En la era de la inteligencia artificial, las disputas sobre derechos de autor se encuentran más vigentes que nunca. Esta semana, las editoriales Elsevier, Cengage, Hachette, Macmillan y McGraw Hill presentaron una demanda ante el tribunal federal de Manhattan en contra de Meta Platforms, la compañía de Mark Zuckerberg.
A través de la demanda, este grupo del sector editorial alega que la empresa del creador de Facebook presuntamente pirateó millones de artículos y libros de sus catálogos, con el propósito de entrenar a Llama, la inteligencia artificial que el magnate de la tecnología ha venido desarrollando.
Entre el material que se conoce que fue pirateado se encuentra “La quinta estación”, de la escritora estadounidense N.K. Jemisin, “El robot salvaje”, del ilustrador Peter Brown y varios recursos científicos y académicos de estas plataformas.
Le sugerimos: David Uclés y su “Macondo íbero”: el realismo mágico que une a España y Latinoamérica
A esta demanda también se ha sumado el escritor y abogado Scott Turow y, según el recurso legal presentado por las editoriales y el autor, cuando se le preguntó por “Presumed Innocent”, libro de Turow, esta IA confirmó que había sido entrenada con este material.
“Me resulta angustiante y exasperante que una de las 10 corporaciones más ricas del mundo haya utilizado conscientemente copias piratas de mis libros y de miles de otros autores para entrenar a Llama, que puede y ha producido material competidor, incluyendo obras supuestamente en mi estilo”, escribió Turow en un correo para The Times.
De acuerdo con este mismo medio, frente a lo ocurrido, el portavoz de Meta, Dave Arnold, aseguró que la inteligencia artificial impulsa la productividad y la creatividad, con beneficios para la sociedad. Además, defendió que el uso de material obtenido de repositorios y sitios de descarga ilegal, como LibGen y Anna’s Archive, podría considerarse como de “uso legítimo”, al argumentar que la IA genera contenido completamente nuevo. Concluyó diciendo: “Lucharemos esta demanda con firmeza”.
Conozca más: El LSD y la solución de un antiguo misterio griego (Sobrepensadores)
La Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos establece que el uso legítimo o “fair use” es un criterio legal que permite utilizar obras protegidas sin autorización para ciertos casos como crítica, comentarios, noticias, enseñanza o parodia.
Cada caso debe ser analizado de forma individual a partir de cuatro factores: el propósito del uso, la naturaleza de la obra utilizada, la cantidad empleada y el impacto que ese uso pueda tener sobre el mercado o el valor de la obra original.
Por su parte, la presidenta de la Asociación Estadounidense de Editores, María Pallante, dijo: “La infracción a gran escala de Meta no es un avance para el progreso público, y la IA nunca se materializará adecuadamente si las empresas tecnológicas dan prioridad a los sitios piratas por encima de la erudición y la imaginación”.
Este no es el primer caso donde presuntamente se infringen los derechos de autor basándose en el desarrollo de la inteligencia artificial. En 2025, la IA Anthropic atravesó un caso similar y aceptó pagar USD 1.500 millones para cerrar esa demanda.
Lea aquí: “Caravaggio en Roma”: el documental sobre el artista italiano llega a cines en Colombia