27 Nov 2020 - 10:06 p. m.

“Imágenes”: el nuevo sencillo de Los niños telepáticos

La nueva canción de esta banda bogotana creada en 2013 atraviesa la manera en que cohabitamos todas las formas de vida en la naturaleza.

“Soy solo”, dice el coro del nuevo sencillo de Los niños telepáticos, banda fundada en 2013 y que, al sol de hoy, ha sabido autogestionar su música y su legado en el paisaje del rock bogotano. Sus canciones, arraigadas al rock progresivo y a la psicodelia experimental, surgen de un elemento clave que también da una pista sobre las influencias musicales: la improvisación.

“Generalmente en la improvisación se trabaja desde una idea en específico. Un motivo, una melodía, unos acordes. A partir de eso vamos dándole forma a la canción. Incluso a veces el tema es libre, de cosas que grabamos y al escucharlas tomamos como base alguna parte o alguna idea que nos guste de eso que salió, dijo Camilo Bartelsman, baterista de Los niños telepáticos.

La improvisación como sinónimo del jazz, también como sinónimo de la libertad del pensamiento, del sonido y del alma. Aunque podamos engañarnos en un primer momento, detrás de la improvisación no hay falta de preparación sino toda una virtud de la creación artística, de las ideas y las expresiones que viajan libres y aterrizan de igual forma en la realización de las mismas.

Los Niños Telepáticos, "Imágenes" {videoclip}

Edgar Marún, que estuvo en el bajo hasta 2019, ha sido la única persona en salir de la agrupación en estos siete años de existencia. Nicolás Gámez, quien lo reemplazó, Antonio Cortés (guitarra), Nicolás Mejía (voz y guitarra) y Morton Sonchozomo (artes visuales y arte gráfico) son los integrantes de la banda que buscará sacar en 2021 su tercer álbum, luego de haber logrado Los niños telepáticos (2015) y Estallados (2019).

“Para este último sencillo quisimos una sensación de tiempo que respirara mucho más. Queríamos que dejara mucho más espacio que nuestro anterior sencillo, que es mucho más acelerado y contestatario. En esta canción queríamos dejar una sensación en el tiempo mucho más abierta”, aclaró Bartelsman.

Imágenes, que permite que de su ensamble broten algunos reflejos del rock en español, tal vez muy cercano a los sonidos de Soda Stereo, logra acercarnos a esa naturaleza que narran por medio de los seres que la habitan, de los amplios cauces de los ríos y de ese silencio que acompaña a todas las soledades que se reúnen entre bosques y selvas.

Sobre lo anterior, Camilo, que conoció a la mayoría de los integrantes de la banda en su etapa como estudiante en el colegio y la universidad, comentó que: “Las afirmaciones que hay en la letra lo llevan a uno a la naturaleza, y en ella se reafirma el significado de muchos conceptos. Soy solo, por ejemplo. En todo el reino animal siempre hay seres que se separan de su grupo. Una avispa, un ave en soledad. Eso se ve reflejado. Y también el carácter cambiante de la naturaleza y de la vida. Es algo a lo que también queremos hacer alusión. Ya en el terreno humano cuando uno abandona la sociedad o el grupo de personas con los que coexiste uno tiende a darse cuenta que no está solo, que todo tipo de formas de vida lo acompañan”.

Como el mismo nombre de la banda lo sugiere y como ellos mismos lo reconocen, muchas de sus canciones surgen de “improvisaciones telepáticas”, de conexiones que surgen sin mediar palabras, que ratifican su lugar en la tarima, en el mundo, en una misión por hacer que está mediada por lo intangible, que resulta ser también lo esencial en la existencia.

Aquello que no es visto, que no es palpable, es también lo espiritual, es también ese mundo interior que se menciona en su canción y que termina susurrando en el corazón cuál es el paso a seguir: “En el terreno espiritual mientras uno más le hace caso a los dictados más internos, antes que a lo que piensan los demás o lo que dice la sociedad sobre lo que debería ser, cuando uno se conecta con esa parte sé es más feliz y hay más plenitud. Ese es otro mensaje de la canción: hacer un llamado al mundo interior. Y eso, en términos espirituales, es algo que nadie le puede arrebatar. Uno puede perder su casa, sus seres queridos, su libertad, pero nunca su mundo interior”, concluyó Bartelsman.

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