El Magazín Cultural

25 Nov 2019 - 9:30 p. m.

Un poema dedicado a los huérfanos de la Guardia Indígena del Cauca

"Temprano en la mañana, aprendieron el significado de la muerte. En el vientre abaleado de sus padres, cadáveres al sol, continuarán su vuelo.A esos niños y a esas niñas, se les han llevado la alegría. Sus almas, cristales de riachuelos, continuarán su vuelo", un texto de Hugo Hurtado Valencia

Joseph Casañas - @joseph_casanas

La Guardia Indígena de los pueblos indígenas del Cauca, es un colectivo compuesto por niños, mujeres y adultos.  Actualmente, según el el Coordinador de este colectivo, forman parte de este 60 mil personas.  / Joseph Casañas
La Guardia Indígena de los pueblos indígenas del Cauca, es un colectivo compuesto por niños, mujeres y adultos. Actualmente, según el el Coordinador de este colectivo, forman parte de este 60 mil personas. / Joseph Casañas

Contexto: Tras la firma de los acuerdos de paz entre la entonces guerrilla de las Farc y el Gobierno de Juan Manuel Santos, el ajedrez de poderes en el norte del Cauca sufrió fuertes variaciones. El vacío de poder que dejaron las guerrillas fue ocupado por varios grupos de narcotraficantes cuyos brazos armados están disputándose a sangre y fuego cada centímetro del territorio.

En medio de las balas están quedando los resguardos indígenas del norte del Cauca. La Guardia Indígena, un colectivo conformado por hombres, mujeres y niños, ha llevado la peor parte. Sus miembros están siendo asesinados por los matones a sueldo que contratan los narcos. Hasta el 14 de noviembre de este año habían sido asesinados 56 indígenas. La problemática, aunque está sobre diagnosticada, no tiene una solución de corto o mediano plazo.

Alejandro Casamachine, vocero del Resguardo Huellas en Calato, Cauca, explica que "las comunidades indígenas no están dispuestas a dialogar con sicarios porque el mandato de los mayores es resguardar y proteger el territorio de todos los actores armados". Cuando Casamachine dice "todos", la cosa va en serio. Históricamente la Guardia Indígena se ha enfrentado a los paramilitares, a las guerrillas y al Ejército.  Lea tambièn: El poder combativo del Himno de la Guardia Indígena

“Los integrantes de la Guardia Indígena no somos cocaleros. Tampoco somos guerrilleros. Somos los protectores e integrantes de un mecanismo humanitario de defensa civil no armado. No estamos a favor del narcotráfico, tampoco defendemos ladrones. Hacemos jurisdicción especial indígena. Hacemos soberanía, como lo hace el Ejército. La única diferencia es que a nosotros no nos pagan, ni usamos armas. Usamos nuestro bastón”, dice Luis Acosta, coordinador nacional de la Guardia Indígena.

A los grupos que intentan hacerse por el control de la zona, clave para la producción y transporte de la droga que se comercializa luego por el Pacífico, la resistencia de la Guardia Indígena ha sido inconveniente. Por eso les disparan. 

El escritor y poeta, Hugo Hurtado Valencia, se ha venido preguntado por los huérfanos que está dejando esta masacre indígena. En el marco de la tercera edición de Quilichao Ciudad Libro, que se llevó a cabo en Santander de Quilichao entre el 18 y el 22 de noviembre, presentó un poema que comparte con El Espectador en el que aborda esta problemática. 

Lea tambièn: La hazaña de una feria del libro en zona de conflicto

"Me preocupa los niños y las niñas que se están quedando huérfanos. Por eso este texto quise inspirarlo en esa vida que nos está quedando. Sin padre y sin madre. Ese es el sentido".

Alas de Esperanza

Sus ojos que aprenden del color de las montañas, los buenos y los malos tiempos.

Sus manos pequeñas y robustas, aún en flor.

Sus manos que germinan las primeras semillas y se hermanan con la tierra.

Sus pies siempre ligeros. Sus voces y sus alas, continuarán su vuelo.

Temprano en la mañana, aprendieron el significado de la muerte. En el vientre abaleado de sus padres, cadáveres al sol, continuarán su vuelo.

A esos niños y a esas niñas, se les han llevado la alegría. Sus almas, cristales de riachuelos, continuarán su vuelo. 

Como un mal presagio, una bandada de pájaros extraños les seguirá rondando. Continuarán su vuelo.

Desandando los caminos, correrán a armonizarse con las lluvias, con los bosques, con los cantos de las aves y con sus ancestros que los reclamarán como guerreros.

Allí junto al páramo, esos niños y esas niñas, vestidos con la piel de las estrellas, continuarán su vuelo.

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"Siempre que se habla de las comunidades NASA, en el norte del Cauca, se habla del conflicto. El conflicto últimamente se ha centrado en que la comunidad ha decidido de manera colectiva sacar el narcotráfico de su territorio, en ese marco no es desconocido que han muerto muchas personas puesto que los narcos no solo son irracionales, sino que tienen armas. 

La comunidad está desprotegida porque lo único que tienen ellos son la Guardia Indígena haciendo control del territorio", dice Valencia.

¿Cómo es ser escritor en este contexto?

"Es muy difícil ser escritor en este ambiente de violencia. La mayoría de los escritores se sienten censurados. No se puede escribir cualquier cosa. Me he ganado muchos enemigos por las ideas que expresado en artículos de prensa locales. Vivimos en un contexto de mucha violencia y es difícil que resistan la crítica. A la falta de argumentos les queda la amenaza. No hay políticas institucionales que garanticen el ejercicio".

 

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