27 Jan 2011 - 11:24 p. m.

Philippe Claudel, escritor de tonos grises

Este autor y director de cine invitado al Hay Festival de Cartagena intenta a través de su narrativa desentrañar las bajezas del alma.

Angélica Gallón Salazar/Cartagena

“Sólo se es hombre cuando muy dentro de tu cabeza y de tu cuerpo tienes una memoria de los dramas del pasado. Si uno no tiene esta memoria, es simplemente un animal”. Esta sentencia del escritor francés Philippe Claudel, ganador del premio Goncourt de Novela y del Independent Foreign Fiction Prize, resume el espíritu de su obra, en la que la experiencia humana parece indispensable para la escritura.

Cuando Claudel publicó Almas grises, en 2005, la historia de la pequeña Belle que fue encontrada muerta en un río y de cuyo crimen fueron acusados dos inocentes, puso en evidencia que el escritor quería agrietar los cimientos de la moral del lector. Infectarlo con el peso profundo de la duda.

Luego vendría La nieta del señor Linh (2006) y la muy premiada novela El informe de Brodeck, (2008) en la que quiso “componer una metáfora real de la destrucción que trajo el genocidio”, asegura Philippe Claudel, quien por estos días camina las calles de Cartagena como invitado del Hay Festival.

¿Por qué ha dicho que hasta los 34 años empezó a escribir verdaderas novelas?

Escribo desde la infancia, pero me tomó mucho tiempo para que mis textos encontraran cierta coherencia y una profundidad sincera. Durante mucho tiempo imitaba lo que leía. Con la edad uno se curte, se hiere, se deslumbra, uno mira a los otros, uno adquiere profundidad: todo eso permite alimentar la escritura.

¿Por qué la conciencia histórica es importante para un escritor?

Creo que el escritor inscribe en su lengua y en sus textos la huella humana: escribe en el presente, pero teniendo en su alma el peso de la historia. Al mismo tiempo, su escritura puede ser leída por generaciones que le sucederán y sus textos tomarán por sí solos una dimensión histórica. La literatura es pariente cercana de la historia porque se inscribe dentro de la dimensión del devenir humano. Ella extrae la memoria de los hombres y al mismo tiempo la conserva.

Hay algo muy apesadumbrado de la condición humana en su obra, ¿qué lo alienta a aventurarse en zonas grises?

El territorio humano es fascinante porque está descubriendo o redescubriendo. En esta complejidad humana, lo que más me interesa son las zonas intermediarias en las que se juegan, como en una partida de póquer, el combate entre las aspiraciones del bien y los deslices del mal.  Zonas donde el conflicto interior es intenso y donde el hombre tiene que unir elementos para quedarse hombre, para hacer elecciones que lo mantendrán o no dentro de lo humano.

¿Cuál diría que es la función de la literatura en estos tiempos?

Leo aún por sólo placer y porque soy un loco de la literatura, que todavía la vivo como una tentativa artística y estética al servicio de un proyecto. Todas las grandes novelas nos interrogan sobre nosotros mismos, sobre los otros, sobre la sociedad, sobre la relación que tenemos con lo sagrado. Hoy la literatura es vital porque nos permite afrontar preguntas profundas sin la urgencia de nuestras vidas cotidianas.

¿Cómo fue enseñar durante más de 10 años en las prisiones?

Fue una gran experiencia humana: descubrí que nada era simple en nosotros y que juzgar a los hombres es muy difícil. Descubrí también que la frontera entre el bien y el mal es bien delgada y que ciertas circunstancias de la vida me hubieran podido conducir allá donde esos hombres y esas mujeres se parecían a mí. Creo que me volví más tolerante y más humano con esta experiencia.

¿Qué lo hizo contar la historia de ‘Hace tiempo que te quiero’ como una película?

Siempre sentí fascinación por el cine. Realicé estudios de cine y de literatura. Antes de pasar a la realización de películas rodé cortos y escribí guiones. No hubiera podido hacer una novela de esta historia porque la pensé en términos cinematográficos. Tenía ganas de expresar las cosas por medio del juego actoral de los personajes, de la luz, de los encuadres, de sonido, del montaje y del vestuario.

¿Por qué siente la necesidad de hablar sobre la violencia? ¿Puede la literatura remediar algo?

No sé si la literatura tiene esa posibilidad de cura. En todo caso tiene ese poder de denuncia. Puede ayudar a mirar las cosas de frente. Es normal que la literatura, que es una suerte de sismógrafo del mundo y de los hombres, haya resentido estos sobresaltos e intente ponerlos en escena para analizarlos. No hay en mí una voluntad de explorar el mal por el mal. Simplemente quiero decir que la maldad es parte de nuestra naturaleza, y decir eso es ya una manera de combatirla.

Traducción del francés por Liliana López

Prográmese este viernes con el Hay Festival de Cartagena

10:30 a.m. Teatro Adolfo Mejía. ‘Concurso de Cuentos Ministerio de Cultura’. Participan: Fernando Gaitán, Beatriz Robledo, Guadalupe Nettel, Andrés Neuman y Roberto Burgos Cantor. Modera Juan Gossaín.
12:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. ‘Philip Glass en conversación con Peter Florence’.
12:30 p.m. Salón Santa Clara. ‘Hernán Rivera Letelier en conversación con Juan Gossaín’.
12:30 p.m. Casa Mapfre. ‘El rey del azúcar de La Habana’. Participan: John Paul Rathbone y Mauricio Rodríguez.
3:30 p.m. Salón Santa Clara. ‘Michelle Paver en conversación con Peter Florence’.
5:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía. ‘Lydia Cacho en conversación con Daniel Samper Pizano’.
5:30 p.m. Claustro Santo Domingo. ‘En producción’. Participan: Guadalupe Nettel, Jorge Franco y Pola Oloixarac (foto). Modera: Eduardo Rabasa.
5:30 p.m. Salón Santa Clara. ‘El guión, una escritura universal’. Participan: Fernando Gaitán, Senel Paz y David Trueba. Modera: Manuel Gutiérrez Aragón.
7:30 p.m. Teatro Adolfo Mejía.  ‘Recital de piano por Philip Glass’.
7:30 p.m. Claustro Santo Domingo. ‘La novela: un artefacto para armar’. Participan: Pola Oloixarac, Andrés Neuman y Agustín Fernández Mallo. Modera: Mario Jursich.
7:30 p.m. Casa Mapfre. ‘Primer amor, monólogo de Samuel Beckett’. Por Walter Joe Broderick (escritor irlandés).
9:00 p.m. Claustro Santo Domingo. ‘Mis películas favoritas’. Participan: Senel Paz y Hugo Chaparro.

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