12 Jun 2021 - 7:30 p. m.

Perdida -y sin destino aparente- (Cuentos de sábado en la tarde)

-¿Sumercé se le ofrece algo… necesita ayuda?

Jimmy Arias

-No gracias o, mejor, no estoy segura…

-Está perdida, ¿cierto?

-Un poco, o desubicada tal vez… Es que con tanto agite…

-Sí, yo sé, pero tranquila, así me pasaba a mí recién llegué a la capital… Porque usted se ve que es nueva…

-Nueva, sí, pero la verdad me hubiera pasado lo mismo aquí o en cualquier otra ciudad o pueblo perdido en las montañas, verá, siempre es lo mismo…

-Y, perdóneme la indiscreción, si no busca sitio, entonces busca a alguien, ¿cierto?

-Pues, aquí entre nos, a estas alturas de las cosas me da igual quién o qué. Y hasta creo que a nadie le importa el quién o el qué, mientras no les toque a ellos, y ese es el problema. Mejor dicho, nuestro problema.

-Bonito que usted también se incluya. Pero triste todo lo que me dice porque es la pura verdad.

-Y no lo digo yo, lo dice la historia.

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-Pues sí señora, tiene usted toda la razón. Aunque yo no sea muy estudiada y me haya tocado la mera Universidad de la Vida, así es, todos tiramos pa’ un lado distinto. Y de malas todo el mundo, mientras uno no sea el jodido, ¿cierto?

-En efecto. Pero ya que entramos en confianza, por qué no me aconseja alguien de por aquí. Ese tipo de allá, por ejemplo, el de uniforme y casco, el de negro…

-… Ehhh, uy, no…

-O ese que pasó corriendo, con medio ladrillo en la mano, el de la camiseta en la cara…

-… No, mire, sumercé, no me meta en líos, yo solo soy una persona humilde, del pueblo, apenas vendo aromáticas en esta esquina, por favor, no me ponga en esas… Y además ya me toca irme…

-No sea malita, écheme una mano, mire que ya una no sabe quién es quién.

-No, mi señora, yo soy la menos indicada para eso. Además, yo también tengo familia y gente de lado y lado, y pues como que todos estamos en la misma colada, y hasta podría ser yo la persona que usted está buscando, ¿sí me entiende?

-Pues no es ni mala idea… Usted podría ser…

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-No, parece que no me entendió, yo no le estoy dando ideas, al contrario, me estoy haciendo a un ladito, haciéndome la pendeja, que llaman…

-¿Y usted no sabe lo que dijo Dante? Que el lugar más caliente del infierno está reservado para los que se mantuvieron neutrales en un conflicto.

-¿Dan… qué? ¿Y ese quién es? No conozco a ese señor. Mínimo es un político de esos habla m… Porque bien enredado sí suena… Y de eso sí que saben los políticos, de engatusar al pueblo con palabras. Oiga, lástima que no esté uno por aquí, a lo mejor uno de esos si le caería de perlas a usted…

-Ya le dije, en este punto y hora, da igual…

-Venga, y a todas estas, ¿quién la mandó a sumercé por aquí?

-Eso tampoco importa… Derecha… Izquierda… Todos son iguales… Con uniforme… Sin uniforme…

-Muy triste, sí, triste verla en estas, triste verme en estas y, peor todavía, triste vernos en estas.

-¿No se siente a veces como metida en una licuadora?

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-Pues sí, una licuadora de vidas. Vea, le propongo algo, en vista de que anda tan perdida y embolatada, y de que esto está tan caliente y me toca irme para la casa, por qué no, más bien, por hoy, se incrusta aquí en este poste y ya está… Como usted bien dijo, ya no importan mucho los extremos, el quién, el dónde, el qué… El principio o el fin…

-Pues en eso tiene razón. Eso de andar de aquí para allá es bastante fatigoso. Incluso para una bala perdida, sin destino aparente, como yo. Entonces, con permiso, y hasta la próxima.

-Ni más faltaba sumercé, bien pueda siga. Y ojalá y no haya una próxima. Al menos, no conmigo o los míos.

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