Coproducción colombiana llega a los festivales de Toronto y San Sebastián

"Santa y Andrés", del cubano Carlos Lechuga, es producida por la empresa colombiana Igolai Producciones, en conjunto con la cubana 5ta Avenida y la francesa Promenades Films.

Imagen de la película "Santa y Andrés".

"Santa y Andrés" es una película dirigida por el cubano Carlos Lechuga y producida por 5ta Avenida (Cuba), Promenades Films (Francia) e Igolai Producciones (Colombia).  El filme que narra la historia de un encuentro, en apariencia imposible, entre dos personas muy distintas que son obligadas a compartir un mismo espacio, hace parte de la sección oficial Contemporary World Cinema del Festival Internacional de Cine de Toronto, que se realiza entre el 8 y el 18 de septiembre de 2016. También fue seleccionado en la categoría Horizontes Latinos del Festival de San Sebastián, que se desarrolla entre el 16 y 24 de septiembre. (Leer Víctor Gaviria estrenará película en Festival de Toronto).

"Santa y Andrés" es el segundo largometraje de Lechuga, quien lo define "desde la sencillez, mi intención es pensar y dialogar sobre cómo las historias de los países y las ideologías le pasan por arriba a las pequeñas historias de las personas que nadie ve. Personas al margen, olvidadas, que además tienen que luchar día a día con sus problemas personales". (Leer "X-Quinientos" tendrá su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto).

Ambientada en el oriente cubano de los 80, Santa es una campesina de treinta años que trabaja en una granja estatal. Andrés es un escritor homosexual de cincuenta años que, según el gobierno, tiene "problemas ideológicos". Como es habitual con los desafectos a la revolución, cada vez que hay un evento político en la zona, alguien es enviado para echarle un ojo y evitar que cometa algún acto de oposición pública. Esta vez la tarea de vigilar le toca a Santa. (Leer Coproducción colombiana "Jesús", seleccionada en Festival de San Sebastián).

Durante tres días consecutivos Santa se sienta en la entrada de la cabaña de Andrés para supervisar cada uno de sus movimientos. Santa y Andrés son completamente opuestos; no se supone que simpaticen, pero lo que no saben es que tienen muchas cosas que los unen y muy pocas que los separan.