre se le han reprochado “muchas cosas”, incluido hasta su forma de vestir durante el juicio.

En el juicio vivió “verdaderas humillaciones” y se sintió “sospechosa todo el tiempo”, algo que les pasa a menudo a las víctimas de violación, incluso en casos como el suyo, en el que había imágenes para respaldar los delitos.

En un mensaje lanzado en particular a los abogados defensores que llevan este tipo de casos, Pelicot aprovechó la entrevista para resaltar que es posible defender a sus clientes “respetando a la víctima”, como hizo Béatrice Zavarro, la abogada de su exmarido.

Visitará a su exmarido en prisión para buscar respuestas

En el libro detalla mucho de su relación con Dominique Pelicot, y cómo durante años nunca vio su “cara B” de criminal sexual, sino a un buen marido, padre y abuelo.

Tiene intención de visitarlo en prisión, expresó, para que le dé respuestas mirándola “a los ojos”, y para preguntarle sobre la hija de ambos, Caroline, que también lo denunció en 2025 por sospechas de violación y de agresiones sexuales, ya que en sus archivos (los mismos que revelaron las violaciones repetidas a su exmujer) aparecieron imágenes de ella sin ropa.

Su exmarido está procesado, además, en dos causas más, incluido el asesinato de Sophie Narme, y Pelicot asegura en su libro que espera que no sea el autor de ese “crimen odioso”, porque lo contrario sería un nuevo “descenso a los infiernos” para su familia.

Hay hombres que le han escrito, expresó también, para decirle que su caso les generó “vergüenza” de ser hombres, algo que ella nunca pretendió porque “no hay que generalizar ni caer en la paranoia”.

“Afortunadamente, hay hombres buenos. Pero por muchas leyes que se aprueben sobre el consentimiento, si no cambiamos la mentalidad, las leyes no servirán de nada. Todo depende de la educación”, opinó.

El caso que le dio la vuelta al mundo

La decisión de Pelicot de que el proceso no fuera a puerta cerrada, como le había propuesto el tribunal, fue considerada como un signo de coraje, que ella justificó como una manera de que “la vergüenza cambie de bando”, que es el subtítulo de su libro, escrito junto a la periodista y novelista Judith Perrignon.

Pelicot asegura que pensó que “50 hombres serían una masa” y que su voz ocultaría la suya. Imaginaba “todas sus miradas, sus hombros pegados, como un muro”. Frente a ello, se preguntó si un proceso a puerta cerrada no sería “un regalo” para ellos: “¿No les estaba protegiendo al cerrar la puerta?”.

“Nadie sabría lo que me habían hecho. Ningún periodista estaría ahí para escribir sus nombres junto a sus crímenes. Ningún desconocido vendría a mirarles a la cara preguntándose cómo se reconoce a un violador entre tus vecinos y colegas. Y, sobre todo, ninguna mujer podría sentarse en la sala para sentirse menos sola”, escribe la víctima, que señala: “Si yo no me di cuenta de nada, forzosamente eso les ha debido pasar a otras”.

Pelicot reconoce que no hubiera tomado la misma decisión si hubiera tenido 20 años menos, pero a sus 73 ya no tenía miedo de esas miradas.

Relata también el momento en el que un comisario le convocó en noviembre de 2020. Ella pensaba que era por una acusación contra su marido, sorprendido fotografiando bajo la falda de una joven, algo que él le había confesado y que ella había perdonado a condición de que acudiera a un psicólogo.

Hasta que el investigador le enseñó unas fotos incautadas a su esposo, extractos de las grabaciones que hacía de las violaciones de personas que él organizaba.

“No conocía a los individuos. Ni a esa mujer. Tenía el rostro tan flácido. La boca tan caída. Era una muñeca de trapo”, relata Pelicot, que no daba crédito a las palabras del policía que le aseguraba que era ella.

Por EFE

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.