El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Los futuros posibles del Plan Nacional de Cultura en el gobierno de Abelardo de la Espriella

El gobierno saliente dejó una hoja de ruta del sector cultural para los próximos 10 años. Sin embargo, con la llegada de Abelardo de la Espriella, que trae una visión muy distinta de este sector, permanece la duda sobre qué pasará con este trabajo.

Santiago Gómez Cubillos

11 de julio de 2026 - 06:00 p. m.
Del Plan Nacional de Cultura se desprenden cinco temas específicos para la música, el teatro, la danza, el circo y las artes plásticas.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
PUBLICIDAD

Uno de los grandes proyectos que impulsó el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes durante estos años fue el desarrollo y la consolidación del Plan Nacional de Cultura (PNC) 2024-2038. El documento, presentado el 14 de marzo de 2024, reunía algunas de las principales exigencias del sector, los desafíos que enfrentaba y proponía un camino para atenderlos. El proceso, según afirmó esta cartera, se dio gracias a la participación de más de 100.000 personas, que aportaron desde sus campos lo que creían no podía quedar por fuera de un documento como este. El resultado fue una hoja de ruta que podría implementarse durante los próximos años, pero ahora, con la llegada de un proyecto político distinto a la Casa de Nariño, su continuidad permanece en duda.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

Pero antes de llegar a los posibles escenarios que podría enfrentar la cultura a partir del 7 de agosto, vale la pena explicar en qué consiste este ejercicio de planeación. En primer lugar, es necesario destacar que no fue el gobierno de Gustavo Petro el que inventó este sistema. Colombia ya venía de una tradición de diseño de políticas públicas para las artes e incluso, a principios de siglo, el sector contó con el Plan Nacional de Cultura 2001-2010. Además, otros mecanismos de política pública se han diseñado a lo largo de los años para protegerlo e impulsarlo, como la Política de Artes de 2010, que reconoció al arte como un bien público y que Maira Salamanca, directora de Artes del Minculturas, destacó en la presentación del PNC actual.

Para cuando el gobierno Petro asumió el poder ya existían tres planes nacionales de artes: uno de música, uno de teatro y uno de danza. Lo que hizo el gobierno entonces fue, primero, establecer la cultura como uno de los puntos del Plan Nacional de Desarrollo (PND), después el Minculturas formuló el PNC y de allí se desprendieron los cinco Planes Nacionales de las Artes, los tres existentes, el de artes plásticas y el de circo.

Le sugerimos: La economía de la atención explicada con el Mundial

Ahora, ¿cómo se formulan planes que atiendan las necesidades de cada sector? Según contó Salamanca en entrevista con este diario, el proceso comenzó por la revisión del panorama. ¿Qué se había hecho antes? ¿Qué no? ¿Cuáles eran los sectores más vulnerables? ¿Cuáles eran los temas que faltaba por tocar? Todas estas preguntas fueron el punto de partida de las mesas de diálogo que el Ministerio desplegó a nivel nacional. “¿Qué se hace en términos muy prácticos? En cada una de las regiones existen consejeros nacionales de cada una de las áreas artísticas. Con ellos nos sentamos a trabajar, y poco a poco el proceso fue creciendo hasta que llegamos a una mesa de trabajo central, que es donde se establecieron los ejes del plan”, explicó Salamanca.

Cada uno de estos se enfocó en traducir las necesidades del sector a apuestas concretas, bien sea en la creación de convocatorias, la construcción o el refuerzo de infraestructura, el diseño de planes de profesionalización y la creación de mecanismos que reconozcan el trabajo artístico y garanticen su seguridad social, entre otros temas. Es, en palabras de Salamanca, la “herramienta principal del sector para hablar con el nuevo gobierno” y explicarle cómo se está trabajando.

Hablamos con Diana Cortés, bailarina, gestora cultura y fundadora del grupo Pacific Dance, quien participó en el proceso de creación del Plan Nacional de Danza, y contó que uno de los puntos que se establecen en este documento es la importancia de reforzar la profesionalización en este sector. “Muchos gestores, artistas y bailarines han pasado su vida dedicándose a esta labor, pero no tienen un título académico que los soporte, entonces dentro del Plan de Danza se contempla atender esta problemática”, afirmó.

De la misma manera, la gestora cultural María Cristina Yena habló sobre la construcción del Plan Nacional de Circo, que por primera vez reconoció esta expresión artística como un eslabón más del ecosistema cultural colombiano. En este caso, uno de los puntos que se defendieron fue el del apoyo a la circulación y la creación de más carpas, sobre todo en territorios alejados de las grandes capitales del país. “Nosotros seguimos exportando artistas de circo. Hay grandes alambristas en Europa que son artistas colombianos, hemos ganado premios en festivales, pero lastimosamente dentro del país eso no se ve. Y el problema, además, es que se corre el riesgo de que desaparezcan los saberes de las familias que llevan más de 200 años haciendo circo en el país. El Plan de Circo habla de salvaguardar esa tradición”, dijo Yena.

Lea también: Las empresas de IA ya no solo contratan ingenieros: ahora quieren filósofos

No ad for you

Ahora bien, estos planes no necesariamente generan una obligación en el nuevo gobierno. Que estén pensados como hojas de ruta para la próxima década no quiere decir que el nuevo Ministerio de las Culturas deba acatarlos sin reparos. En ese sentido, la primera pregunta que surge es qué se puede esperar de ahora en adelante. Sobre todo, teniendo en cuenta que la visión con la que el gobierno de De la Espriella llega de la cultura parece muy distinta a la que maneja el gobierno actual. Este último la entiende como un derecho de la ciudadanía, mientras que el otro se enfoca en su capacidad de exportación.

“Las artes se siguen entendiendo como espacio de relleno y entretenimiento, y estos planes, al igual que las gestiones que se venían logrando, permitieron justamente empezar a cambiar esa narrativa. Nuestra preocupación con el nuevo gobierno -donde no se entienden el arte y la cultura como un proyecto de vida, como un aporte para la construcción de paz, donde no se entiende el arte y la cultura como un derecho fundamental de los ciudadanos-, más allá de que no se ejecuten los planes, es que nuevamente tengamos que hacerle entender a la gente por qué es importante la cultura”, manifestó Cortés.

No ad for you

El Espectador se comunicó con el equipo de empalme del sector cultural del gobierno entrante para preguntarle cómo se manejaría este tema, pero afirmó que aún no podían dar declaraciones sobre el tema. Además, al cierre de esta edición, el nuevo gobierno aún no había designado una nueva cabeza para la cartera que pudiese explicar lo que podría pasar. Dicho esto, quienes defienden el PNC y cada uno de los planes derivados de él parecen coincidir en que el sector tiene herramientas suficientes para seguir velando por el fortalecimiento de la cultura a largo plazo, pero dependerá de la voluntad del nuevo gobierno si se mantienen estas políticas, se modifican o si simplemente se toma un rumbo diametralmente distinto.

Siga leyendo: Estos son los nombres que suenan para el Ministerio de las Culturas en el próximo gobierno

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.