26 Nov 2021 - 2:00 a. m.

Hernán Orjuela, embajador de colombianos en el exterior

El Congreso de la República de Colombia otorgó al presentador este reconocimiento, que destaca su trayectoria y su campaña “Por los viejos tiempos”, que busca unir a los coterráneos que están en otros países.

Recibió la medalla como embajador de los colombianos en el exterior. ¿Qué opina de este reconocimiento?

Fue una bonita sorpresa, porque llevo cinco años viviendo en Estados Unidos, y dentro de este tiempo he estado muy activo con la comunidad colombiana, no solamente del sur de Florida, sino también del país en el exterior, y la razón obedece a varios factores: primero, porque gracias a mi marca personal logré una interesante afinidad con Procolombia y empecé a ser replicador de las cosas que estaban haciendo, luego me invitaron a ser miembro de la junta directiva de la Cámara Colombo Americana en Miami.

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¿Cómo han sido esos cinco años viviendo en Estados Unidos y por qué tomó la decisión de irse de Colombia?

Fue un salto cuántico que quise hacer con mi familia, especialmente con mi esposa, porque cuando tomé la decisión no había un argumento predominante para irme del país, pero queríamos buscar nuevas proyecciones profesionales, personales y familiares. Se me dio la oportunidad, porque la Embajada de Estados Unidos me dio la oportunidad de acercarme a una visa de talento extraordinario, y sentí en mi corazón que era momento de irme, porque quería hacer más cosas. Debo decir que han sido bonitos los resultados, porque seguimos trabajando en lo que nos gusta y yo, por mi parte, estoy aprendiendo cosas nuevas: me convertí en “speaker coach”, dicto cursos en una universidad de Miami, etc.

¿Cómo vivió la pandemia?

Afortunadamente, no me afectó mucho porque yo siempre he estado en el mundo digital; tal vez lo único que me costó fue el cambio de espacios: pasar de estar en un estudio de televisión con varias personas a estar en mi casa transmitiendo por Zoom. Personalmente fue un proceso muy gratificante, porque la pandemia me ayudó a consolidar cosas que tenía pendientes., me sirvió para renovarme, y de ahí salió un proyecto muy importante, que es mi libro “El efecto renovación”, en el que hablo de varias experiencias personales y profesionales.

¿De qué se trata la campaña que usted lidera, llamada “Por los buenos tiempos”?

En la época del confinamiento y la incertidumbre, lo único que estaba en nuestros corazones era unirnos. Llamé a Pipe Peláez, quien escribió esta canción, y le pedí que me la regalara, porque quería fortalecer la esperanza de los colombianos en todo el mundo. Él dijo que sí, y luego me puse en la tarea de ir a la Cancillería para que me ayudara con todos los consulados del mundo para lograr que me llegaran testimonios de colombianos que estaban en otras partes. Ellos tienen un proyecto que se llama Colombia nos une, nos unimos con ellos y fue muy lindo, porque gracias a ese proyecto pudimos decir: “No estamos solos”.

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¿Cómo ha sido su experiencia trabajando en televisión desde Estados Unidos?

Yo fui un poco arriesgado. Por eso, cuando tomé la decisión de irme de Colombia yo no tenía nada establecido en Estados Unidos. Tenía en mi cabeza que venía a este país con el propósito de crecer, pero no sabía que iba a trabajar en un canal de televisión, porque no estaba dentro de mis propósitos iniciales. Tenía pensado venirme, conocer un poco el entorno y familiarizarme. Fue difícil lograr conectarme con algunos colombianos, porque al principio cada uno está en su cuento, pero poco a poco se fueron dando las cosas. El Canal RCN me hizo un guiño para devolverme a Colombia, pero yo no quise, así que me abrieron las puertas en Nuestra Tele Internacional y tengo un programa llamado Entrevistas con Hernán.

¿Qué les diría a los colombianos que quieren irse del país, pero no se atreven?

Cuando llegué a este país tenía claro que eso del “sueño americano” existe, pero a la vez no. A veces es una pesadilla, incluso cuando un colombiano se viene para acá a trabajar 24/7 de domingo a domingo sin ningún descanso. Yo llegué a una conclusión, y es que el “sueño americano” está en la mente. Las cosas no son ni serán fáciles, pero tampoco van a ser imposibles. A veces los colombianos somos un poco acelerados, toderos, a veces no nos enfocamos, y un país como Estados Unidos te exige tener un poco de paciencia y concentración en tus proyectos.

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