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La penúltima hora: el regreso de Salman Rushdie a la ficción

A partir de cinco relatos, el autor reflexiona sobre la muerte, la identidad y la libertad de expresión, temas que han atravesado toda su obra.

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30 de enero de 2026 - 01:20 a. m.
Salman Rushdie ganó el Premio Booker en 1981 con su libro "Hijos de la medianoche".
Salman Rushdie ganó el Premio Booker en 1981 con su libro "Hijos de la medianoche".
Foto: Rachel Eliza Griffiths
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En 2022, Salman Rushdie sufrió un ataque durante una conferencia que estaba dictando en Nueva York. Ese suceso fue plasmado en Cuchillo (2024), donde narra las memorias de este trágico evento. Este 2026, el escritor angloindio regresa al mundo de la ficción con La penúltima hora, un libro que reúne cinco relatos, donde se exploran temas como la muerte, la identidad y la liberta expresión, los cuales han estado presentes a lo largo de su obra.

El autor se consagró como el ganador del premio Booker en 1981, del “Booker de los Booker” en 1993 y “el Mejor de los Booker”, en 2008. El primero de estos reconocimientos le fue otorgado por Hijos de la medianoche, una obra que retrata a su natal Bombay, ciudad a la que vuelve en estos nuevos relatos, aunque no se limita a ella.

“Hay material de la India, material de Inglaterra y material de Estados Unidos, y pensé que era una especie de mirada al espectro del trabajo que he estado haciendo a lo largo de toda mi vida”, mencionó Rushdie en una rueda de prensa donde estaba presentando este lanzamiento.

El asunto de la identidad se ha convertido en una constante en la literatura de Rushdie, debido a los tránsitos que ha experimentado a lo largo de su vida. “La identidad se relaciona con la cuestión de las raíces. Si eres múltiple de raíces, entonces tienes una identidad múltiple y me gusta eso”.

Otro de los tópicos clave que toca el escritor en esta nueva obra es el de la muerte. Debido a distintos acercamientos que ha tenido con ella, el autor ha reflexionado ampliamente sobre este tema, aunque se mostró escéptico frente a la posibilidad de un más allá. “No creo en la vida después de la muerte, pero es una ficción muy útil”, declaró.

El autor se ha convertido en un vocero mundial por la libertad de expresión, algo que es retratado en una de las narraciones de este nuevo libro. En 1989, el ayatolá Ruhollan Jomeini, ex líder supremo de Irán, emitió una sentencia de muerte contra Rushdie por la publicación de Versos satánicos (1988), lo cual lo obligó a mantenerse en la clandestinidad durante años.

Cuando se le preguntó por el actual régimen iraní y por el rol de la literatura en este tipo de situaciones sociales, el autor reconoció que la escritura puede convertirse en una forma de resistencia. Sin embargo, también declaró que “la escritura puede ofrecernos formas de reflexionar, pero no suele derribar regímenes, o al menos no muy a menudo”.

Rushdie también se refirió al panorama que se está viviendo actualmente en Estados Unidos y lo calificó como un momento “oscuro”. Además, manifestó que la censura literaria que está ocurriendo en el país norteamericano se ha convertido en un “gran problema”.

“Algunos de los libros que realmente los jóvenes deberían estar leyendo. Y tenerlos retirados del alcance de los jóvenes es una cosa terrible. Debería decir que hay bastante desgracia en este proceso” aunque también expresó su alegría, debido a que los fallos de los tribunales, de manera mayoritaria, habían protegido el acceso a la literatura, aunque también hizo énfasis en que todavía había que seguir luchando.

La elección del formato de relato corto es algo que ha llamado la atención, ya que el repertorio de Rushdie está compuesto principalmente por novelas largas. Frente a esto, el autor mencionó que quería probar “algo diferente” y que le pareció interesante ver que se podía lograr con esta extensión de escritura. “Algunas de las mejores ficciones en el mundo han sido relatos cortos”.

Por último, el escritor mencionó que el mundo se sentía mucho más esperanzador durante su juventud. Sin embargo, también dijo que una lección que había aprendido a lo largo de su vida es que nada es permanente. “Si algo puede cambiar para peor, también puede cambiar para mejor” y, para él, ese es el optimismo que necesita el mundo hoy en día.

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