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La apuesta de Fernando Botero por Asia, explicada por uno de sus hijos

Fernando Botero Zea habló sobre la exposición de su padre que se abrió en Singapur es un ejemplo más de la cercanía que este artista tuvo con Asia.

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Santiago Gómez Cubillos
29 de enero de 2026 - 02:00 a. m.
"Mujer sentada", de Fernando Botero, frente a Marina Bay Sands, Singapur.
"Mujer sentada", de Fernando Botero, frente a Marina Bay Sands, Singapur.
Foto: Fundación Fernando Botero
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Hay una mujer sentada peinándose en Gardens by the Bay. Es gorda. Toma el sol (o la lluvia) despreocupada, estática. Es una obra de Fernando Botero, que hoy se expone en uno de los lugares icónicos de Singapur como parte de la más grande exposición de sus obras que se haya hecho en la historia.

La “Mujer sentada” es una de las 10 esculturas monumentales que hacen parte de la muestra “Botero en Singapur”, que arrancó el pasado 24 de enero. Junto a ellas, también hay en el Teatro IMBA (Inmmersive Media-Based Arts) y en el Silver Garden de Gardens by the Bay pinturas, dibujos y otras esculturas que hacen parte del acervo de 130 obras que llegaron hasta este país asiático.

Gardens by the Bay se ha convertido en uno de los lugares de mayor atracción turística del mundo, llegando a recibir a más de 18 millones de visitantes al año. Que la obra de Botero ocupe este espacio se debe a que, desde hace tiempo, dejó de ser un tema de interés de nicho en Asia para convertirse en uno de los artistas occidentales de mayor reconocimiento.

Las obras del maestro Fernando Botero han pasado por Seúl, Shanghái, Hong Kong, Beijing e incluso Singapur. De hecho, esta fue la ciudad de Asia donde Botero expuso sus obras por primera vez, hace ya más de 20 años. Resulta simbólico que allá mismo sea donde ahora se presente uno de los más grandes homenajes que se ha hecho a su obra fuera del país.

La idea de llevar sus obras hasta allá, según relató su hijo Fernando Botero Zea, uno de los principales precursores de esta iniciativa, se debe al cumplimiento de la última voluntad de su padre, que falleció el pasado 15 de septiembre de 2023, a sus 91 años. El artista, incluso después de la muerte, quería seguir tocando vidas y llenando museos. Su legado apenas comienza y esta muestra en Singapur es apenas una prueba más de ello.

Botero Zea habló para El Espectador sobre “Botero en Singapur”. Esto fue lo que nos contó.

¿Cómo empezó su padre a relacionarse con Asia?

Mi padre era un visionario. Recuerdo que cuando él empezó a hablar de Asia, mucha gente pensaba que era algo absurdo: que Asia nunca tendría importancia para el arte occidental y que el único arte válido allí era el arte asiático. Sin embargo, desde ese momento —cuando nadie daba cinco centavos por Asia— él estaba convencido de que era fundamental.

¿Cuáles fueron esas exposiciones que sentaron las bases para que hoy llegue esta a Singapur?

Él expuso en siete ocasiones distintas en Japón durante los años noventa, en siete grandes museos, y luego realizó una exposición muy importante en Singapur en 2004, en Corea en 2008 y nuevamente en Corea en 2014. Después vino el ciclo de exposiciones de Botero en China: Beijing, en el Museo Nacional de China, en la Plaza Tiananmén; Shanghái, en el China Art Museum; y Hong Kong. Ese ciclo generó un millón y medio de visitantes, un récord de asistencia para un artista, vivo o muerto. Luego continuó ese trabajo en Asia con exposiciones en Guangzhou y ahora en Singapur.

De modo que esa visión que tuvo en los años ochenta fue un enorme acierto para su carrera, tanto desde el punto de vista cultural y artístico como desde el mercado. Hoy me atrevo a decir que es uno de los dos o tres artistas occidentales más conocidos en Asia, junto a Picasso y quizá Andy Warhol, es decir, un grupo muy reducido de figuras de Occidente ampliamente reconocidas en ese continente.

¿Qué hace que esta exposición sea distinta?

Es la exposición más grande que se ha hecho: reúne 130 obras y, además, 10 esculturas monumentales, es decir, 140 piezas en total. Y lo extraordinario es que estas últimas están ubicadas en un lugar llamado Gardens by the Bay, que es el octavo sitio más visitado del mundo, con 18 millones de visitantes al año. De modo que 18 millones de personas podrán apreciar, tocar y fotografiar las esculturas del maestro Botero en Singapur. Creo que esto tendrá una enorme importancia para su legado.

¿Por qué cree que el público de estos países se siente tan atraído por las obras de Fernando Botero?

Hay una frase que él decía y que me parece muy acertada: para que el arte sea universal, primero tiene que ser local. Si uno mira sus temas, son asuntos locales, provincianos, parroquiales de la Colombia de los años treinta y cuarenta. Él dibuja y pinta su infancia y su adolescencia en Medellín, en Rionegro, en Marinilla, en Antioquia.

Pero la clave está en el lenguaje. Toma un tema local y lo expresa con un lenguaje tan sublime, tan poderoso y tan universal que despierta fascinación al otro lado del mundo. Creo que ahí está la clave: la universalidad del lenguaje.

¿Cómo fue el proceso de curaduría de las obras?

Siempre he pensado que la curaduría debe ser local, realizada por la misma gente del lugar, porque hay temas que, por distintos motivos, no tienen tanta acogida o resonancia en otras partes del mundo. Por ejemplo, en Asia no gustan mucho los temas políticos.

Además, el público asiático suele ser muy pudoroso, de modo que los desnudos más explícitos tampoco generan gran aceptación. Por eso siempre nos hemos basado en la curaduría local, para entender los gustos y el nivel de recepción del público en cada país donde se expone la obra.

¿Y cómo se cuidan estas obras cuando se llevan a una exposición como esta?

Siempre utilizamos empresas especializadas en el transporte de arte, con amplia experiencia en el manejo de obras de gran valor. Todo está asegurado para prevenir cualquier riesgo, y eso es lo que nos permite realizar este tipo de exposiciones sin detrimento del patrimonio que recibimos de nuestro padre.

Para usted, como hijo del maestro, ¿qué significa poder continuar mostrando estas obras en exposiciones por todo el mundo?

Estoy haciendo un trabajo que me apasiona. Siento que estoy siendo fiel a la voluntad que él me expresó justo antes de morir, cuando me dijo: “Yo quiero que, a partir de mi muerte, lo que ustedes, mis hijos, hagan sea exposiciones, exposiciones y más exposiciones”. Este trabajo me permite recorrer el mundo, conocer gente extraordinaria en todas partes y compartir el arte de este gran artista colombiano en distintos lugares. No podría imaginar un trabajo más gratificante que el que estoy haciendo actualmente.

Santiago Gómez Cubillos

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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Berta Lucía Estrada(2263)29 de enero de 2026 - 01:53 p. m.
No olviden NUNCA que Fernando Botero hijo es el que creó, junto con el gran infame, las Convivir que terminaron en los grupos paramilitares. Tampoco olviden que le abrió la puerta al elefante blanco de Samper. Por esto su padre dejó de hablarle 7 años. Aunque aparenta ser muy refinado, en realidad tiene un pasado muy turbio que lo relacionaría con el bajo mundo.
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