Publicidad

Pilar del Río reflexionó sobre la casa de José Saramago que hace 15 años convirtió en museo

La viuda del escritor portugués habló sobre su legado y lo que significa seguir recordándolo en este espacio.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
EFE
24 de marzo de 2026 - 08:00 p. m.
La presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río, en A Casa, la vivienda y biblioteca que compartió con el Nobel portugués en Tías (Lanzarote) y que cumple 15 años abierta al público.
La presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar del Río, en A Casa, la vivienda y biblioteca que compartió con el Nobel portugués en Tías (Lanzarote) y que cumple 15 años abierta al público.
Foto: EFE - Adriel Perdomo
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La presidenta de la Fundación Saramago, Pilar del Río, viuda del escritor portugués y nobel de literatura José Saramago, defiende que, en este momento, “el futuro pasa por la cuenca cultural y económica del Atlántico Sur”.

Recién llegada de México, donde recibió en la Universidad de Tabasco el Premio Nacional Malinalli a la promoción de las artes, los derechos humanos y la diversidad cultural, Del Río reflexionó sobre la vigencia de algunas de las cuestiones que ocupaban a Saramago (Azinhaga, Portugal, 1922).

En la isla canaria de Lanzarote, en Tías, la vivienda y biblioteca que compartió con el escritor portugués hasta su muerte en 2010 cumple 15 años como Casa Museo, ‘A Casa’.

“Nunca había oído a unas paredes hablar tanto”, dijo tras visitarla el presidente del Colegio de Arquitectos de Andalucía, y Del Río cree que dio con la clave: “Resumía nuestra pretensión, que las personas se encontraran con su propia voz”, asegura.

Del Río, periodista y traductora española, dice que la casa la visitan lectores, “por eso viene tan poca gente”, bromea. Pero, a pesar de ello, “hay guías y se hacen las visitas en distintos idiomas con todo el respeto del mundo, con el silencio que se necesita para poder pensar y sentir”.

“Sigue abierta porque es un proyecto de mucha gente que valora lo que significa la obra de José Saramago, que desde Lanzarote alcanzó una nueva dimensión”, dice. “Saramago hizo su trabajo, los libros están ahí e invertimos lo que sigue ganando con sus libros en mantener su casa abierta”, explica.

Por otra parte, afirma que la obra del literato pasa por un estado de salud “estupendo”. ‘Ensayo sobre la ceguera’ (1995) fue uno de los libros más leídos durante la pandemia (2020) y ahora saldrá una edición ilustrada en España.

“La obra está viva, y lo más sorprendente, José Saramago también está vivo”, asegura la presidenta de su Fundación.

Defender la cultura de la paz

En estos momentos, “la presencia de la cultura de paz sobre la cultura de la guerra” es uno de sus principales objetivos.

“Cuando Saramago recibió el Nobel (1998) se cumplían 50 años de la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos y él decía: ¿se han cumplido los derechos? No. ¿Podemos echarle la culpa a los Estados? Sí, pero ¿qué hemos hecho los ciudadanos? Entonces lanzó la idea de la Declaración Universal de Deberes Humanos. Tenemos el deber de exigir que se cumplan”, defiende.

“Nos han aletargado”, añade, “recibimos mensajes que nos frenan. Saramago también decía: nos quieren indiferentes, amedrentados o sumisos. Pues no queremos ser nada de eso. Si somos activos tenemos que decir no a la guerra, como decimos no al bloqueo de Cuba, ni queremos que se bombardee ni que se construya un ‘resort’ de lujo en Gaza, y que no se olvide la guerra de Ucrania. Queremos la paz”.

Considera Del Río, respecto a la presidencia del estadounidense Donald Trump, que el problema es que recibió millones de votos. “Ese es el drama. ¿Cómo se descabeza eso?”, se pregunta.

Sobre la polémica por el reconocimiento de abusos por parte del rey Felipe VI hacia el pueblo de México, recuerda la obra de Saramago ‘La balsa de piedra’, en el que veía una Península Ibérica caminando hacia América sin ánimo colonizador, de igual a igual.

“Después de ese libro desarrolló la idea de la cuenca cultural y económica del Atlántico Sur, desde el sur de Estados Unidos, con dos idiomas oficiales y otras muchas lenguas”, dice.

“Una cuenca con juventud, pueblos, culturas, tierras raras, petróleo, capacidad de expresión... Somos el futuro y no nos estamos dando cuenta. Creemos que el futuro es China, pero es esta cuenca, con países de África también, y con un entendimiento con Europa”, señala.

Del Río tiene esperanza en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en España: “Debemos insistir en esto, somos una cuenca de cultura y economía que puede hacer mucho bien al mundo. Y en medio de todo eso, Lanzarote, como un puente de comunicación entre continentes”.

Por EFE

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.