La noticia del cierre de Prólogo, Hojas de Parra y Garabato ha abierto preguntas sobre el futuro de las librerías en Colombia —sobre todo las independientes—, sus desafíos y cuál es su estado económico.
Lla Biblioteca Nacional de Colombia, la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI) y la firma Lado B realizaron una encuesta durante el primer semestre de 2026 que ayuda a entender ese cierre en un contexto más amplio.
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El ejercicio se hizo de forma voluntaria con 137 establecimientos de 49 municipios del país. El 93 % se autorreconoce como negocio independiente, sin vínculo con ninguna cadena, y el 42 % está afiliado a un sindicato, red o gremio. Aunque los resultados no representan a todo el gremio —aclaran sus autores—, sí ayudan a entender el panorama que vive el sector.
Las dificultades para generar ganancias son evidentes. Según la encuesta, apenas el 7,3 % de las librerías consultadas dice tener márgenes saludables. Un 33,6 % se declara rentable, pero con márgenes muy ajustados. Otro 32,8 % dice estar en el punto de equilibrio, generando poca ganancia, y un 18,2 % reconoce que opera con pérdidas moderadas. Ninguna de las 137 librerías reportó pérdidas significativas.
A eso se suma la dificultad para conseguir capital. Los resultados señalan que el 27 % de los negocios nunca ha buscado financiamiento externo y el 23,4 % dice no tener acceso a él.
Entre los costos que más pesan, están los salarios (69,3 %) y el pago del local (64,2 %) están primero, seguidos de la compra de inventario. Además, solo el 18,2 % de las librerías es dueña de su local. La mayoría paga bajo contratos de corto, mediano o largo plazo —el 27 % tiene contratos de corto plazo. En la práctica, esto significa que las librerías dependen de decisiones que no controlan, como un súbita del arriendo, la venta del inmueble o un contrato que no se renueva.
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A esa fragilidad se suma la competencia. Para el 24,8% de las librerías consultadas, el principal desafío es la competencia de las plataformas de venta en línea, por encima de los altos costos de alquiler (16,1 %) y de los márgenes de garantía insuficientes (13,9 %).
Cuando se les preguntó porel desafío más crítico, el 64,2% volvió a señalar la competencia digital. Le siguieron, ambas con un 44,5 %, la insuficiencia de políticas y mecanismos de apoyo al sector y los márgenes de garantía insuficientes.
La competencia, sin embargo, no se queda en internet. El 76,6 % de los encuestados dice que la práctica más dañina a la que tienen que enfrentarse es a descuentos agresivos que considera difíciles de igualar. A eso se suma ventas por debajo del costo (43,8 %), ventas directas de la editorial y clientes al público (38 %) y acuerdos exclusivos con editoriales o distribuidores (27 %).
La apuesta digital que aún no despega
Frente a estas dificultades, las librerías han buscado otras formas de generar ingresos, pero la venta de libros nuevos sigue siendo la principal actividad del sector. El 97,8 % de los establecimientos consultados obtiene recursos de esta actividad, mientras que el 71,5 % también vende por internet, el 62,8 % tiene ventas institucionales y el 59,1 % obtiene ingresos de los eventos culturales.
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El problema es que la apuesta digital todavía no representa una fuente importante de ingresos para buena parte del sector. Aunque el 97,8 % de las librerías tiene presencia en redes sociales y el 77,4 % utiliza WhatsApp Business, para el 32,8 % las ventas por canales digitales representan menos del 5 % de sus ingresos totales.
Con ese panorama, el 58,4 % de los libreros considera urgente que se implementen medidas públicas de apoyo al sector.
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