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Octavio Arbeláez: el gran espectador

El Festival Internacional de Teatro de Manizales abre sus puertas. Un diálogo con su director devela la enorme tarea que implica mantener este evento cada año.

Moisés Ballesteros

19 de septiembre de 2019 - 09:00 p. m.
Octavio Arbeláez, director del Festival de Teatro de Manizales. / Cortesía
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Es casi imposible condensar el trabajo de un gestor cultural del empeño y visión, como lo es Octavio Arbeláez Tobón, director del Festival Internacional de Teatro de Manizales, que fundó con la colaboración de Elvira Escobar de Restrepo hace ya más de cincuenta años, y que está por iniciar; en esta ocasión dedicamos un espacio muy discreto a una labor inabarcable. Abogado de profesión, gestor cultural, co-director del Mercado de las Artes Performativas del Atlántico Sur (MAPAS). Entre otras muchas gestas de gran trascendencia, Arbeláez nos cuenta de la agotadora pero gratificante empresa que se pone en marcha cada año con el fin de convertir a la ciudad de Manizales en la capital del teatro mundial.

El Festival de Teatro de Manizales, que nació como un festival universitario en los ya lejanos años 60, convoca a un millar de personas en torno a la creación teatral, con más de 80 espectáculos de diversos países; se propone cada año como una de las vitrinas más importantes del movimiento teatral de Colombia. Esta edición cuenta con Medellín como ciudad invitada de honor, pero es costumbre que reconocidas compañías de teatro bogotano sean parte de la programación. Lo son, destaca puntualmente Arbeláez, en esta ocasión la compañía 4 paredes, dirigida por Manolo Orjuela y el Teatro Petra.

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La labor que implica un equipo creativo muy numeroso, y que cada año debe reinventarse para permanecer activa, no es una tarea aislada que se desarrolle sin el apoyo de innumerables esfuerzos, tanto nacionales como extranjeros. Una red de aproximadamente treinta festivales permite llevar a cabo la quijotesca labor de rastrear las compañías que hacen parte de la oferta del festival.

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Arbeláez circula cada año a través de una agenda muy apretada pero apasionante, que lo lleva a ser uno de los más interesantes espectadores de la escena en Colombia, y hay que decirlo, ser espectador es una de las más importantes funciones para el crecimiento del teatro nacional.

Aunque el festival, tenga un carácter internacional, no deja de tener como eje fundamental la circulación del teatro colombiano, y si hay que hacer reconocimiento especial a la tarea de Arbeláez, es justamente la de no cansarse de asistir a las salas de teatro; ser un espectador insaciable no es de ninguna manera una tarea sencilla. Una labor que cómo lo dice Arbeláez “Es agotadora porque hay que mantener el ritmo de trabajo y estar pensando en dos años a futuro; entonces permanentemente estoy circulando nacional e internacionalmente viendo espectáculos, para esto sirve el trabajo colectivo”.

Colombia crece como una de las vitrinas más interesantes del mundo, nuestros grupos giran hacía muchas latitudes y el eco de sus productos culturales es cada vez mayorSi bien es cierto que esto es producto de una incansable entrega de nuestros creadores, contar con consumidores del producto cultural nacional como Arbeláez es sin lugar a dudas determinante. Tarea que a veces es invisible, pero el teatro es de mínimo dos; el que lo hace y el que lo ve, y aunque el reflector siempre apunte a uno solo de estos dos, la magnífica labor de contagiar al mundo de asistir a las salas debe seguir trascendiendo; por ello el festival de Manizales cuenta además con la articulación de otros eventos académicos y de emprendimiento cultural como Palco, un espacio de encuentro entre programadores internacionales y artistas.

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Ser promotor de la cultura es un trabajo de todos, hay que asistir, sin lugar a dudas, pero también hay que promover la asistencia del otro. Solo a través de la idea de un arte de carácter democrático habrá una vía para transformar el consumo cultural en algo multitudinario. Es una gesta que debe ser aplaudida de pie por todos. No es gratuito que entre los muchos reconocimientos y cargos de enorme trascendencia que ha recibido Arbeláez haya sido distinguido como Comendador de la orden de las artes y las letras del gobierno de Francia el año anterior. A la labor de un visionario de sus quilates, ¡bravo! una vez más.

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Por Moisés Ballesteros

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