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El arte judicial en Estados Unidos: el retrato vivo y humano de la justicia

Los artistas judiciales, como Marilyn Church, quien habló para El Espectador, han existido durante varios siglos jugando un papel importante en la información que se publica sobre procedimientos judiciales.

Andrea Jaramillo Caro

23 de enero de 2026 - 07:28 a. m.
Dibujo de Marilyn Church del juicio contra Sean Combs.
Foto: Cortesía Marilyn Church
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Armados con pinceles, marcadores, lápices de color, acuarelas o pasteles, los artistas judiciales han retratado durante décadas los procedimientos judiciales que las cámaras, en muchas ocasiones, no pueden ver. La labor de estas personas ha radicado en permitir al público ver a través de sus ojos lo que sucede dentro de estos espacios.

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Los dibujos creados por estos artistas han sido claves para documentar momentos de la historia. Desde la aparición de Nicolás Maduro ante un tribunal en Nueva York, hasta el juicio contra Donald Trump o Sean “Diddy” Combs y muchos otros personajes, las imágenes creadas en las cortes a partir de materiales artísticos han sido claves para los medios de comunicación. Los artistas son contratados por ellos para cubrir estos procedimientos judiciales.

En ocasiones, son ellos quienes directamente venden sus dibujos a los medios. Sin embargo, en el pasado, según contó Jane Rosenberg a El Espectador, cada revista o periódico tenía contratado a su propio artista judicial. Marilyn Church, quien ha ejercido esta labor por más de cuatro décadas, afirmó a este diario que “presenté mi trabajo en todas las estaciones y periódicos. No fue fácil conseguir citas ni saber a quién contactar, pero me esforcé, hice preguntas y logré hacerlo. El arte en tribunales es muy competitivo porque no hay muchos trabajos ni puestos disponibles, la gente valora la información y no está abierta a compartirla. No fue fácil encontrar lugares adónde ir, pero lo logré. Fue afortunado que a veces necesitaran un artista de respaldo y me convertí en eso. Luego empecé a trabajar para ABC News. Es un trabajo muy duro, pero amo hacerlo”.

Una historia centenaria

La práctica del arte judicial no es nueva. Se ha realizado durante siglos y a través de diferentes métodos. De acuerdo con el archivo Traits de Justice, “Las representaciones visuales de escenas judiciales se han realizado desde hace siglos, pero a partir del siglo XVI, gracias al grabado, el género se difundió más ampliamente”. En el siglo XVI, algunos dibujos de María Estuardo fueron realizados durante su juicio, igual que en otros procedimientos del momento. Más adelante, Galileo Galilei fue el protagonista de estas imágenes, en 1633.

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“A partir del siglo XVI, técnicas de impresión como el grabado y la litografía desempeñaron un papel fundamental para hacer más accesibles al público las escenas de los tribunales. Estos métodos de impresión, ampliamente disponibles, también contribuyeron significativamente a moldear la percepción y comprensión pública del sistema legal y de los juicios de alto nivel. Permitieron que quienes no podían asistir a los juicios en persona tuvieran una representación visual de lo que ocurría en la sala, democratizando así, en cierta medida, el acceso a los procedimientos judiciales”, escribió Eve Griffith para la Biblioteca Pública de Boston.

Imagen del juicio contra Ed Sheeran.
Foto: Cortesía Marilyn Church

Durante el siglo XVII, este tipo de representaciones llegaron a Estados Unidos. De acuerdo con la Biblioteca del Congreso de EE. UU., se cree que las primeras piezas de arte judicial fueron creadas hacia 1690 con los juicios de Salem. Sin embargo, de acuerdo con el profesor de la Universidad de Columbia, Robert Ferguson, las primeras piezas oficiales de arte judicial fueron registradas en 1859 con el juicio de John Brown, un activista abolicionista radical estadounidense blanco, acusado de traición y sentenciado a muerte. Según Ferguson, este fue el primer caso que recibió atención mediática masiva, por parte de periódicos, ensayistas y poetas. Algunos de los artistas judiciales más reconocidos de los siglos XVIII y XIX fueron Honoré Daumier, William Hogarth, Thomas Rowlandson y James Gillray.

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Con el avance de la tecnología y la llegada de la fotografía, se hicieron intentos de ingresar cámaras a los tribunales. Sin embargo, para el siglo XIX y comienzos del XX, esto era equivalente a equipos grandes y aparatosos y una complejidad técnica que dificultaba capturar los momentos de un juicio, mientras que los dibujos judiciales continuaban cumpliendo su propósito.

En ocasiones, quienes ven los dibujos de estos artistas creen que estas representaciones no son retratos fidedignos de los personajes involucrados en los juicios. Muchos se han preguntado por las razones por las que no hay fotografías de los procedimientos judiciales, y hay varios argumentos con los que se ha respaldado la prohibición de estas herramientas en los tribunales y cortes.

Las jurisdicciones entre países cambian, pero en Estados Unidos se debe a que en los tribunales encontraron que los flashes de las cámaras distraían a las personas en los juicios y que los fotógrafos podían ser disruptivos al tratar de encontrar el mejor ángulo.

El malestar de tener estos artefactos dentro de las salas llegó a su punto de ebullición en 1935. Durante el caso El Estado contra Hauptmann, las cortes permitieron el ingreso de múltiples cámaras, luego de que el juicio por el secuestro y asesinato del hijo de un reconocido aviador se hiciera viral. Dos años más tarde, la Asociación Americana de Abogados emitió una sugerencia para prohibir las cámaras en los tribunales, como parte de sus lineamientos éticos. En 1946, esta política fue oficialmente adoptada a nivel nacional en Estados Unidos y se inscribió como la regla 53 en la que: “Salvo que una ley o estas reglas dispongan lo contrario, el tribunal no debe permitir que se tomen fotografías en la sala del tribunal durante los procedimientos judiciales ni la transmisión de procedimientos judiciales desde la sala del tribunal”. Lo cual ratificó la importancia de los dibujos en este tipo de situaciones y permitió que esta labor se popularizara en las décadas de los 70, 80 y 90.

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Imagen del juicio contra Donald Trump.
Foto: Cortesía Marilyn Church

Aquí radica la labor de los artistas judiciales y su importancia en la contemporaneidad. Algunas personas argumentan que este oficio mantiene su vigencia, pues, para ellos, los dibujos judiciales capturan la esencia viva de un juicio mejor de lo que lo hace una cámara. Aunque los tiempos hayan cambiado y el avance de las cámaras haya permitido que tomar fotografías sea más discreto, muchos todavía se rehúsan a abandonar las viejas costumbres, a pesar de que ya se han hecho intentos de permitir el ingreso de estos dispositivos.

El testimonio de una veterana: Marilyn Church

La artista judicial habló para El Espectador sobre sus inicios en esta profesión, lo que ha cambiado en los más de 40 años que la ha ejercido y los momentos de su carrera que la marcaron.

¿Cómo llegó a ser artista judicial?

Cuando me gradué de la universidad, comencé a trabajar en ilustración de modas y me estaba cansando de eso. Lo hice por ocho años. Un amigo mío era abogado y uno de sus amigos tenía un caso importante que los medios estaban cubriendo, específicamente la televisión. Yo no veía televisión, por lo que no sabía nada al respecto. Inmediatamente, la idea del juicio me atrajo. Al día siguiente, estaba en el tribunal del caso que el abogado estaba cubriendo. Era un fiscal del distrito de Queens acusado de un esquema Ponzi y el día que fui era la selección del jurado. Así que fue fácil entrar al tribunal y conseguir un asiento, lo cual no es normal. Estaba sentada detrás de otro artista judicial y pensé que mi trabajo era tan bueno como el suyo. Pensé que se me daba fácilmente. Dibujo rápido porque pasé años dibujando moda. Eso requiere una modelo de pie y trabajando rápido y esto requiere lo mismo.

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Cuando está en un juicio, ¿qué es lo primero que dibuja? ¿Cómo decide la composición?

Esas decisiones casi que no son tomadas por nosotros porque hay muchos obstáculos para dibujar en los tribunales. En primer lugar, puedes sentarte en cualquier lado, te asignan un asiento; puede que los oficiales te bloqueen la vista o que el acusado no quiera ser dibujado, por lo que se esconde detrás de su abogado y, abiertamente, te hace la vida difícil. También está la presión temporal que, con el avance de los medios de comunicación actuales, todos están compitiendo por ser los primeros en línea, es algo feroz entre los periodistas de los medios por ser los primeros en publicar una historia o un dibujo. Así que, con todos esos obstáculos que superar, hago lo mejor que puedo. Siempre pienso en todos los elementos que componen un buen dibujo, pienso en la composición de forma natural todo el tiempo. Y eso es todo, hago lo mejor que puedo para superar los desafíos y hacer un dibujo.

¿Cómo decide qué escena dibujar?

Presto mucha atención a cualquier emoción que veo o siento por lo que escucho en el tribunal. Si el abogado es contundente o acusador, si el acusado parece que va a llorar, al escuchar todo eso, simplemente las emociones se convierten en el titular de una historia: las emociones, la parte que no se dice verbalmente, sino que se representa visualmente.

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¿Cómo ha cambiado el entorno y su labor a lo largo de su carrera?

Los antiguos tribunales federales eran bellísimos, eran mejores lugares para dibujar por su arquitectura vieja con arcos, columnas y muebles pesados. Tenía un aspecto antiguo. Los tribunales que construyeron nuevos son más aburridos y no hay casi luz natural. Sin embargo, la mayor diferencia está en la tecnología y los cambios que ha traído. Cuando empecé en esto no había camiones de transmisión en vivo. Al finalizar el día, luego de estar dibujando en los tribunales, tenía que irme temprano para poder llegar a la estación a que fotografiaran mi trabajo. Con los camiones, los artistas salían disparados hacia ellos para que tomaran las fotografías ahí mismo. Luego, con las cámaras digitales, los mismos artistas eran los que debían tomar las fotos de sus obras y enviarlo a los medios. Esto incrementó la carga laboral y, al mismo tiempo, hizo que la labor fuera más competitiva.

Imagen del juicio contra John Gotti.
Foto: Cortesía Marilyn Church

¿Cuáles cree que son las habilidades más importantes para un artista judicial?

Creo que lo más importante es la fuerza y la confianza en el propio trabajo. Quiero hacer el mejor trabajo posible. Me da vergüenza entregar un dibujo antes de creer que está terminado. A veces a los editores no les importa el aspecto, siempre y cuando se publique primero. Desde mi punto de vista, es importante creer que la calidad del trabajo es fundamental y decir la verdad con el dibujo.

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¿Cuál fue un caso que la marcó?

Hay mucho de donde elegir. Creo que el caso de “Los cinco de Central Park” siempre será memorable. Fue muy incómodo escuchar a esos adolescentes que estaban acusados de un crimen, la forma en la que los cuestionaban y la manera en la que estaban hablando de la evidencia. Estaba rodeada por los padres de estos chicos y escuchar sus protestas, el veredicto y, años después, saber que fueron acusados erróneamente, no se olvida fácilmente.

También el caso de Robert Chambers, conocido como el “asesino preppy”, por asesinar a alguien que estudiaba en la preparatoria. Eso fue horrible porque, de nuevo, estaba rodeada por los padres del asesino y de su víctima, y en ese momento tenía un hijo que era de la misma edad. Fue una historia trágica.

Podría dar muchos más ejemplos, pero por eso amo este trabajo. Las historias a las que los artistas son enviados son el titular del día. Uno está en un lugar que es interesante para el público y puede que sea algo horroroso o iluminador o, incluso, un caso de entretenimiento como el de Woody Allen, Ed Sheeran o Donald Trump. Nunca me aburro en esto, siempre estás dibujando en un entorno muy vivo, lleno de toda clase de emociones y escuchando a los mejores abogados. Es algo estimulante.

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Por Andrea Jaramillo Caro

Periodista y gestora editorial de la Pontificia Universidad Javeriana, con énfasis en temas de artes visuales e historia del arte. Se vinculó como practicante en septiembre de 2021 y en enero de 2022 fue contratada como periodista de la sección de Cultura.@Andreajc1406ajaramillo@elespectador.com
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