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La lucha del gobierno de Donald Trump contra la “invasión alien”

Desde su llegada a la Casa Blanca, la administración del republicano revivió el término “alien” para referirse a migrantes en EE. UU. Investigamos su historia y cómo ha sido utilizado como una estrategia para legitimar las políticas hostiles contra quienes no son ciudadanos norteamericanos.

Santiago Gómez Cubillos

06 de febrero de 2026 - 07:00 a. m.
Debido al discurso de Trump, la imagen del alien ahora es recurrente en algunas protestas contra ICE. Esta foto se tomó en las que ocurrieron el pasado 30 de enero en Mineápolis, Minnesota.
Foto: Agencia AFP
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En la más reciente edición de los premios Grammy, una de las escenas más comentadas de la noche fue protagonizada por Bad Bunny. No solo por haber sido el ganador de la gran categoría de este certamen por su álbum “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, sino porque durante su discurso se refirió brevemente a la situación de la población migrante —especialmente de latinoamericanos— en Estados Unidos. “No somos salvajes, no somos animales, no somos álienes. Somos humanos y somos estadounidenses”, afirmó el artista puertorriqueño entre los aplausos del público.

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Sus aseveraciones se deben a un discurso que la administración del presidente Donald Trump ha impulsado desde el comienzo de su segundo mandato (de la misma manera que lo había hecho en 2016), que ha estado marcado por una actitud hostil en contra de los migrantes y, en el proceso, ha revivido un viejo término para referirse a ellos: “alien”. La estrategia se concentra en etiquetar a las personas indocumentadas como “aliens ilegales” en todas las comunicaciones del gobierno, desde discursos y pronunciamientos oficiales hasta comunicados de prensa e incluso formularios para la solicitud de visas.

Para entender el impacto que este término ha tenido en la historia de esta población en Estados Unidos, vale la pena remitirse a sus orígenes y a las connotaciones con las que se ha utilizado antes.

El argumento más utilizado por aquellos que usan y defienden la estandarización de la palabra “alien” para denominar a un extranjero tiene que ver con su uso oficial e histórico. Se tienen registros de que así se denominaba a los extranjeros desde finales del siglo XVIII, cuando apenas Estados Unidos estaba en la lucha por convertirse en una nación soberana.

Según el Merriam-Webster, el término proviene del latin aliēnus, que significa “ajeno, de otros, foráneo o extraño”, por lo que inicialmente se adaptó simplemente como un sinónimo de “extranjero”, mucho antes de que se empezara a utilizar (y popularizar gracias a la imaginación de Hollywood) como “extraterrestre”. Por eso hay documentos oficiales como el “Alien enemies act” (traducida normalmente como “Ley de Enemigos Extranjeros”), de 1798, que no se refieren a una invasión de Marte, sino al tratamiento que podía darse a aquellos ciudadanos provenientes de otros países.

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Otros presidentes anteriores a la era Trump han adoptado este término para referirse a los migrantes. Bill Clinton, por ejemplo, lo utilizó en repetidas ocasiones durante el discurso del Estado de la Unión que dio ante el Congreso en 1995. De la misma manera, otros mandatarios, como Barack Obama, lo han adoptado como parte del léxico oficial, aunque tal vez con menos despliegue mediático. Es decir, no fue Donald Trump quien se inventó este término, pero sí es uno de los que más se ha aferrado a su uso como parte de su estrategia política.

A lo largo de la historia ha habido varios intentos por remover “alien” del vocabulario oficial. En dos ocasiones, el congresista Joaquín Castro pasó proyectos de ley para lograrlo, aunque no tuvo éxito. También durante el gobierno del demócrata Joe Biden comenzó un movimiento oficial que buscaba no volver a usar el término, al igual que otros que consideraban ofensivos en contra de los migrantes. El presidente optó por reemplazarla por “migrante” o “no ciudadano”: “ilegal”, por “indocumentado”, y prefirió no llamar “crisis” a la oleada de personas que buscaban entrar a Estados Unidos. Sin embargo, esto no logró instaurarse como una ley, y cuando Donald Trump asumió la Presidencia, “alien” volvió a ser la norma.

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El asesor de comunicaciones Antoni Gutiérrez-Rubí, que en otras ocasiones ha analizado este tipo de acciones por parte de Trump en el observatorio que lleva para el diario “El País”, opinó que se trata de una estrategia “para deshumanizar al inmigrante, lo cual es fundamental para que las redadas del ICE y la violencia de su política migratoria tengan aceptación”. Asimismo, el doctor Michael Lechuga, académico de la Universidad de Nuevo México, se fijó en este fenómeno en 2021 durante una entrevista para el medio de esta institución, y concluyó que “apoyarse en términos deshumanizantes como este permite a figuras políticas borrar las experiencias de los migrantes que están huyendo de la violencia nacionalista, catástrofes climáticas y desastres económicos”.

Por lo tanto, enfocarse en crear distancia entre el migrante y el estadounidense se convierte en un ejercicio que cumple una función específica: disminuir la empatía y así mitigar el impacto que puedan causar las imágenes de violencia de la policía migratoria. Aunque para Gutiérrez-Rubí esto parece no ser suficiente en algunos casos. “Las imágenes violentas del ICE han causado estupor en la sociedad y empiezan a despertar un rechazo importante hacia su política migratoria. Esto se debe en parte a la potencia y omnipresencia de lo visual en la sociedad actual. El vídeo es rey y, por muchas palabras y burlas de Trump, la imagen de un niño siendo detenido genera emociones ‘humanizantes’ en la mayoría de las personas”, afirmó.

Ahora, una de las críticas que en su momento se le hizo al gobierno de Joe Biden por enfocarse en este problema fue que, en vez de estar pensando en cambiar el lenguaje, debería enfocar sus esfuerzos en regularizar la situación de la frontera. No obstante, como lo señala Lechuga en su análisis, “las palabras que escogemos para referirnos los unos a los otros tienen un impacto en la forma en la que percibimos a las personas y, por ende, en cómo las tratamos”.

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En teoría, el término “alien” alude a un extranjero, pero en el imaginario colectivo se asocia más con un monstruo, un enemigo, y es ahí cuando la pregunta por el lenguaje deja de ser una nimiedad y se convierte en una reflexión sobre el temor, el rechazo, las maneras en las que construimos una percepción de nosotros mismos y, sobre todo, de los demás.

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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