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9 Oct 2014 - 3:20 a. m.

El puerto a través de sus ojos

El director de ‘Manos sucias’, Josef Kubota Wladyka, plasma en el filme las problemáticas de narcotráfico y violencia en Buenaventura a través de la historia de dos hermanos.

Redacción Un chat con...

Josef Kubota Wladyka fue el ganador de la beca de financiación de producción que otorga el cineasta Spike Lee. / Luis Ángel - El Espectador
Josef Kubota Wladyka fue el ganador de la beca de financiación de producción que otorga el cineasta Spike Lee. / Luis Ángel - El Espectador
Foto: LUIS ANGEL

¿Cómo fue su primera visita al país, en 2007?

Increíble. Estaba joven y buscaba una experiencia de vida viajando por América del Sur. Cuando llegamos a Colombia, nos divertimos mucho. La gente, la cultura, es un lugar muy especial.

¿Por qué decidió volver y enfocarse en Buenaventura?

Porque no es solo el puerto más rico del país y más importante para la economía, sino que las personas que viven allá son muy especiales. La cultura, la música, artistas, actores, hay mucho talento. Desafortunadamente muchas personas que viven allí no están incluidas en el desarrollo económico de la ciudad. Por eso decidí hacer una película allí, para arrojar luz sobre la situación y mostrar los rostros de las personas atrapadas en el conflicto.

Estudió cinco años la zona, ¿cuáles fueron sus principales hallazgos?

Es complicada, hay grupos que controlan los barrios, las fronteras invisibles; hay narcotráfico y muchas otras historias. Las personas que están atrapadas en este ciclo no son criminales, son gente común que está tratando de sobrevivir y hay pocas oportunidades.

¿En qué momento concibió la idea de esta película?

La primera vez que estaba viajando a lo largo de la costa. Escuché historias de pescadores que arriesgan sus vidas en estas misiones peligrosas de narcotraficantes, pensé que era una película para hacerse.

¿Cuál es la principal enseñanza de su maestro Spike Lee?

No importa cómo, encuentra una manera de hacer tus películas. Siempre va a haber obstáculos, pero mantén el rumbo y nunca te rindas.

¿De dónde sale el título de la película?

Es una metáfora de lo que sucede después de pasar por este ciclo de violencia. Al principio las manos de Delio (protagonista) están limpias, al final están sucias y él ha perdido su inocencia.

Como extranjero, ¿cuánto tiempo le costó entender las problemáticas del Pacífico colombiano?

Llegamos a la región sin supuestos, no queríamos asumir nada, era hablar con la gente para obtener su punto de vista. Vinimos a aprender y entender la situación a través de las personas con las que trabajamos y colaboramos en Buenaventura.

¿Desde qué perspectiva cuenta la historia, cómo nativo o como extranjero?

No estoy seguro. Tal vez se trata de una combinación de ambas. Quisimos que la película fuera tan colombiana como fuera posible, por eso rodamos en Buenaventura con la gente de allí. El guión fue cambiando constantemente con base en la historia de los actores de la vida real.

¿Cómo se gana la confianza de la región?

Hay mucho desarrollo, incluyendo la gente del lugar en el proceso, dándoles oportunidades y puestos de trabajo para que las cosas pueden mejorar.

¿Cuál fue el lugar más difícil de grabación?

El océano Pacífico. Es muy duro rodar en los barcos y no es un mar calmado. Del equipo técnico se enfermaron muchos cuando hicimos esas escenas.

Muchos no se atreven a retratar la realidad de la zona, ¿recibió algún tipo de amenaza?

No. Siempre fuimos muy abiertos con la comunidad sobre el tema y la historia.

¿Seguirá haciendo producciones en Colombia o piensa dirigirse a otro país?

Mi próxima película será en Norteamérica y en inglés, pero siempre estoy abierto a hacer otra película en Colombia. Quizá la próxima vez no haría un tema tan controversial.

¿Qué es lo más bonito de la región Pacífica?

La música, el currulao. Habla con el alma de la gente, incluso si no son de allí, hay algo mágico en ello.

¿Qué lo caracteriza?

Uno no es de una raza o de la otra, uno es una persona del mundo.

Algo para llevarse a su país.

La generosidad y la amabilidad del pueblo de Colombia. Y... algunas habilidades para bailar salsa.

 

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