El Magazín Cultural

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6 Sep 2022 - 10:44 p. m.

Quince años sin “el rey del do de pecho”, Luciano Pavarotti

El tenor italiano, que se convirtió en uno de los cantantes líricos más queridos de la historia, falleció el 6 de septiembre de 2007 luego de luchar contra un cáncer de páncreas.
El tenor italiano no solo se dedicó al canto, también pintaba y llegó a exhibir una de sus obras en Nueva York. (Photo by Oleg Nikishin/Getty Images)
El tenor italiano no solo se dedicó al canto, también pintaba y llegó a exhibir una de sus obras en Nueva York. (Photo by Oleg Nikishin/Getty Images)
Foto: Getty Images - Oleg Nikishin

Reconocido por su voz y personalidad, Luciano Pavarotti se consagró como uno de los tenores más importantes del siglo XX. Su interpretación del aria “Nessun dorma”, de la ópera Turandot de Giacomo Puccini, es una de las más recordadas y a lo largo de su vida recibió diferentes honores y premios. En muchos de los obituarios que se escribieron al momento de su muerte, se le recordaba con el apodo “rey de los do de pecho”. Un sobrenombre que le otorgó un publicista años atrás por su habilidad para alcanzar una nota que erizó pieles y sacó lágrimas en diferentes ocasiones.

“Su voz, especialmente al principio de su carrera, fue notable en todo su rango. Pero esa pequeña nota, una octava por encima del Do central en el piano, desempeñó un papel en la proyección de la fama del señor Pavarotti en todo el mundo. Eso no es una sorpresa. El do alto tenor tiene una larga y noble tradición, y una buena dosis de mística”, escribió Daniel J. Wakin del New York Times en 2007. Cuando el cantante falleció ese mismo año a causa de un cáncer de páncreas, su muerte fue anunciada por su manager Toni Robison, luego de que en 2006 se sometiera a una cirugía en Nueva York.

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El tenor, antes de ser cantante, tuvo el sueño de ser arquero. Vivió los primeros ocho años de su vida en Modena, donde nació en el seno de una familia de bajos ingresos, y en 1943, por la Segunda Guerra Mundial, se mudó con su familia a un entorno rural. Su sueño inicial de incursionar en el mundo del fútbol se vio interrumpido por interés en la música que le infundió su padre, quien también era tenor. Esta pasión se desarrolló mientras cantaba con su padre, a la edad de 9 años en una iglesia local y sus inicios estuvieron influenciados por el tenor Giuseppe Di Stefano y Mario Lanza. Sobre este último dijo en una entrevista: “en mi adolescencia iba al cine de Mario Lanza y luego llegaba a casa y lo imitaba en el espejo”.

Como otros jóvenes, Pavarotti tuvo la intención de probar su suerte en varias carreras. Primero quiso ser arquero, sin embargo, su madre lo aconsejó a tomar el camino de la enseñanza y así se convirtió en profesor de un colegio durante dos años, mientras tomaba clases de entrenamiento vocal y así decidió dedicarse a su carrera musical. A los 19 años comenzó a estudiar música formalmente con Arrigo Pola.

El momento que lo inspiró a continuar en el mundo de la música sucedió en 1955. Pavarotti cantaba con su padre en el coro masculino Corale Rossini y durante ese año ganaron el premio internacional de Eisteddfon en Gales. En entrevistas futuras contó que fue este el suceso que lo llevó a convertirse en cantante profesional. Entre trabajos de medio tiempo para mantenerse, mientras estudiaba música, desarrolló un nodo en sus cuerdas vocales, lo que ocasionó un concierto desastroso en Ferrara. En ese punto decidió renunciar a una carrera en la música, aunque luego ese nodo desapareció.

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Su carrera como tenor profesional comenzó en la década de los 60, cuando interpretó a Rodolfo en La Bohéme, la producción del Teatro Municipale en Reggio Emilia. Luego hizo su primera aparición internacional en La Traviata en Belgrado. Retomó el papel de Rodolfo en 1963 para debutar como cantante en la Ópera Estatal de Viena. Así comenzó a desarrollar una carrera internacional en la que cantó diferentes personajes de Verdi en varios escenarios europeos y su fama aumentaba cada vez más.

Sin embargo, esa fama no fue inmediata aunque ya había pisado escenarios estadounidenses y en 1965 trabajó con Franco Zeffirelli en su producción de La Bohéme, marcando su debut en el teatro La Scala de Milán. En el verano de ese mismo año se embarcó en un tour por Australia, junto a soprano de coloratura Joan Sutherland, a quién luego atribuyó su técnica de respiración.

Durante el año de 1966 Pavarotti interpretó el papel que le daría su apodo de “el rey de los do de pecho”, Tonio en la ópera de Donizetti “La fille du régiment”, en la Royal Opera House. Este mismo papel le otorgó parte de su fama en Estados Unidos, cuando lo interpretó en 1972 en el Metropolitan Opera de Nueva York. Desde entonces en su carrera sumó varios premios Grammy y algunos récords de ovación en el escenario. Varias de sus presentaciones fueron grabados y producidos como discos, otras fueron transmitidas en vivo.

A principios de la década de los 80 inauguró el Concurso Internacional de Voz Pavarotti para jóvenes cantantes. Sus interpretaciones de diferentes personajes hicieron que su voz fuera asociada con estas óperas, sin embargo, fue durante los 90 que se volvió inolvidable con su rendición de “Nessun dorma” cuando cató el aria durante la Copa del Mundo en Italia.

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En esos años también hizo parte de la agrupación “Los tres tenores”, en la que cantó junto a Plácido Domingo y José Carreras. El grupo se formó como una manera de reintroducir a Carreras al mundo lírico, luego de enfrentarse a una leucemia. Aparecieron por primera vez en la Copa Mundial en 1990 y durante la década siguiente se presentaron en varios escenarios alrededor del mundo y en otras copas de la FIFA.

A pesar de ser tan querido por su carisma y personalidad se ganó la reputación de “el rey de las cancelaciones” ya que era conocido por negar su participación en diferentes eventos y por sus relaciones fluctuantes con las casas de ópera. Esto se hizo más notorio cuando la Ópera Lírica de Chicago rompió su relación con el tenor luego de quince años, pues a lo largo de ocho años canceló 26 de 41 presentaciones.

En 2003 estrenó su último disco “Ti adoro”, el cual contenía otros géneros más allá de la ópera, y también ofreció su último concierto junto a Domingo y Carreras. Con 69 años, en el año 2004, ofreció su tour de retiro y ese mismo año se presentó por última vez en la producción de Tosca en el Metropolitan Opera de Nueva York. En 2006 cantó “Nessun dorma” por última vez en su presentación durante la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín, aunque en sus memorias publicadas en 2008 se reveló que la canción había sido grabada antes de la presentación debido a las condiciones del lugar.

Durante su tour de despedida el tenor fue diagnosticado con cáncer de páncreas, aunque se sometió a diferentes procedimientos para luchar contra sus síntomas tuvo su encuentro con la muerte el 6 de septiembre de 2007. Robinson escribió en el comunicado sobre su fallecimiento: “El Maestro libró una larga y dura batalla contra el cáncer de páncreas que finalmente acabó con su vida. En consonancia con el enfoque que caracterizó su vida y obra, se mantuvo positivo hasta sucumbir finalmente a las últimas etapas de su enfermedad”.

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