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14 May 2022 - 2:00 a. m.

Ruth Caudeli: El mal de ausencia en “Petit mal”

La película se estrenará en el Festival de TriBeCa. Su directora, Ruth Caudeli, habló para El Espectador sobre el argumento del filme, el desafío que representó ser una de las actrices y el cine independiente.
Ana María Otálora, Ruth Caudeli y Silvia Varón en una escena de la pelîcula “Petit mal”.
Ana María Otálora, Ruth Caudeli y Silvia Varón en una escena de la pelîcula “Petit mal”.
Foto: Sara Larrota

¿Qué es una ficción real? ¿De dónde viene el argumento para la historia de este largometraje?

Se trata de una historia que combina la ficción con partes documentales de nuestra propia relación. El argumento viene de experiencias reales de mi relación poliamorosa y un momento muy específico en el que una de nosotras tuvo que ausentarse. Ese paso en el que de ser tres nos convertimos, solamente, en una pareja. La película es la historia de esa reconfiguración.

Los focos de esta película podrían ser los desafíos de un trío amoroso de mujeres, como la convivencia, la confianza, la exclusividad y la ausencia. ¿Está de acuerdo? O qué cree que se reflexiona en su película…

Sí, totalmente. Aunque todas las relaciones tienen puntos en común, esta se vive de forma distinta. El relacionarse entre tres personas siempre genera desequilibrios que abordamos en esta película.

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¿De dónde viene el nombre “Petit Mal” o a qué hace alusión?

Petit mal son unos episodios que padecen los niños, aunque puede que también los sufran algunos adultos, pero sobre todo pasa en niños y es que cuando sus papás se ausentan, sufren de episodios epilépticos. Son como unas convulsiones y unos movimientos incontrolables. De ahí surgió el título: hablamos de mal de ausencia, que es lo que viven estas mujeres, quienes en muchas ocasiones estarán al borde de estos episodios algo catárticos.

Usted también actúa en la película, ¿cómo fue esto?

Fue uno de los momentos más complejos de mi carrera profesional: estar detrás y delante de las cámaras fue muy complicado, pero además muy sanador y me descubrió partes de mí que desconocía. Al estar hablando de algo tan íntimo, no encontré mejor manera de realizarlo que estar en frente de las cámaras para lograr realismo y esa confusión que se genera entre realidad y ficción. Por eso tomé la decisión de ser una de las actrices, pero solo lo hubiese hecho en este caso: siempre abogo por el trabajo de una actriz profesional y aunque yo me preparé para esta película, este será el único escenario en el que creo que me veré en frente de la cámara.

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Hablemos de lo que significa para usted exhibir la película en el Festival de TriBeCa, sobre todo, por los valores con los que fue diseñado este festival…

Para mí, estrenar en TriBeCa es un sueño hecho realidad. Es uno de los festivales con los que más he soñado. Se presenta un cine independiente que, para mí, es muy interesante y es en el que me gusta enmarcar las historias desde nuestra productora Casa Ovella Blaba. Después de eso viajaremos al Festival de Cine de Guadalajara, que es otro sueño: es el festival más grande de Latinoamérica. Poder mostrar lo que hacemos en espacios como estos es casi que uno de los motivos más importantes de nuestro trabajo.

¿Cuándo se estrena en Colombia y cuál ha sido su experiencia exhibiendo cine independiente en el país?

En Colombia aún no tenemos fecha de estreno. Tal vez a finales de este año o principios del próximo. Lo cierto es que exhibir cine independiente en Colombia es bastante difícil: hay muy pocos espacios y ventanas que, además, se redujeron después de la pandemia. De todas formas, no dejaremos de hacerlo. Es muy importante que las historias de estas mujeres queer lleguen al mayor número de personas posible.

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