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A través de una composición en blancos, negros y grises, el pintor español Pablo Picasso creó un cuadro que se convertiría en un símbolo universal del horror y la violencia de la guerra. El “Guernica”, que denuncia el bombardeo de la ciudad con el mismo nombre durante la guerra civil española, no estuvo en el país de origen del pintor hasta décadas después de haber sido creado en París en 1937.
Después de una historia marcada por varios desplazamientos, la obra encontró su lugar de residencia permanente en el Museo Reino Sofía desde 1992. No obstante, a raíz del 90º aniversario del primer Gobierno Vasco, que concide con los 90 años desde los bombardeos en Gernika-Lumo (Guernica), ciudad que pertenece a este territorio, se ha realizado una solicitud: trasladar de forma temporal el cuadro al Museo Guggenheim de Bilbao, para ser expuesto ahí desde el 1 de octubre de 2026 y el 30 de junio de 2027.
Esto ha desatado un debate que enfrenta la necesidad de preservar la obra con la reivindicación identitaria del País Vasco. El Museo Reina Sofía emitió un informe de conservación sobre el cuadro, donde estableció que “desaconseja rotundamente” que se haga efectiva esta solicitud, debido a que las vibraciones en el traslado pueden afectar de manera significativa el estado de la obra y causar “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros”.
No obstante, el lehendakari (presidente del Gobierno Vasco), Imanol Pradales, ha convertido esto en un asunto de discusión nacional, al trasladar la solicitud al presidente español Pedro Sánchez, a quien le dijo que le parecería “un grave error político cerrar la puerta a esta cuestión”.
De acuerdo con El País, Sánchez le recomendó a Pradales que realizará esta petición directamente al Ministerio de Cultura, entidad que, por su parte, ya avaló el informe presentado por el Reina Sofía y, según fuentes de esta institución consultadas por El Mundo, el ministro de Cultura Ernest Urtasun se mantendrá firme en su deber de “preservar el patrimonio artístico” del país.
Desde 1997, el País Vasco ha realizado peticiones para que el cuadro sea trasladado a este territorio, sin embargo, todas han sido negadas basadas en los análisis donde se confirma el deterioro del “Guernica”. A pesar de esto, los representantes del Gobierno vasco insisten en que pueden hallarse formas de movilizar la obra causando el menor impacto posible.
Entre ellos está la vicelehendakari y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, quien declaró el traslado de la obra “es un acto de dignificación y de reparación para el pueblo vasco” y reparó en el hecho de que el “Guernica” ha sido movilizado en reiteradas ocasiones a lo largo de su historia.
Además, la consejera dijo que “con los avances tecnológicos, con toda la tecnología y la sabiduría acumulada de años respecto a la conservación, estamos convencidos de que si hay voluntad, podemos encontrar cuál es la mejor forma para que ese cuadro pueda ser trasladado con todas las garantías”.
Después de ser pintado por Picasso para la Exposición Internacional de París en 1937, el artista decidió que la obra fuera parte del depósito del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), debido a la dictadura de Francisco Franco en España. En este periodo, el cuadro fue trasladado 45 veces entre más de 30 ciudades hasta que el 10 de septiembre de 1981 llegó por primera vez a España.
La obra permaneció en el Casón del Buen Retiro de Madrid hasta 1992, cuando fue trasladada al Reina Sofía. Algunos expertos argumentan que, precisamente por los múltiples desplazamientos que ha sufrido a lo largo de su historia, la obra presenta un nivel considerable de deterioro que complicaría un nuevo traslado. El mundo cultural y artístico, tanto en España como a nivel internacional, sigue a la expectativa de lo que ocurrirá con esta solicitud, ya que por ahora no se ha emitido una respuesta oficial. Mientras tanto, artistas y expertos del sector siguen alimentando el debate sobre preservación e identidad que el Guernica sigue provocando hoy en día.